Por: Pbro. Javier Alexis Agudelo Avendaño

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En la Iglesia, como en to­das las sociedades, existe un ordenamiento jurídico que tiene como finalidad, regu­lar el orden, la armonía y la sana convivencia entre quienes la con­formamos. El Código deDerecho Canónico (CIC), nos dice en el canon 96 que: “por el bautismo, el hombre se incorpora al cuerpo de Cristo y se constituye persona en ella”. Es decir, que por el bautis­mo adquirimos personalidad ju­rídica dentro de la Iglesia, pero no alcanza la personalidad natural para actuar en derecho hasta tanto no cumpla la edad estipulada por la ley (c. 97). Por tanto, las per­sonas que componen la sociedad eclesial son destinatarias de las normas jurídicas canónicas, llama­dos también sujetos de derechos y deberes.

Del binomio derechos y deberes al que está sujeta la persona por su condición social, se desprenden comportamientos y actitudes que le son exigidos en el ejercicio de su libertad personal. El respeto de la libertad y los derechos de los de­más y la obligación de contribuir a la consecución del bien común. Estas exigencias tienen su funda­mento en la virtud de la justicia. Sin embargo, entre los diversos miembros de una unidad social, pueden surgir situaciones en las que, por choques en el ejercicio de las libertades particulares, sean irrespetados los derechos o incum­plidos los deberes. En consecuen­cia, la salvaguarda del bien común y el reconocimiento de los dere­chos de los asociados exigen, de parte del ordenamiento jurídico, un conjunto de normas que garan­ticen la tutela y defensa de estos.

De acuerdo con lo anterior, la Igle­sia tiene potestad propia y exclu­siva para juzgar las causas que se refieren a cosas espirituales o anejas a ellas; la violación de las leyes eclesiásticas y todo aquello que contenga razón de pecado, por lo que se refiere a la determinación y a la imposición de penas ecle­siásticas (c. 1401).

El Derecho Procesal Canónico se puede definir como el sistema de normas canónicas que regulan los trámites legales a seguir por la au­toridad competente -el Obispo y los jueces designados por él con potestad delegada- para dirimir problemas e imponer penas jus­tas que busquen la reparación del daño y la resocialización del delin­cuente.

Con la Constitución Apostólica “Pascite Gregem Dei”, el Papa Francisco reforma el Libro VI del Código de Derecho Canónico. Un trabajo de revisión iniciado con Benedicto XVI. Serán sancionadas nuevas figuras delictivas. El nuevo texto es un ágil instrumento co­rrectivo, para ser usado a tiempo, “a fin de prevenir males mayores y de sanar las heridas causadas por la debilidad humana”.

“Apacentad la grey de Dios, gober­nando no a la fuerza, sino de buena gana, según Dios” (cf. 1 Pe 5, 2). Con estas palabras del Apóstol Pe­dro, inicia el Papa la Constitución Apostólica “Pascite Gregem Dei”, con la cual reforma el Libro VI del Código de Derecho Canónico sobre las sanciones penales en la Iglesia. La modificación entrará en vigor a partir del próximo 8 de diciembre de 2021. Esta re­forma, responde a la necesidad de hacer una revisión a la disciplina penal promulgada por el Papa san Juan Pablo II el 25 de enero de 1983. Tanto los Papas Benedic­to XVI como Francisco, vieron que era necesario modificarla de modo que permitiera su empleo a los Pastores como ágil instrumen­to saludable y correctivo, y que pudiese ser usado a tiempo y con caridad pastoral, “a fin de preve­nir males mayores y de sanar las heridas causadas por la debilidad humana”.

El Papa Benedicto XVI puso en marcha esta revisión en 2007, comprometiendo con espíritu de colegialidad y de colaboración a expertos en Derecho Canónico de todo el mundo, a las Conferencias Episcopales, a los Superiores Ma­yores de los institutos religiosos y a los Dicasterios de la Curia Roma­na. La nueva reforma manifiesta que la disciplina y la aplicación de las penas se debe ejercer como una concreta e irrenunciable exigencia de caridad no sólo en relación con la Iglesia, la comunidad cristiana y las eventuales víctimas, sino tam­bién hacia quien ha cometido un delito, que tiene necesidad, al mis­mo tiempo, de la misericordia y de la corrección de la Iglesia”.

En el pasado, ha causado mucho daño la falta de comprensión de la relación íntima existente en la Iglesia entre el ejercicio de la ca­ridad y el recurso a la disciplina sancionatoria. Así, “la negligencia de un pastor al recurrir al siste­ma penal pone de manifiesto que no está cumpliendo su función de forma correcta y fiel” dice el Papa. En efecto, la caridad exige que los pastores recurran al sistema penal cuantas veces sea necesario, te­niendo en cuenta los tres fines que lo hacen indispensable en la co­munidad eclesial, es decir, el resta­blecimiento de las exigencias de la justicia, la enmienda del imputado y la reparación de los escándalos.

Para lograr este fin, el nuevo texto introduce cambios de diversa ín­dole en el derecho vigente y san­ciona algunas nuevas figuras de­lictivas. También se ha mejorado desde el punto de vista técnico as­pectos fundamentales del derecho penal, como el derecho de defensa, la prescripción de la acción penal, una determinación más precisa de las penas, ofreciendo criterios ob­jetivos en la identificación de la pena más adecuada a aplicar en el caso concreto, reduciendo la dis­crecionalidad de la autoridad, para favorecer la unidad eclesial en la aplicación de las penas, especial­mente para los delitos que causan mayor daño y escándalo en la co­munidad.

A través de la Red Mundial de Oración del Papa, este martes 1 de junio se conoció el video-mensaje del Papa Francisco con la intención de oración para el mes de junio: La belleza del matrimonio, donde invita a los jóvenes a repensar en la decisión de compartir la vida, ya que hoy día, algunos aseguran no querer casarse.

En esta intención para la evangelización, los cristianos católicos están invitados a orar por los jóvenes, para que comprendan que “en este viaje de toda la vida”, que es el matrimonio, “la esposa y el esposo no están solos; los acompaña Jesús”, explica el Sumo Pontífice, quien también anima a encomendar en las oraciones a quienes se preparan para el matrimonio, “para que crezcan en el amor, con generosidad, fidelidad y paciencia”.

El 16 de mayo, en la solemnidad de la Ascensión del Señor, la Iglesia Católica celebra la 55.° Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, bajo el lema: “«Ven y lo verás» (Jn 1, 46). Comunicar encontrando a las personas donde están y como son”, palabras del Apóstol Felipe, que el Papa Francisco ha elegido, porque son centrales en el anuncio cristiano del Evangelio, ya que antes de las palabras, está hecho de miradas, testimonios, experiencias y encuentros.

“Al día siguiente, Jesús quiso partir para Galilea. Se encuentra con Felipe y le dice: «Sígueme.» Felipe era de Bestsaida, de la ciudad de Andrés y Pedro. Felipe se encuentra con Natanael y le dice: «Ese del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas, lo hemos encontrado: Jesús el hijo de José, el de Nazaret.» Le respondió Natanael: «¿De Nazaret puede haber cosa buena?» Le dice Felipe: «Ven y lo verás»”. (Jn 1, 46).

En este tiempo de dificultad para la humanidad, en el que la pandemia ha obli-gado al distanciamiento y han aumentado otras crisis (sociales, económicas, sanitarias, etc.), la llamada urgente y directa hacia los medios de comunicación, es a encontrar y transmitir la verdad, el Papa Francisco invita a “ir y ver”, para no caer en los “periódico fotocopia”, o en los “noticieros de radio y televisión y páginas web que son sustancialmente iguales, donde el género de la investigación y del reportaje pierden espacio y calidad en beneficio de una información pre-confeccionada”.

Ver la realidad, es desgastar las suelas de los zapatos, y comunicarla, porque en estos momentos se percibe una crisis del sector editorial, al llevar una información que se produce desde un computador, en las redes sociales, “sin salir a la calle”.

Por otra parte, el Papa también destaca la valentía de tantos periodistas, que se comprometen junto a su equipo de profesionales, corriendo grandes riesgos, a llegar a las minorías, visibilizando los “innumerables abusos e injusticias contra los pobres y contra la Creación que se han denunciado; las muchas guerras olvidadas que se han contado”, esta osadía muchas veces empañada por la represión a la libertad de prensa, Su Santidad expresa que “sería una pérdida no sólo para la información, sino para toda la sociedad y para la democracia si estas voces desaparecieran: un empobrecimiento para nuestra humanidad”.

En su mensaje completo, el Papa Francisco subraya cinco temas:

  1. Desgastar las suelas de los zapatos.
  2. Esos detalles de crónica en el Evangelio.
  3. Gracias a la valentía de tantos periodistas.
  4. Oportunidades e insidias en la web.
  5. Nada reemplaza el hecho de ver en persona.

Finalmente, asegura que el Evangelio se repite hoy cada vez “que recibimos el testimonio límpido de personas cuya vida ha cambiado por el encuentro con Jesús. Desde hace más de dos mil años es una cadena de encuentros la que comunica la fascinación de la aventura cristiana. El desafío que nos espera es, por lo tanto, el de comunicar encontrando a las personas donde están y como son”.

Descargar mensaje completo.

Foto: vaticannews.va

Después de haber aceptado el pasado 20 de febrero, la renuncia del Cardenal Roberth Sarah como Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el Papa Francisco hoy ha asignado sucesor para esa vacante.

Se trata de Monseñor Arthur Roche, Obispo de la Diócesis de Leeds (Inglaterra), quien hasta ahora ocupaba el cargo como secretario de esta Congregación. Monseñor Roche nació el 6 de marzo de 1950. Recibió el orden sacerdotal en 1975. Se licenció en teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. En 1996 fue nombrado secretario general de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales. El Papa Juan Pablo II lo nombró en 2001 Obispo Auxiliar de Westminster y un año más tarde, fue nombrado Obispo coadjutor de Leed, a cuya sede accedió como Obispo titular por coadjutoría en el año 2004. El cargo como secretario de Culto Divino, se lo otorgó el Papa Benedicto XVI, en junio de 2012.

A la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, le compete la promulgación y reglamentación de todos los actos litúrgicos y sacramentos de la Iglesia. Debe garantizar y vigilar todas las disposiciones litúrgicas, regular el culto a las sagradas reliquias y realizar las concesiones del título de Basílica Menor, entre otros asuntos. 

Otros nombramientos para la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos

Secretario: Monseñor Vittorio Francesco Viola, O.F.M., hasta el momento, Obispo de Tortona (Italia) y, a partir de ahora, tendrá el título de Arzobispo-Obispo Emérito de Tortona.

Sub-secretario: Monseñor Aurelio García Marcías, hasta ahora jefe de Oficina de la Congregación. El cargo tiene carácter episcopal, por lo que se le ha asignado la Sede titular de Rotdon (España).

Captura de pantalla de la transmisión en vivo de la presentación de la Carta Apostólica en forma Motu proprio ‘Antiquum ministerium’, desde la oficina de prensa de la Santa Sede.

Un nuevo ministerio laical ha instituido el Papa Francisco, este martes 11 de mayo, se trata del ministerio de catequista, a través de la Carta Apostólica en forma de Motu proprio titulada ‘Antiquum ministerium’ (antiguo ministerio).

Precisamente, este servicio es muy antiguo en la Iglesia, y los primeros ejemplos se encuentran en el Nuevo Testamento, así lo explica el Papa Francisco, haciendo referencia a la primera Carta de san Pablo a los Corintios en el capítulo 12, versículos 28 al 31. Así mismo, en la Epístola a los Gálatas (cf. 6,6), vuelve a tratar el tema. De la misma manera, el evangelista Lucas explica una forma específica de enseñanza que permite dar solidez y fuerza a cuantos ya han recibido el Bautismo, según su capítulo 1, versículos 3 y 4.

Su Santidad considera que la acción, implicación y corresponsabilidad del catequista, es verdaderamente necesaria para que la Iglesia sea comunión y misionera. La decisión de instituir el ministerio laico del catequista es fruto de un camino intuido por Pío XII, porque considera que este servicio es cada vez más necesario para la evangelización.

La presentación de la Carta Apostólica en forma Motu proprio, tuvo lugar en la oficina de prensa de la Santa Sede, donde intervinieron Monseñor Rino Fisichella, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización y Monseñor Franz-Peter Tebartz-van Elst, delegado para la catequesis del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización.

El Papa solicitó la elaboración de un itinerario de formación, los criterios normativos para acceder al ministerio y publicar el rito de institución de este ministerio laical.

Descargar Motu proprio ‘Antiquum ministerium’.

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