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La Madre Santa Teresa de Calcuta, quien la mayor parte de su vida se dedicó a ayudar a los más pobres y necesitados, llevando el mensaje de esperanza y paz que Jesús invita en su Evangelio, hizo que hoy día como hoy hace 40 años recibiera el Premio Nobel de la Paz.

En 1979, año en que Teresa recibió tal reconocimiento, por su vida ya habían pasado innumerables acontecimientos que le permitían ver el rostro de Jesús en los hermanos de Calcuta y en diversas ciudades de la India, siempre teniendo presente la Palabra: “Porque tuve hambre, y me diste de comer; tuve sed, y me diste de beber; era forastero, y me acogiste; estaba desnudo y me vestiste, enfermo y me visitaste” (Mt 25, 35-36).

La religiosa de Calcuta al recibir su premio, donó el dinero recibido a los más necesitados.

“Agradezco a Dios por el regalo de la paz, que nos recuerda que hemos sido creados para vivir en esa paz, y que Jesús se hizo hombre para traernos esa buena noticia a los más pobres”, fueron algunas palabras de su discurso aquel día.

La fundadora de la congregación de las Misioneras de la Caridad se convirtió en una figura ejemplar que enseña que la verdadera riqueza se encuentra a los pies de Cristo, sirviendo como la Virgen María, y evangelizando con el testimonio, así como los Apóstoles.

“Y así estoy yo aquí hablando con ustedes, quiero que encuentren a los pobres aquí, antes que, en ningún otro sitio, en su propia casa. Y comenzar a amar allí. Sean la buena noticia para su propia gente”, expresó Santa Teresa de Calcuta.

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