Un hombre de buena joroba se mira en el espejo. Al verse detenidamente, se llena de cólera y de un bofetón rompe el espejo.

Mas nada puede evitar con su brote de rabia inoportuna. Su figura se repita en cada pedazo del espejo. Y al paso que los va rompiendo, aumenta el número de figuras que lo hacen enfurecer terriblemente y lo ponen más serio que burro embarcado.

Cuando no nos aceptamos nosotros mismos como somos, puede ser mucho el daño que causemos a nuestra propia integridad. La autovaloración y aceptación son valiosas herramientas del espíritu para poder vivir bien consigo mismo y con los vecinos. Quien recibe como un mal la amigable reprensión, puede poner todos defectos por falta de comprensión. La ira desbordada nunca conoce límites.

El auto rechazo implica una buena dosis de ira porque no somos como se quiere ser o no tenemos lo que se anhela. El inconformismo permanente se vuelve ira permanente. Esta guerra interior hace vivir muy mal a la persona. Esta pérdida de espíritu lleva a muchas incomodidades, infortunios y decepciones por no aceptarse como tal. No olvidemos que todos tenemos fortalezas y debilidades.

El equilibrio está en cuidar las fortalezas y atender las debilidades. La fortaleza en Dios es muy importante. Contar con Él es una ayuda valiosa. Hace que nuestra debilidad sea motivo de superación y compromiso.

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