Fotos: Centro de Comunicaciones Diócesis de Cúcuta

San Pedro Claver, fue misionero catalán, llegó a Colombia en 1610, donde se convirtió en defensor de la raza negra y los esclavos.  Cada 9 de septiembre se celebra su memoria, por esto, en el cierre de la Semana por la Paz 2019, la Diócesis de Cúcuta a través de la Corporación de Pastoral Social (Cospas), hace entrega de la Distinción San Pedro Claver.

Es una ocasión para reconocer el arduo trabajo de personas e instituciones públicas y privadas que son líderes constructores de territorios de paz y velan por el cumplimiento de los derechos humanos de la población vulnerable.

En las instalaciones de la Fundación Pía Autónoma Asilo Andresen se llevó a cabo la ceremonia, con presencia del señor Obispo de Cúcuta, Monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid.  Una noche amenizada por las presentaciones de la agrupación musical The Promise de la Casa de estrategias Casa Morada y el Centro Musical Batuta de Villa del Rosario.

La reflexión de apertura estuvo a cargo del padre Juan Carlos Ballesteros Celis, subdirector de Cospas; y las palabras de bienvenida por el Obispo de esta Iglesia particular, quien introdujo al público en la historia y ejemplo de vida de San Pedro Claver, que se enfrentó al drama de ver arribar al puerto de Cartagena, flotas cargadas con seres humanos “reducidos a la más dolorosa esclavitud”, asegura Monseñor.

“Defensor de los que sufren (San Pedro Claver), con su vida trató siempre de dar una mano, una caricia, un poco de alimento o medicina -en lo que se conocía en su tiempo- a los que sufrían y tenían el dolor en sus vidas.  Nos dicen los relatos que muchos morían, podría ser hasta la mitad de las cargas humanas de estos barcos, en su paso por el Atlántico”. 

El Obispo describe aquella situación y manifiesta que en la actualidad no ha cesado la esclavitud: “Hoy siguen migrando por el mundo seres humanos que continúan encadenados a tantas formas dolorosas que someten al hombre: La violencia, la corrupción, la opción por las cosas de este mundo que terminan siendo esclavos del poder, del placer, del tener”.

La Iglesia católica sostiene y vive “el mandato del amor (…) es más que justo reconocer cómo el amor de Dios sigue obrando por medio de tantos y tan calificados modos de ofrecer misericordia y de vivir la caridad”.  De esta manera, Monseñor agradece a quienes son fieles al “mandato divino” y siguiendo el ejemplo de San Pedro Claver, “están al servicio de los que sufren”, por esto exalta la labor de aquellas personas y organizaciones que en esta fecha especial reciben un reconocimiento.

Reconocimientos

Gladys Fabiola Ruíz Mantilla: Por su generoso servicio y testimonio de caridad, en la casa de paso divina providencia.

José Eleazar Lasso Serrano: Por su generoso servicio y testimonio de caridad, en la casa de paso divina providencia.

Por acoger, proteger, integrar y promover a nuestros hermanos migrantes venezolanos: Comedor Sagrada familia; Fundación Servidoras Madres para Abandonados en las Calles; Comedor Santo Domingo Savio; Comedor San Judas Tadeo; Centro Misionero Nueva Vida ‘Misericordia cada día’; Comedores Misioneros San Carlos; Fundación Antonio Rojas (Fundar).

Marcela Yáñez Contreras: Por su ejemplo de superación y su liderazgo, en la integración local y la mediación comunitaria.

Katiuska Camacaro Bracho: Por su capacidad de integrarse como migrante a la comunidad de acogida, y contribuir con su liderazgo a la integración local de las comunidades.

Felipe Muñoz Gómez: Por su liderazgo en la implementación de procesos, para la ejecución de políticas públicas en beneficio de los hermanos venezolanos.

Víctor Alfonso Bautista Olarte: Por su compromiso con la región fronteriza, y la gestión en la implementación de medidas favorables a las necesidades surgidas por la crisis migratoria.

Proyecto “Teatros por la Paz” Ageh: Por su valioso aporte a la construcción de paz en nuestro territorio, con la herramienta del teatro interactivo.

Estatuillas

Asociación de Mujeres “Tierra Hermosa Para Todos”: Por su aporte al cuidado del medio ambiente y emprendimiento productivo, en la promoción de la mujer y la familia, como iniciativa de paz en la región.

Asilo Andressen: Por ser expresión viva de la caridad, en la promoción, protección y formación de la niñez migrante  venezolana y colombiana.

Programa Mundial de Alimentos: Por su oportuna y eficaz presencia en la región, aportando significativamente a la solución frente a las necesidades alimentarias de los migrantes y nacionales en nuestro territorio.

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