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El paro nacional vivido este jueves en Colombia, movió a millones de ciudadanos a marchar por sus derechos e injusticias sociales, para que no se apague la voz de un pueblo inconforme, que busca la equidad y la resiliencia de tener un país mejor.

Ninguna ciudad estuvo exenta de salir a protestar pacíficamente. Sindicatos, estudiantes, profesores, indígenas, artistas y trabajadores de entidades públicas y privadas, se manifestaron en rechazo al actual Gobierno, y su objetivo es que, con cada uno de sus pasos, se cambie el rumbo de su historia para el futuro de las próximas generaciones.

Cúcuta

En la ciudad salieron a marchar más de 25.000 personas, que, desde las ocho de la mañana, y desde diversos puntos de partida, no mostraron temor de salir a manifestarse a pesar de la lluvia.

Gran parte del sector comercial decidió cerrar sus puertas, y en otros, encerrar con materiales resistentes los vidrios, para evitar daños a posibles disturbios que hubiesen ocurrido.

“Muchos de los cambistas decidieron no abrir, porque se encuentran ubicados en la zona centro, donde se iban a concentrar estas movilizaciones. No tenemos el dato exacto de pérdidas, porque esto es difícil de cuantificar”, mencionó el líder de la Asociación de Profesionales del Cambio (Asocambios) de Norte de Santander, Fernando Gonzáles.

La frontera de estar cerrada desde el martes a medianoche, abrió hoy desde las cinco de la mañana, para que venezolanos y colombianos retornados cubran sus necesidades básicas de alimentación, medicamentos y capital en las casas de cambio.

Pamplona y Ocaña

En estos dos municipios de Norte de Santander, la jornada transcurrió tranquila y fue dirigida por los estudiantes quienes masivamente marcharon por las principales vías, a hacer reconocer sus derechos.

En Pamplona circularon alrededor de 2.000 personas, quienes tuvieron como punto de encuentro el parque Águeda Gallardo, y allí pidieron al Gobierno más reconocimiento a la clase obrera y a sus salarios. Por la noche también caminaron por las calles realizando un cacerolazo que hizo notar más su presencia.

Ocaña obtuvo una protesta artística y cultural, en donde los protagonistas también fueron los estudiantes de las universidades, quienes alzaron su voz para que el Gobierno les dé respuesta de los 160 líderes sociales asesinados, y por el paralizado acuerdo de paz.

En ciudades como Cali, el alcalde, Mauricio Armitage, decretó toque de queda desde las siete de la noche por los hechos de vandalismo ocurridos en diferentes sectores de la ciudad. Saqueos en centro comerciales, hurtos en residencias, fueron las situaciones que alteraron el orden público. Hubo 23 policías lesionados y cinco disturbios.

Y en Bogotá, al finalizar la jornada del paro, hubo enfrentamientos con personas que querían manchar la protesta con criminalidad y la Policía. Pero los ciudadanos rechazaron estos actos con un cacerolazo y se volverá a convocar hoy, a partir de las 4:30 de la tarde.

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