En un soleado día de septiembre salen al campo BELLEZA Y FEALDAD. Al pasar cerca del río Zulia deciden darse un baño. Dejan su ropa a la orilla del río. Fealdad es toda andrajosa, su vestido roto y mal oliente.  Mientras que Belleza es como una flor linda y perfumada.  Fealdad un poco cochina no le encanta mucho el agua y decide salirse. Ve la ropa de Belleza, limpia y delicada y se la va poniendo. Cuando Belleza sale del agua no tiene otro remedio que ponerse las ropas cochinas de Fealdad. Así andan disfrazadas por el mundo entero cometiendo una gran equivocación. 

Si queremos buscar la verdadera belleza debemos ir al interior de la persona. Lo mismo que la fealdad, está en el corazón. No hay que buscarlo en los atuendos o vestiduras. Lo bello es un compromiso con la verdad y no con las apariencias y mentiras que se visten de colores para engañar a los incautos. Para  hacerlo con qué facilidad se inventan cuentos y ropajes coloridos para confundir a un mundo loco de remate que cree que lo bello es lo feo y lo feo es lo bello. Sobre todo cuando damos cabida a la corrupción que reina en todos los ámbitos y es el camino que lleva al fracaso.  Hay todavía hombres, mujeres, jóvenes y viejos que confunden la una con la otra.  Muy pocos logran ver el rostro de belleza y se dan cuenta que no llevan sus vestidos. Otros conocen a fealdad y saben que sus ropas no ocultan sus ojos.

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