Fotos: Centro de Comunicaciones Diócesis de Cúcuta

Después de ser nombrado el 5 de noviembre de 2021, por el Papa Francisco, como Obispo de la Diócesis de Tibú, el sacerdote de la Diócesis de Cúcuta Israel Bravo Cortés inició su preparación para recibir el orden episcopal. Momento solemne que se llevó a cabo el pasado sábado 5 de febrero en la Catedral San José.

Con la compañía de sus familiares; el Obispo de la ciudad, Monseñor José Libardo Garcés Monsalve; el presbiterio de Cúcuta y Tibú; los fieles bautizados de la Iglesia Particular de Cúcuta; y representantes de las autoridades civiles y militares; se celebró la solemne Eucaristía de ordenación, presidida por el Nuncio Apostólico del Papa en Colombia, Monseñor Luis Mariano Montemayor; los Obispos consagrantes principales: Monseñor Óscar Urbina Ortega, Arzobispo de Villavicencio; Monseñor Mario del Valle Moronta Rodríguez, Obispo de San Cristóbal (Táchira, Venezuela); y los concelebrantes: Monseñor Jorge Alberto Ossa Soto, Arzobispo metropolitano de Nueva Pamplona; Monseñor Luis Gabriel Ramírez Díaz, Obispo de Ocaña; Monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid, Obispo castrense de Colombia; entre otros. Reunidos en torno a la mesa del altar, compartieron un día “profundamente significativo” (en palabras del Obispo de Cúcuta) para el pueblo de Dios que peregrina en esta zona de frontera, donde se comparte la tarea evangelizadora, viviendo “en búsqueda permanente de ser mejores cristianos, que se esfuerzan en vivir con alegría el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo”, expresó Monseñor José Libardo, quien le dio la bienvenida al Nuncio Apostólico, y declaró que su presencia representa la cercanía que siempre ha tenido Su Santidad, con el pueblo nortesantandereano, sobre todo, a través de sus gestos de caridad.

En su homilía, Monseñor Luis Mariano Montemayor explicó que en el Evangelio (san Juan 21, 1-14), para los discípulos y “para nosotros, la invitación a echar la red, significa creer en el Señor y fiarse de su Palabra”. La manera de responder a esta invitación es con fe sincera y firme, “con la confianza de abrir el corazón a la voluntad de Dios, así podemos superar el desánimo que trae la adversidad o el fracaso”. Al finalizar la enseñanza de la Palabra, se continuó con el rito del Sacramento del Orden, donde por imposición de manos del señor Nuncio y exclamada la plegaria de ordenación, se le concedió el ministerio episcopal a Monseñor Israel Bravo Cortés.

El Obispo electo de la Diócesis de Tibú, Monseñor Israel, dirigió sus primeras palabras a la Iglesia que lo vio crecer y formarse en el sacerdocio: “Hace unos meses atrás estaba más muerto que vivo (recordando sus días en UCI a causa del contagio de COVID-19), y Dios me ha pedido volver a levantarme para estar con ustedes; ¡cómo no agradecer el infinito amor de Dios! (…) Alabo y bendigo al Señor por mi ministerio sacerdotal”. Manifestó su agradecimiento a toda la familia de la Diócesis de Cúcuta, que talló su sacerdocio.

Aseguró sentir que Dios lo eligió de esa manera, para servir a la Iglesia Particular de Tibú, donde espera responder a “tan infinita misericordia divina” y detalló que, “es cierto que el temor y el temblor se sienten a ratos, pero mi felicidad es grande al saber que puedo ayudar en la Iglesia de Tibú, que ha sabido resistir todas las violencias con la fuerza del Evangelio y la entrega generosa de hombres y mujeres que le apuestan a la transformación de la realidad”.

El próximo sábado 12 de febrero, en la Catedral San Luis Bertrán del municipio de Tibú, se estará celebrando la Sagrada Eucaristía de posesión canónica, como Obispo, padre y pastor de esa Iglesia Particular, la cual será transmitida en vivo por las redes sociales de la Diócesis de Cúcuta y la Emisora Vox Dei, a partir de las 9:30 de la mañana.

Ver galería: Ordenación episcopal Monseñor Israel Bravo Cortés.

Por: Pbro. Freddy Martín Celis Celis, coordinador de la Casa de Paso ‘Divina Providencia’; párroco San Pedro Apóstol (Villa del Rosario)

La Casa de Paso ‘Divina Providencia’, luego del confinamiento del año 2020, originado por la llegada de la pandemia de la COVID-19, y de acatar el aislamiento selectivo, por iniciativa de Monseñor José Libardo Garcés Monsalve, retomó su servicio a la comunidad desde el 16 de febrero de 2021, brindando un plato de comida caliente a más de 2.500 familias conformadas por madres y niños en situaciones precarias y/o vulnerables.

El servicio culminó el 22 de diciembre, fecha en la que se registró un total de 118.663 raciones de comida servidas durante el año 2021. Para este año 2022, se retomarán labores el día lunes 31 de enero, esperando beneficiar a 500 personas, que en su prioridad serán mujeres y niños, previamente censados.

 

En el trascurso del año se realizaron jornadas de salud, gracias al trabajo mancomunado la Cruz Roja y el Hospital Jorge Cristo Sahium del municipio de Villa del Rosario, donde todas las familias beneficiadas fueron valoradas en atención primaria médica.

El equipo de trabajo de la Casa de Paso ‘Divina Providencia’ está conformado por seis servidores de planta y cinco voluntarios permanentes, además también se cuenta con el apoyo y colaboración de los agentes de pastoral de la parroquia San Pedro Apóstol del corregimiento La Parada (Villa del Rosario), contando con el apoyo y bajo la coordinación del padre Freddy Martín Celis Celis.

Esta obra se realiza gracias a la caridad del Papa Francisco, con el apoyo de la Diócesis de Cúcuta, la Fundación Banco de Alimentos de la Diócesis de Cúcuta, el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas colombiana y la Orden de Malta.

Misa de exequias de la familia Rangel Páez, 12 de enero de 2021. Foto: Centro de Comunicaciones Diócesis de Cúcuta

El 9 de enero del año 2021, siendo las 5:15 de la mañana, un voraz incendio consumió la vida de los cinco integrantes de la familia Rangel Páez: los esposos Nelson Enrique Rangel Vera y Elia­na Mildred Páez Cadena, junto a sus hijos menores de edad (Daniela, Juan y Nicolás).

Al parecer un corto circuito en la casa número 0AE-50 de la calle 3N del ba­rrio La Capellana (hogar de la fami­lia Rangel Páez), originó las llamas, afectando rápidamente viviendas continuas, donde lamentablemente fallecieron dos personas más; en un inmueble pereció Lucy Amaya, y en otro, Ana Benilda Becerra. Además, se registraron seis personas heridas.

Este hecho conmocionó a toda la ciu­dad y como comunidad de creyentes, un año después se conmemoró su aniversario, entregando como ofren­da a Dios, la Sagrada Eucaristía por los difuntos.

En la Organización La Esperanza se realizó la celebración eucarística este lunes 10 de enero, presidida por el Obispo de la Dióce­sis de Cúcuta, Monseñor José Libar­do Garcés Monsalve; concelebrada por el sacerdote Ender Gabriel Ruiz Villamarín, capellán de la entidad; con la presencia de familiares y ami­gos de la familia fallecida.

“Me uno como Obispo diocesano a este aniversario, para orar por el eter­no descanso de nuestros hermanos; acompaño a su familia como un gesto de solidaridad y cercanía de la Dióce­sis”, expresó Monseñor José Libardo, quien resaltó en su homilía que, “las realidades como el sufrimiento, el dolor, la enfermedad y la muerte se quedan sin explicación desde la razón humana”, aseguró que a pesar de “los adelantos científicos y tecnológicos, hay cosas sin comprender”, por tanto, “lo que no tiene explicación, tiene su razón en Dios, y desde la fe en Él, en­contraremos las respuestas, porque la fe nos permite entregar nuestra vida en sus manos”.

De esta manera, Monseñor aseguró que los seres queridos fallecidos se han unido al Señor, porque “Nuestro Señor Jesucristo entregó su vida en la Cruz, para darle sentido a nuestro sufrimiento, y para unirnos a Él”. Ex­plicó que la vida humana se transfor­ma para vivir eternamente en la glo­ria de Dios.

Fotos: Renovación Carismática Católica

El Congreso Nacional de Jóve­nes (Conaljo) del movimien­to apostólico Renovación Carismática Católica (RCC), llegó a su versión número 40, tomando como sede la zona nororiente del país. Bajo el lema “Testigos de la misericordia”, se vivió este gran encuentro los días 7 al 9 de enero en el coliseo del colegio Munici­pal María Concepción Loperena, donde los jóvenes católicos com­partieron momentos de alabanza, adoración eucarística, reflexión y escucha de la Palabra de Dios.

Renovación Carismática Católica - Cúcuta

El ministerio musical de la RCC Cúcuta, compuso y produjo la can­ción oficial del Congreso, asimis­mo, las diferentes comisiones del movimiento apostólico de la ciu­dad, organizaron todo para hacer de esta versión, una experiencia de luz, con el objetivo de animar las obras de misericordia que prepa­ran el corazón para recibir la gra­cia del Espíritu Santo. Una de las acciones concretas fue el hospeda­je que se le brindó a cada partici­pante en cada uno de los hogares de los jóvenes cucuteños, para de esta manera, hacer eco a las pala­bras del Papa Francisco, y cami­nar juntos por una Iglesia sinodal, a través de la caridad, el amor y la fraternidad.

Invitados especiales nacional y lo­cales, hicieron parte de esta fiesta anual que reúne a todos los jóve­nes que buscan constantemente re­novar su fe y dar testimonio de la gracia y obra del Espíritu Santo en sus vidas.

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Fotos: Centro de Comunicaciones Diócesis de Cúcuta

“Así se hacen las obras en la Iglesia y las obras de Dios, caminando juntos”, aseguró el Obispo de la Diócesis de Cúcuta, Monseñor José Libardo Garcés Monsalve, al resaltar el trabajo mancomunado de construcción y renovación de la parroquia San Francisco de Asís, fundada el 2 de febrero de 1974, donde celebró este domingo 12 de diciembre la Sagrada Eucaristía de dedicación y consagración del templo parroquial.

Gracias a su párroco, el padre Diego Fernando Huertas Marulanda, los vicarios parroquiales que le han acompañado, los fieles bautizados y benefactores, luego de nueve años, la obra fue concluida. Monseñor destacó que el altar es el centro del templo, “allí se hace presente Nuestro Señor Jesucristo en la Eucaristía… y aunque ya se celebraba la Santa Misa, a partir de este momento queda consagrado, separado solo para Dios”. Por otra parte, explicó que los aportes en recursos, también contribuyeron a la construcción no solo del templo, sino de una comunidad, fuerte espiritualmente y abierta a la gracia de Dios, que busca estar en comunión con Él y los demás.

En su homilía, Monseñor José Libardo, expresó que, celebrar esta Eucaristía fue “muy significativo”; consagrar el altar, cuyo titular es san Francisco de Asís, resalta la espiritualidad franciscana de su ministerio episcopal, al ser nombrado Obispo de Cúcuta por el Papa Francisco, el 4 de octubre, día en que la Iglesia Católica celebra la memoria litúrgica de este santo, patrono de la ecología.

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