Foto: pildorasdefe.net

Según el Catecismo de la Iglesia Católica en el (#2731) “otra dificultad, especialmente para los que quieren sinceramente orar, es la sequedad. Forma parte de la oración en la que el corazón está desprendido, sin gusto por los pensamientos, recuerdos y sentimientos, incluso espirituales”.

¿Por qué sucede esto? ¿Será que Dios ya no escucha la voz de sus hijos?, ¿Acaso se habrá ido de los corazones que le aman? Cuando se da la sequedad en la oración es el momento de que el cristiano demuestre al Padre que le ama no de sentimiento sino por decisión, y que está firme en su fe así no sienta sus consuelos.

Pero, ¿qué pasa si la sequedad se da, según lo explica el Catecismo, por “falta de raíz”? es decir, cuando la Palabra de Dios ha caído sobre roca y no sobre tierra fértil. El padre Adolfo en su ‘Vlog de la fe’ enseña tres consejos para aprender de ella y superarla.

  1. ¡Persevera!: No debe importar el no sentir nada cuando hablo con el Amado, hay que perseverar en la fe. Y no debe permitirse que esa sequedad desmotive la oración y se convierta en tibieza espiritual. Se debe mantener la calma, todo pasa.
  2. ¡Recuerda!: No hay que olvidar los momentos en donde el amor de Dios estuvo en el corazón, por qué y cómo fue ese acercamiento con Jesús por el cual Él permaneció en la vida de cada de sus hijos.
  3. ¡Ama!: “Es imposible que en todos los momentos de nuestra vida podamos sentirnos bien” el amar no solo conlleva sentir, sino estar dispuesto a dar todo y permanecer por Jesús.

Siempre existirán situaciones que darán sequedad al alma, pero no puede volverse un enemigo del cristiano; debe ser un arma para purificar el amor a Él, y que la entrega sea más limpia. “Ama y ama, porque en el amor encontrarás respuesta, y a través del amor encontrarás esa agua que llenará tu corazón seco”.

Por: semana.com

Las drogas están cada vez más presente en la vida de los jóvenes de hoy. Sin darnos cuenta,  las familias permitimos que las drogas entren en nuestros hogares, porque no trabajamos lo suficiente por la estabilidad y la fuerza de la familia y seguimos dominados por luchas de poder entre los padres, que sólo traen discordia, conflicto y separaciones. La torpeza emocional nos impide expresar bien el amor y eso vuelve a nuestros hijos vulnerables a cosas como las drogas.

En un comienzo los jóvenes prueban la droga por curiosidad, casi todos lo hacen, pues experimentar y arriesgarse son conductas propias del adolescente. El peligro es que como la droga les ayuda a desinhibirse, les quita temores y les da una falsa seguridad, es fácil que algunos muchachos se vuelvan adictos.

Aunque todos los jóvenes se sienten invencibles  y creen que van a poder controlar el consumo, en las fases de experimentación pueden caer aquellos jóvenes que la psicología llama de “alto riesgo”.  Se trata de jóvenes que vienen de familias en las que hay herencias nefastas.

Hoy en día está claramente comprobado que cierto tipo de personalidades  son más propensas a la adicción  y que la personalidad es un rasgo hereditario. Aquel que tenga tendencia a la obesidad y a la compulsión es presa fácil. Recordemos siempre que un joven emocionalmente sano no necesariamente es presa fácil. De igual manera, quienes han estado sometidos a mucha tensión en su hogar pueden encontrar en la droga una vía de escape muy atractiva. También tienden a caer en la adicción quienes han visto en su casa de manera repetida comportamientos adictivos y algunos niños con déficit de atención, que tratan de buscar en la droga alivio para sus problemas.

Pero aparte de esos jóvenes que se consideran de alto riesgo, la verdad es que el ambiente social hoy es tan laxo, y relajado en relación con las drogas, que muchos jóvenes, de familias estables y que no tienen un factor genético, caen en la adicción. Lo hacen porque no saben decir no,  porque no saben cuidarse y porque los domina el facilismo y la presión de grupo. Para muchos jóvenes es más fácil evadirse a través de una droga, que enfrentar los obstáculos propios del crecimiento.

Solo quien ha vivido el infierno de la narcodependencia sabe el sufrimiento que esto implica. El adicto es considerado un enfermo grave que va a necesitar de mucha intervención para poder salir adelante. Por eso, es urgente que los padres asumamos la responsabilidad que tenemos y trabajemos para formar familias fuertes que estén dispuestas a hacer cualquier sacrificio para darles a nuestros hijos buenos patrones emocionales, que es el mejor antídoto contra el riesgo de caer en una adicción.

Una buena crianza, estar presentes, dar buen ejemplo, brindar apoyo en los momentos difíciles, enseñarles el manejo de las emociones, y sobre todo, la tolerancia ante las diferencias, son algunas de las fórmulas que nos permiten vislumbrar un futuro sano para nuestros hijos. Desde el seno de la familia tenemos que dar la pelea y generar alternativas reales y soluciones de vida para nuestros hijos. Recordemos siempre que un joven emocionalmente sano no necesita la ayuda de las drogas para enfrentar la realidad.

Por: Orfa Astorga

aleteia.org

 

El cansancio físico, psíquico y del alma son anomalías que puede ser tan graves que en algunas personas logran causar una fatal depresión

En consulta atiendo muchos conflictos relacionados con la falta de verdadero descanso, debido sobre todo a la incomprensión del valor humano y divino que esta necesidad tiene.

Así, una vida intensa sin verdadero orden y tiempo para todo, no es sino agitada. Quienes viven abrumados por el trabajo, lo reconocen, mientras que las preocupaciones les surcan de arrugas la frente, y en sus ojos brilla la dureza de los que nunca descansan.

Esta actitud demuestra una verdad válida para todas las personas: debemos tomarnos el tiempo debido para descansar y reflexionar, mirando a nuestro alrededor, para sustraernos a lo inútil y permitirnos así volver a las regiones profundas del alma.

Descansar con la seguridad de quien ha aprendido a poner su vida en las manos de Dios, no en las cosas que se hacen y se encuentran necesariamente sujetas a lo contingente, a lo cambiante.

Sin embargo, el común de las personas no solo no lo hace, sino que intensifica su trabajo para traducirlo en más eficiencia, productividad, éxitos, prestigio. Las consecuencias: agotamiento físico, psíquico y moral con una cadena de rupturas internas y en las relaciones con los demás.

¿Y el alma? ¿Acaso se cansa…? me han preguntado

Sí, sí se cansa… cuando  se trabaja por trabajar y no para mejorar en nuestra humanidad desde nuestro interior mismo, contribuyendo primero a mejorar a las personas que nos rodean y en segundo plano al mundo. Cuando se ha perdido este orden, se ha perdido también el verdadero sentido del esfuerzo y el descanso.

Los tres niveles de motivación

Por ello el trabajo debe alcanzar tres niveles ascendentes de motivación, sin reducir el tiempo del descanso en aras de otros fines.

  • Primero: ganar el dinero necesario como medio de subsistencia.
  • Segundo: lograr un desarrollo personal y profesional.
  • Tercero y de más alto nivel: realizarlo por los demás y por Dios.

Alguna vez me contó uno de mis pacientes que para descansar decidió hacer un viaje al extranjero, regresando agotado y con la cabeza deshecha, pues había recorrido miles de kilómetros en tiempo récord, visitando varios países, multitud de lugares y museos.

Otro se había ido a un lugar solitario y paradisíaco conectado a distancia con su oficina atendiendo continuamente asuntos de “vital importancia”.

Tipos de descanso

En situaciones así, cabría entonces preguntarse: ¿Cuáles son entonces los tipos de descanso propios de nuestra humanidad?

1.  Descanso físico 

Reponer las fuerzas es una exigencia de nuestra naturaleza.  Exigirle al cuerpo un sobreesfuerzo incluso robándole horas al sueño en aras de cualquier objetivo, es además de contra natura, una forma de inseguridad existencial.  Dormir bien supone una muestra de confianza y abandono en las manos de un Dios providente.

Cuando no es así, aparece el total agotamiento donde la ruina física y psíquica está servida. Más aún si se recurre a estimulantes artificiales, además del fumar o exceso de café.

2.  Descanso psíquico

Es necesario sustraerse a la tensión y al estrés distrayéndose en otras actividades menos exigentes, al igual que gratificantes. Como divertirse, pasear, contemplar la naturaleza, disfrutar del arte, convivir con los amigos y parientes, etc. etc.

Debemos aprender a descansar sin más medios que el descubrir lo extraordinario en lo ordinario. Eso que mundanamente se considera trivial, y que no es sino lo eterno y cotidiano de lo que nos rodea. Algo que nos habla desde una quietud que clama por recuperar nuestro asombro de estar vivos, y contar con todos los sentidos para disfrutar de las huellas de Dios impresas en todo lo que nos rodea.

Un descanso digno que mejora nuestra naturaleza personal.

3.  Descanso del alma

Además de descansar física y psicológicamente, es necesario que haya paz en el alma. Paz para reconocer la existencia en nuestro interior de un amor inmenso que clama por nuestro silencio para poder escuchar su voz.

La voz de un Dios que es, en sí, descanso

Una voz que desde lo mundano tratamos de ahogar, dejando entrar por los sentidos una confusión de sonidos, de colores, formas, sensaciones, ideas e imágenes en tropel, de un mundo la más de las veces virtual y engañoso.

Una voz que nos sugiere hacer morir a ese yo  inquilino molesto que nos acompaña a todas partes abriendo las puertas a la soberbia, la ignorancia y a los vicios.

Una voz que pide no abdicar de la dignidad de ser personas y rectificar el camino, para evitar esa forma de profunda tristeza, de quien busca sin encontrar, una verdadera libertad y paz interior que el mundo no puede dar.

Por: Alberto Acosta.  catholic-link.com

Sabemos que a los apóstoles no les tocó fácil cuando comenzaron a formar la Iglesia. Fue su amor a la Cruz y la gracia del Espíritu Santo la que los mantuvo firmes en propagar la fe en las primeras comunidades cristianas. Sabemos también que esas primeras comunidades se caracterizaron porque en ellas se reunían para escuchar las enseñanzas de los apóstoles, para participar en la fracción e incluso para compartir sus bienes (Hechos de los Apóstoles 2, 42-47).

Pero el éxito de estas primeras comunidades no fue solo gracias a la acción de los apóstoles, sino de toda la comunidad, donde todos tuvieron un rol activo. Precisamente porque en el plan de Dios todos aportamos. ¿O crees que habría bastado con que aquellos que escucharon a Pedro retransmitir las palabras de Jesús se quedasen quietos? ¿O que luego de comer el Pan de Vida solo regresaran a casa? ¡Seguramente no! 

Entonces, ¿no deberíamos todos tomar ese rol de ayudar en la misión de nuestra comunidad cristiana, de nuestra parroquia? Los contextos históricos de hoy son distintos a los de hace 2000 años, pero aún hoy se sigue trabajando muy duro en propagar la fe. Desde nuestra parroquia podemos hacerlo. Ella necesita de nosotros más de lo que creemos.

Si saber esto te inquieta o ya desde hace rato has escuchado ese llamado, pero por temor, prejuicios o desconfianza en ti mismo no lo has hecho, te presento estos 4 consejos:

  1. Ora

Como siempre con Dios pues, aunque Él quiere que sirvas en su reino, solo es Él quien te puede decir de qué forma. Quizá ya lo hagas con alguna misión en particular y Él te quiera dejar allí, tal vez te quiera en la parroquia, o tal vez ¡en ambas! Solo pidiéndole luz en la oración lo descubrirás. La oración también te ayudará a dejar esos típicos temores iniciales: a que no te dé tiempo, a hacerlo mal y a pasar verguenzas… ¡oye! ese mismo temor lo tuvieron Jeremías, Moisés o incluso el mismo Jesús justo antes de su pasión. Fue precisamente la oración la que lo animó (Lc 22, 43).

  1. Descúbrete

Si no sabes cómo ayudar, porque crees no tener algún don, déjame recordarte algo: «a cada uno se le da una manifestación del Espíritu para el bien común» (1 Co 12, 7). De que tienes algo en qué aportar en la parroquia, lo tienes. Y si no lo sabes ahora, lo sabrás en algún momento. ¿Pedro siempre supo lo bueno que era para dirigir? No, lo descubrió justo después de haber empezado su misión.

Convéncete de algo: Dios puede hacer mucho a través de ti, sin importar lo que sea (una dulce voz o el arpegio de una guitarra en el coro parroquial, los hermosos arreglos florales, una buena administración económica o un servicio pastoral). La parroquia no solo es el párroco, sino también a fieles laicos que lo apoyan.

  1. Habla con tu párroco

Tu párroco ha sido formado para detectar las necesidades de tu parroquia y trabajar en ellas. Es quien más te puede acompañar en tu proceso de discernimiento. A menos que te conozca, si no te le acercas, nunca adivinará que quieres ayudar. Cuando hables con él, explícale tu intención, coméntale de ti, de tus actitudes y habilidades. Al fin y al cabo: «Fracasan los planes cuando no se consulta, y se logran cuando hay consejeros» (Proverbios 15, 22). Ora también por él, para que Dios lo ilumine en el consejo que te dé.

  1. Conoce los grupos parroquiales

Dar catequesis de Primera Comunión a niños no es lo mismo que visitar a enfermos de la comunidad. Cada grupo parroquial tiene su mística, a veces diferente de los otras comunidades. No obstante, todas son parte de un mismo objetivo. Lo podemos entender así según lo que nos dice Pablo en 1 Co 12, 14-31.  Es necesario que conozcas la realidad de tu parroquia. Además de la opinión de tu párroco es bueno que te enteres por tus medios de lo que hace cada grupo, cuándo y dónde se reúnen o ejecutan sus actividades, los requisitos para hacer parte de alguno, etc. Es fundamental que sepas todos estos detalles para verificar que te puedes alinear según tu disponibilidad.

No te quedes con la inquietud que Dios ha puesto en tu corazón y comienza a ser miembro activo de tu comunidad. La Iglesia eres tú y soy yo, Dios te abrirá los caminos.

Por: Samuel J. López Cotamo

Psicólogo

Celular: 3132237026

Egresado de la Universidad Simón Bolívar

Foto: es.wikihow.com

Las etapas de vida en el ser humano, niñez, adolescencia, adulto joven, adulto mayor, se experimentan hechos maravillosos que generan aprendizajes, cambios emocionales, oportunidades. No óbstate, es en la adolescencia, donde se inicia entre los 10 a 13 años de edad dependiendo de su desarrollo biológico, emocional, sexual, genético, entorno sociocultural y nutricional; genera diferencias, estilos, identidades, inclusos tensión y conflicto en los padres. Uno de los problemas que se aqueja generando controversia y discusión, en esta época en los adolescentes es la “moda” en algunos casos a realizar prácticas de “moda” los cual son muy generadas en redes sociales o medios de comunicación. Por eso hoy hablaremos de ‘cutting’.

¿Qué es ‘cutting’?

Llamado también ‘risuka’, ‘self injury’. Es una práctica que consiste en una autolesión, lo cual jóvenes y adolescentes tienen en su finalidad es liberar dolor psicológico o físico, enojo o como llamar la atención, realizando heridas superficiales cortando la piel con objetos filosos, cuchillas, hojillas de afeitar, ocasionados en brazos, muñecas, piernas, convirtiéndose en una moda o un hábito.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

Este acto compulsivo es generado en personas con baja autoestima, inestabilidad emocional, depresión trastorno bipolar, esquizofrenia, epilepsia, trastorno por consumo de alcohol o drogas, demencia, conflicto interpersonal, abuso de sustancias alucinógenas, violencia por compañero íntimo, violencia intrafamiliar, maltrato físico o sexual, pérdidas resientes, enfermedad somática o dolor crónico, Bullying escolar, trastorno por estrés, trastorno del espectro autista, ansiedad, depresión, trastornos de alimentación. Según las organizaciones internacionales; esta conducta se genera entre los 12 años y jóvenes entre dieciocho (18) a veinticinco (25) años. Algunos casos niños de cinco (5) años.

¿Cuáles son sus síntomas?

Los adolescentes y jóvenes pueden encender sus alarmas de algún faltante de su autoestima, es por esto que sus prácticas suelen realizar heridas con frecuencia, arañazos, hematomas, marca de mordeduras, frotamientos excesivos en un área específicas lesionadas por quemaduras, raspones, morderse los dedos, labios o brazos, dificultad en las relaciones interpersonales, inestabilidad en el comportamiento emocional, impotencia, desesperanza, falta de valor. En posibilidades extremas, huesos rotos, amputación, castración, suicidio.

¿Cuáles son sus formas de autolesión?

Puede ocurrir de distintas formas en ritual controladamente. Golpes, perforaciones de la piel, quemaduras con fósforos, cigarrillos, grabación de símbolos, figuras, palabras, esto lo hacen en un lugar solo (habitaciones, baños) acompañado en algunos casos de música con letras poco motivantes. 

¿Por qué prestar atención a esa práctica?

Generalmente los adolescentes y jóvenes cambian su forma de vestir, utilizado accesorios como manillas, collares, camisas manga larga, buzos, pantalones. Esta forma de autodestrucción hace inicio al suicidio, por eso es importante que los padres y cuidadores estén atentos a este tipo de conducta, ya que se desconoce su anatomía, lesionando alguna arteria lo cual puede generar pérdida de sangre y no lograr hacer una intervención quirúrgica a tiempo. Además, las desagradables cicatrices, que generan dificultad para conseguir empleo o pareja, aceptación social.            

¿A quien debo acudir en caso que se esté presentando el ‘cutting’ en adolescente y jóvenes?

El diagnóstico es basado en una evaluación física y mental, aunque no existen una prueba evaluativa para el ‘cutting’, existen tipos de tes y pruebas para evaluar otros tipos de trastornos que relacionan este padecimiento. Se debe consultar un profesional en salud mental, que pueda evaluar y analizar si padeces de algún trastorno de salud mental, relacionado con la autolesión, en el cual puede incluir algunos baterías de tes o/y pruebas psicológicas.

Importante

Preste atención a síntomas que ocurre con los adolescentes y jóvenes, compartan, disfruten con sus hijos, no cuestione la situación, pues esto será un factor determinante ante la solución del problema, acompáñelo a sus compromisos. Invítelo a participar de actividades lúdicas; música, deporte, baile, pintura, gimnasia. Elimine o guarde lo objetos que puede producir la autolesión. El apoyo familiar, la psicoterapia, la vigilancia a las redes sociales, lograra tener un mejor tratamiento. Mantenga al tanto de la problemática a las instituciones educativa donde asiste, pueden ayudar en tratamiento de adolescente o joven que este con este padecimiento.   

Referencias web.

Autolesones/cortes https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/self-injury/diagnosis-treatment/drc-20350956

Guía para sobrevivir a la adolescencia de su hijo https://kidshealth.org/es/parents/adolescence-esp.html

Tratamiento contra el ‘cutting’ en adolescentes https://www.saludymedicinas.com.mx/centros-de-salud/salud-mental/articulos/’cutting’-tratamiento.html

Evaluación de la posibilidad de daño autoinfligido o intento de suicidio en personas con trastornos prioritarios mentales, nerviosos o por abuso de sustancias https://www.who.int/mental_health/mhgap/evidence/suicide/q1/es/

Que es ‘cutting’? http://espectaculos.televisa.com/tu-vida/que-es-el-’cutting’/

Vanguardia https://vanguardia.com.mx/’cutting’practicausadaporjovenesparasustituireldolorsicologicoporelfisico-1705536.html

Instituto de neurociencias ¿por qué los adolescentes se producen autolesiones?  https://www.institutoneurociencias.med.ec/component/k2/item/15021-sindrome-’cutting’-adolescentes-autolesiones

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