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El dolor es esa percepción sensorial subjetiva que puede ser intensa o no, de acuerdo al diferente sistema de cada ser humano, y es esencial para la supervivencia en el entorno; el que siente menos dolor, puede estar en grave peligro debido a que conoce la capacidad resistente de su mente, pero no la de su cuerpo.

Según ‘Cells Reports’, revista científica estadounidense, el funcionamiento del circuito cerebral, encargado del aumento o disminución de las señales de dolor es comparado con un termostato que regula la temperatura del hogar. Pero la región encargada de todo esto, es la amígdala central, que también decodifica las emociones.

Sentir dolor, permite que el ser humano comprenda que su cuerpo se encuentra en peligro; por ejemplo, en caso de ataques cardíacos o apendicitis.

“La reacción sana es: sientes dolor, te dice que algo está mal recibes un tratamiento y el dolor se va”, explicó Yarimar Carrasquillo, investigadora del Centro Nacional para la Salud Integradora y Complementaria (NCCIH).

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