Foto: cucuta.gov.co

La Secretaría de Salud municipal de San José de Cúcuta recibió una donación por parte de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo de Colombia y la Oficina de Población, Refugiados y Migrantes de Estados Unidos.

La donación consiste en apoyar el fortalecimiento de las jornadas de vacunación para la inmunización de ciudadanos colombianos y migrantes dentro del plan de vacunación regular y en contra de la COVID-19; así se dio a conocer oficialmente a través del sitio web de la alcaldía de Cúcuta.

Ximena Sánchez, subsecretaria de Planeación de la Secretaría de Salud, manifestó su agradecimiento hacia los cooperantes internacionales y señaló lo importante que son las coberturas universales de vacunación.

La Secretaría de Salud recibió: 10 termos para la conservación y traslado de vacunas, 10 morrales; seis mesas y 24 sillas plásticas; dos carpas; dos amplificadores de sonido; dos megáfonos; cuatro reguladores de voltaje; dos impresoras; cuatro computadores y elementos de protección personal.

Por: Pbro. Ender Gabriel Ruiz Villamarín, psicólogo 

“Cualquier persona que sufra, alguna enfermedad men­tal, siempre lleva impresa la imagen y semejanza de Dios; Y tie­ne el derecho inalienable de ser con­siderado una persona y tratado como tal”. Papa san Juan Pablo II.

Foto: Centro de Comunicaciones de la Diócesis de Cúcuta

 

Cuando se pretende hacer una re­flexión sobre un concepto es necesa­rio conocer la etimología para ser fiel al contexto y a la intención. 

Según la Real Académia Española, el término tóxico proviene del latín toxĭcum ‘veneno’, y este del griego τοξικόν ‘toxikón’: veneno para em­ponzoñar las flechas; ‘veneno’, deri­vado, de τόξον tóxon: arco. En con­clusión, algo tóxico contiene veneno o produce envenenamiento. 

Hoy día, con el auge de nuevas co­rrientes que se apoyan en la ciencia de la psicología o en apreciaciones subjetivas, más de gusto y aceptación que de estudio científico, se ha pre­tendido utilizar conceptos coloquiales para referirse a ciertos tipos de com­portamientos y conductas; por eso escuchamos decir: “esta persona es tóxica”. 

Y ha sido tan viral esta expresión que abarca diversos entornos de la vida del ser humano: se utiliza en la situación sentimen­tal, en las relaciones de amistad, en la re­lación familiar, en el ambiente laboral, en­tre otros.

Se puede resumir que la “persona tóxica” tiene unos criterios para ser detectados y enjuiciados por el peso de las demás personas. Es tan po­pular escuchar este lenguaje que hasta en broma se utiliza. 

Pero debemos ser objetivos como profesionales de la salud y basarnos en estudios y conceptos que tengan resultados en la ciencia, utilizar cierto lenguaje en el afán de ser cercano y popular puede llevar a ver la ciencia de la psicología como algo mediático y superficial. 

Personalmente no soy partidario de utilizar la palabra “toxica” para re­ferirme a una persona con ciertos problemas de salud mental, hay que conocer cada historia, tener empatía, pasar horas de escu­cha, percibir las emo­ciones, entender cada pensamiento, pues considero que cada persona a través del lenguaje verbal y no verbal pide una ayuda para poder sobrelle­var la vida. 

Según el DSM 5, ma­nual diagnóstico y es­tadístico de trastornos mentales; no existe el trastorno de persona tóxica, ni hay los cri­terios para detectarla. En este texto lo que si se encuentra son los criterios científicos con estudios serios y ri­gurosos que por años le ha permitido posicionar a la psicología como una ciencia en crecimiento y mayor cre­dibilidad. En la sección II del DSM 5 se inclu­yen los criterios y códigos diagnósti­cos de los diferentes trastornos: 

  • Trastornos del neurodesarrollo.
  • Espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos.
  • Trastornos bipolares y relacionados.
  • Trastornos depresivos.
  • Trastornos de ansiedad.
  • Trastornos obsesivo-compulsivos y relacionados.
  • Trastornos relacionados con traumas y estresores.
  • Trastornos disociativos.
  • Trastornos de síntomas somáticos.
  • Trastornos de la alimentación y de la conducta alimentaria.
  • Trastornos de la eliminación.
  • Trastornos del sueño.
  • Disfunciones sexuales.
  • Disforia de género.
  • Trastornos disruptivos, del control de impulsos y conductuales.
  • Trastornos adictivos y de consumo de sustancias.
  • Trastornos neurocognitivos.
  • Trastornos de la personalidad.
  • Trastornos parafílicos.
  • Otros trastornos. 

En conclusión, no hay una persona tóxica, existen seres humanos atra­pados en problemas de salud mental, que requieren con urgencia procesos para mejorar la calidad de vida. 

Por último, recomiendo leer el docu­mento: “Esperanza y sanación. Carta pastoral de los Obispos de California sobre los cuidados para las personas buenas que sufren de enfermedades mentales”, dirigida a todos los católi­cos y personas de buena voluntad. 

Referencias: 

- https://dle.rae.es/t%C3%B3xico.

- Echeburúa, Enrique, Salaberría, Karmele, & Cruz- Sáez, Marisol. (2014). Aportaciones y Limitaciones del DSM-5 desde la Psicología Clínica. Terapia psicoló­gica, 32(1), 65-74. https://dx.doi.org/10.4067/S0718- 48082014000100007.

- http://www.dsj.org/wp-content/uploads/2019/02/CC­CB-Mental-Health-Letter-FINAL-Spanish.pdf.

Foto: Internet

En la universidad británica de Oxford (Inglaterra), un grupo de investigadores presentaron un ensayo clínico para experimentar la eficacia y la seguridad del tratamiento llamado Tecovirimat en los pacientes contagiados por la viruela del mono.

Unos de los síntomas más comunes son: ampollas en la piel, dolor muscular, inflamación de glándulas linfática, fiebre y en algunos casos, complicaciones severas.

Peter Horby, especialista en infecciones emergentes y director del nuevo Instituto de Ciencias de la Pandemia y líder del ensayo, asegura: “Este país ha experimentado un dramático incremento de casos”, por eso se han dedicado en buscar la manera de “frenar la transmisión”.

El Tecovirimat ayuda a evitar que el virus abandone aquellas células que son comúnmente infectadas. Los expertos evaluarán a aquellos pacientes que se alivien con el fármaco, analizando muestras tomadas en la garganta y verificando la cicatrización de la piel y mejora de la mucosa.

Por: Edna Margarita Pérez Arévalo, psicóloga magister en Neuropsicología y Educación. Fundación Tiempo de Sueños

El reciente 10 de septiembre se celebró el Día Mun­dial para la Prevención del Suicidio, una fecha establecida con el objetivo de visibi­lizar una problemática social y de salud mental, que, por estigmati­zación, sobre todo la generada en torno a los trastornos mentales y el suicidio, hace que muchas perso­nas que piensan en quitarse la vida o tratan de hacerlo no busquen ayuda, por lo tanto, no la reciben.

Foto: Internet

La sociedad prefiere evadir una realidad dolorosa que se puede prevenir si el tema, se coloca so­bre la mesa sin miedo, para facili­tar la comprensión y posibilitar la prevención. De acuerdo a estudios realizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año, cerca de 703.000 personas se quitan la vida y muchas más in­tentan hacerlo. El suicidio es una tragedia que afecta a familias, co­munidades y se presenta en todos los países, dejando secuelas afec­tivas y sociales duraderas para las personas cercanas a la víctima. El suicidio, puede ocurrir a cualquier edad y en cualquier estrato social, en Colombia cobra una vida cada tres horas y ocho cada día. 

Según la OMS, la conducta suicida está relacionada con un “síntoma de malestar o trastorno emocional o mental y no representa un diag­nóstico en sí mismo y en conse­cuencia se debe revisar la presen­cia de otros síntomas emocionales o comportamentales, que en con­junto hagan parte de su diagnósti­co”. De acuerdo a esta definición se puede decir que no hay una si­tuación particular o patológica que perfile la conducta suicida, pues una persona, sometida a situacio­nes estresoras, que le generan una gran presión emocional o una sen­sación de desesperanza y desaso­siego puede desencadenar la idea­ción suicida. 

Es importante aclarar que la depre­sión no es sinónimo de suicidio. Para la mayoría de las personas la gente que se suicida es porque está en depresión, aunque es un factor de riesgo, no necesariamente des­encadena en la persona que la pa­dece, un comportamiento de auto daño. 

Los investigadores aún no encuen­tran la forma de predecir quién está en riesgo de suicidio, y si las personas vulnerables llegarán a hacerlo; hasta ahora lo que se ha podido establecer es que se trata de una desregulación emocional y un error cognitivo, la persona en crisis siente y cree que no puede superarla, o no puede pensar en una solución, por lo que el suicidio se convierte en una opción viable, como una forma de manejar el do­lor que siente. De modo que puede actuar sobre ello en una ventana de tiempo realmente breve. 

Dentro de los factores de riesgo están eventos estresantes de la vida (como la pérdida de un ser querido, problemas legales o difi­cultades financieras) y los factores estresantes interpersonales (aco­so, intimidación, discriminación o problemas en las relaciones afecti­vas y/o familiares), trastornos del estado de ánimo (depresión, tras­torno bipolar afectivo), consumo de sustancias psicoactivas. 

La prevención del suicidio no se ha abordado debidamente, porque falta sensibilización sobre la im­portancia que reviste como proble­ma de salud pública y por el tabú sociocultural que no permite a las familias hablar abiertamente sobre el tema. 

Algunas señales que pueden indicar conducta suicida son: 

  • Hablar o pensar en la muerte con frecuencia, expresar que se quie­re morir.
  • Hablar de sentirse atrapado o pensar que no hay ninguna solu­ción.
  • Hablar de sentirse vacío o des­esperado, o de no tener motivos para vivir.
  • Hablar de ser una carga para los demás, que nadie lo quiere, que no encaja en su grupo social o familiar.
  • Mostrar cambios extremos en el estado de ánimo, pasando repen­tinamente de estar muy triste a sentirse muy tranquilo o feliz.
  • Sentir dolor físico o emocional. Alejarse familiares y amigos De­cir adiós a amigos y familiares
  • Asumir grandes riesgos que po­drían resultar en la muerte, como conducir extremadamente rápi­do.

Recomendaciones para apoyar a una persona que muestra algún indicio de conducta suicida:

  • Valore la situación seriamen­te. Sea directo/a. Hable clara y abiertamente sobre el suici­dio. Exprésele su preocupación. Muéstrese dispuesto/a a escu­char
  • Deje que la persona hable de sus sentimientos. Acepte sus senti­mientos. No los juzgue.
  • No cuestione si el suicidio es o no correcto. No dé sermones so­bre el valor de la vida. Acérque­se y muestre que está disponible. Demuestre interés y ofrezca su apoyo.
  • No desafíe a la persona a que lo haga.
  • No se muestre asustado o escan­dalizado y tranquilice a la perso­na.
  • Busque ayuda entre sus familia­res y personas allegadas.
  • Explique que hay alternativas como buscar ayuda profesional.
  • Adopte medidas prácticas: retire o controle todos los elementos que puedan suponer un riesgo. Si es posible, no deje sola a la persona. Evite, sin embargo, si­tuaciones de excesivo control. Involucre a otras personas signi­ficativas que puedan contribuir a superar esta situación.

Es importante tomar consciencia que el suicidio se puede prevenir. Y que es responsabilidad de todos involucrarnos. Si usted ha conside­rado en algún momento la idea de auto agredirse, o conoce a alguien que presente las señales de alerta, debe informarse de cómo y dónde puede recibir ayuda inmediata, ya sea con un profesional de la salud mental, un sacerdote, un familiar o un amigo. ¡Usted puede salvar una vida!

Por: Dr. Carlos Andrés Vera Aparicio, médico pediatra

Cada año, entre el 1 y el 7 de agosto, se celebra la semana de la lactancia materna. Este 2021 su lema es: “Proteger la lac­tancia materna, un compromiso de todos”.

Desde la sociedad colombiana de pediatría, y desde la regional Nor­te de Santander, damos un mensaje de total claridad respecto a que la lactancia materna debe ser exclu­siva durante los primeros seis me­ses, permite al recién nacido recibir todos los aportes que él necesita para su crecimiento en peso y talla; además, aporta inmunoglobulinas, vitaminas y minerales. Como bene­ficio adicional, garantiza el apego a la madre, generando sentimientos de confianza expresado en el amor.

Desde el momento de la concepción el cuerpo de la mujer se adapta para iniciar ciclos de cambios sobre su glándula mamaria, la leche materna se debe a dos hormonas: la oxitoci­na y la prolactina, las cuales actúan en conjunto para garantizar esa pro­ducción, haciendo que se aumenten el número de glándulas y además que se aumenten de tamaño, lo cual permitirá que en el momento que nazca el bebé sea prematuro desde las 22 semanas hasta las 37 sema­nas, o un bebé a término para los 9 meses, la madre le brinde la canti­dad y calidad de nutrientes que el recién nacido necesita.

La primera leche que recibe el bebé se llama calostro, es de color ama­rillo y lo que más aporta es calorías para la adaptación e inmunoglobu­lina, que va a activar sus defensas y previene enfermedades, como la enterocolitis.

La segunda leche es la leche de transición, que permite al bebé ga­nar peso rápidamente y mantener los aportes de nutrientes para su adecuado crecimiento.

La leche madura es la que se man­tiene en la gran mayoría de meses hasta el destete, garantiza que el bebé crezca y luego es compatible con la alimentación complementa­ria, que puede llegar hasta los 2 años o más.

La leche ma­terna siempre sin importar la edad, y la con­dición de alimen­tación de la madre, es plena garantía de nutrientes y siempre ali­menta. Jamás es mucha, ni debe fre­narse o destetarse, si madre e hijo no lo desean.

Sin dudarlo los beneficios de alimentar a un bebé con lactancia materna son entre otros:

  • Aporta el agua que calma la sed del bebé.
  • Aporta energía expresada en lactosa y componentes como el DHA y ARA, para sus funcio­nes cerebrales.
  • Aporta todos los minerales para formar sus huesos, piel y órganos internos.
  • Evita la anemia y raquitismo.
  • Evita la obesidad infantil.
  • Mejora su sistema digestivo, evitando estreñimiento.
  • Evita intolerancias y riesgo de caer en desnutrición.
  • Brinda apego como beneficio de la relación madre e hijo.
  • Ayuda a prevenir enfermeda­des como diarreas, neumonías.
  • Ayuda a prevenir la aparición de cuadros alérgicos en piel y de asma.

Todo binomio madre e hijo que es acompañado y recibe el apoyo de su familia y de la comunidad parro­quial, comunidad laboral; permite que sea un ejemplo claro de que lo natural es lo verdaderamente im­portante.

Por ello, se consi­dera que un bebé para que tenga un buen de­sarrollo psi­comotor en relación a su motrici­dad y de su lenguaje, todos debe­mos decir: Sí, porque apoyar la lactancia ma­terna es un “com­promiso de todos”.

Lactancia materna y la COVID-19

El Ministerio de Salud y Protección Social explica los beneficios de no descuidar la lactancia materna du­rante la pandemia de la COVID-19: “Las investigaciones realizadas hasta el momento, no han detectado la transmisión del virus de la CO­VID-19 a través de la leche materna ni el amamantamiento; por tanto, no existen motivos para evitar la lac­tancia materna, ni interrumpirla”, explica Elisa María Cadena Gaona, subdirectora de Salud Nutricional, Alimentos y Bebidas de MinSalud.

Con relación a la vacunación, la subdirectora refirió que la vacuna contra la COVID-19 puede ofrecer­se a una mujer que amamanta y que es parte de un grupo recomendado para la vacunación. Asimismo, no se recomienda suspender la lactan­cia después de la vacunación, por­que “sigue siendo una de las mejo­res formas de proteger a tu hijo de enfermedades y ayudarlo a mante­nerse saludable”, añadió.

Para el caso de las lactantes que es­tén en sospecha de padecer del vi­rus o no se encuentren en un estado óptimo al momento de amamantar, Cadena instó a las madres a inten­tar proporcionarle la leche materna por medios seguros. “Por ejemplo, la invitación es que se extraigan la leche y dársela al niño con una cuchara o una taza limpia. Tam­bién es importante consultar con un profesional de la salud para la va­loración, promoción y apoyo de la lactancia materna, contemplada en la Resolución 3280 de 2018, donde se encuentran los lineamientos téc­nicos y operativos de las rutas in­tegrales de atención para la Promo­ción y Mantenimiento de la Salud y para la población materno perina­tal”, expuso.

Finalmente, Cadena instó a las ma­dres a seguir las directrices de au­tocuidado en esta práctica: “lavado de manos con agua y jabón antes y después de tocar al bebé, y si se está contagiada, uso del tapabocas; lavar el pecho en caso de que haya tosido sobre él. Si no es el caso, no es ne­cesario que se lo laven cada vez que se alimente”.

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