Foto: vaticannews.va

Como resultado de la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la región Panamazónica de octubre del año pasado, la Santa Sede publicó la Exhortación Apostólica Postsinodal “Querida Amazonía”, firmada el pasado 2 de febrero.

En el documento, el Papa Francisco plasma el discernimiento y reflexión al concluir el Sínodo, las grandes preocupaciones que le genera el futuro de la selva amazónica y un aporte que permita trazar nuevos caminos de evangelización, cuidado del ambiente y de los pobres, y, que toda la Iglesia “se deje enriquecer por ese trabajo”.

De igual forma, el Papa alienta el papel de los laicos en las comunidades eclesiales para impulsar la misión de evangelizar en la Amazonía: “Los laicos podrán anunciar la Palabra, enseñar, organizar sus comunidades, celebrar algunos sacramentos, buscar distintos cauces para la piedad popular y desarrollar la multitud de dones que el Espíritu derrama en ellos”.

Su Santidad expresa que todo lo que la Iglesia ofrece, “debe encarnarse de modo original en cada lugar del mundo, de manera que la Esposa de Cristo adquiera multiformes rostros que manifiesten mejor la inagotable riqueza de la gracia”. Por ello, afirma que lo inspiran cuatro sueños:

  1. Sueño con una Amazonía que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos, donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida.
  2. Sueño con una Amazonía que preserve esa riqueza cultural que la destaca, donde brilla de modos tan diversos la belleza humana.
  3. Sueño con una Amazonía que custodie celosamente la abrumadora hermosura natural que la engalana, la vida desbordante que llena sus ríos y sus selvas.
  4. Sueño con comunidades cristianas capaces de entregarse y de encarnarse en la Amazonía, hasta el punto de regalar a la Iglesia nuevos rostros con rasgos amazónicos.

El Papa Francisco concluye su Exhortación esperanzado en que a través de este documento, se van a avanzar en caminos concretos “que permitan transformar la realidad de la Amazonía y liberarla de los males que la aquejan”. También invita a fijar la mirada en la Santísima Virgen María, Madre de Cristo, asegurando que se manifiesta en la Amazonía de distintas formas y que “los indígenas se encuentran vitalmente con Jesucristo por muchas vías; pero el camino mariano ha contribuido más a este encuentro”, por ello, culmina este mensaje al pueblo de Dios, dirigiéndose a la Madre de todos:

Madre de la vida,
en tu seno materno se fue formando Jesús,
que es el Señor de todo lo que existe.
Resucitado, Él te transformó con su luz
y te hizo reina de toda la creación.
Por eso te pedimos que reines, María,
en el corazón palpitante de la Amazonía.

Muéstrate como madre de todas las creaturas,
en la belleza de las flores, de los ríos,
del gran río que la atraviesa
y de todo lo que vibra en sus selvas.
Cuida con tu cariño esa explosión de hermosura.

Pide a Jesús que derrame todo su amor
en los hombres y en las mujeres que allí habitan,
para que sepan admirarla y cuidarla.

Haz nacer a tu hijo en sus corazones
para que Él brille en la Amazonía,
en sus pueblos y en sus culturas,
con la luz de su Palabra, con el consuelo de su amor,
con su mensaje de fraternidad y de justicia.

Que en cada Eucaristía
se eleve también tanta maravilla
para la gloria del Padre.

Madre, mira a los pobres de la Amazonía,
porque su hogar está siendo destruido
por intereses mezquinos.
¡Cuánto dolor y cuánta miseria,
cuánto abandono y cuánto atropello
en esta tierra bendita,
desbordante de vida!

Toca la sensibilidad de los poderosos
porque aunque sentimos que ya es tarde
nos llamas a salvar
lo que todavía vive.

Madre del corazón traspasado
que sufres en tus hijos ultrajados
y en la naturaleza herida,
reina tú en la Amazonía
junto con tu hijo.
Reina para que nadie más se sienta dueño
de la obra de Dios.

En ti confiamos, Madre de la vida
no nos abandones
en esta hora oscura.
Amén.

Descargue Exhortación Apostólica Postsinodal “Querida Amazonía”.

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