Por: Dr. Carlos Andrés Vera Aparicio, médico pediatra

Cada año, entre el 1 y el 7 de agosto, se celebra la semana de la lactancia materna. Este 2021 su lema es: “Proteger la lac­tancia materna, un compromiso de todos”.

Desde la sociedad colombiana de pediatría, y desde la regional Nor­te de Santander, damos un mensaje de total claridad respecto a que la lactancia materna debe ser exclu­siva durante los primeros seis me­ses, permite al recién nacido recibir todos los aportes que él necesita para su crecimiento en peso y talla; además, aporta inmunoglobulinas, vitaminas y minerales. Como bene­ficio adicional, garantiza el apego a la madre, generando sentimientos de confianza expresado en el amor.

Desde el momento de la concepción el cuerpo de la mujer se adapta para iniciar ciclos de cambios sobre su glándula mamaria, la leche materna se debe a dos hormonas: la oxitoci­na y la prolactina, las cuales actúan en conjunto para garantizar esa pro­ducción, haciendo que se aumenten el número de glándulas y además que se aumenten de tamaño, lo cual permitirá que en el momento que nazca el bebé sea prematuro desde las 22 semanas hasta las 37 sema­nas, o un bebé a término para los 9 meses, la madre le brinde la canti­dad y calidad de nutrientes que el recién nacido necesita.

La primera leche que recibe el bebé se llama calostro, es de color ama­rillo y lo que más aporta es calorías para la adaptación e inmunoglobu­lina, que va a activar sus defensas y previene enfermedades, como la enterocolitis.

La segunda leche es la leche de transición, que permite al bebé ga­nar peso rápidamente y mantener los aportes de nutrientes para su adecuado crecimiento.

La leche madura es la que se man­tiene en la gran mayoría de meses hasta el destete, garantiza que el bebé crezca y luego es compatible con la alimentación complementa­ria, que puede llegar hasta los 2 años o más.

La leche ma­terna siempre sin importar la edad, y la con­dición de alimen­tación de la madre, es plena garantía de nutrientes y siempre ali­menta. Jamás es mucha, ni debe fre­narse o destetarse, si madre e hijo no lo desean.

Sin dudarlo los beneficios de alimentar a un bebé con lactancia materna son entre otros:

  • Aporta el agua que calma la sed del bebé.
  • Aporta energía expresada en lactosa y componentes como el DHA y ARA, para sus funcio­nes cerebrales.
  • Aporta todos los minerales para formar sus huesos, piel y órganos internos.
  • Evita la anemia y raquitismo.
  • Evita la obesidad infantil.
  • Mejora su sistema digestivo, evitando estreñimiento.
  • Evita intolerancias y riesgo de caer en desnutrición.
  • Brinda apego como beneficio de la relación madre e hijo.
  • Ayuda a prevenir enfermeda­des como diarreas, neumonías.
  • Ayuda a prevenir la aparición de cuadros alérgicos en piel y de asma.

Todo binomio madre e hijo que es acompañado y recibe el apoyo de su familia y de la comunidad parro­quial, comunidad laboral; permite que sea un ejemplo claro de que lo natural es lo verdaderamente im­portante.

Por ello, se consi­dera que un bebé para que tenga un buen de­sarrollo psi­comotor en relación a su motrici­dad y de su lenguaje, todos debe­mos decir: Sí, porque apoyar la lactancia ma­terna es un “com­promiso de todos”.

Lactancia materna y la COVID-19

El Ministerio de Salud y Protección Social explica los beneficios de no descuidar la lactancia materna du­rante la pandemia de la COVID-19: “Las investigaciones realizadas hasta el momento, no han detectado la transmisión del virus de la CO­VID-19 a través de la leche materna ni el amamantamiento; por tanto, no existen motivos para evitar la lac­tancia materna, ni interrumpirla”, explica Elisa María Cadena Gaona, subdirectora de Salud Nutricional, Alimentos y Bebidas de MinSalud.

Con relación a la vacunación, la subdirectora refirió que la vacuna contra la COVID-19 puede ofrecer­se a una mujer que amamanta y que es parte de un grupo recomendado para la vacunación. Asimismo, no se recomienda suspender la lactan­cia después de la vacunación, por­que “sigue siendo una de las mejo­res formas de proteger a tu hijo de enfermedades y ayudarlo a mante­nerse saludable”, añadió.

Para el caso de las lactantes que es­tén en sospecha de padecer del vi­rus o no se encuentren en un estado óptimo al momento de amamantar, Cadena instó a las madres a inten­tar proporcionarle la leche materna por medios seguros. “Por ejemplo, la invitación es que se extraigan la leche y dársela al niño con una cuchara o una taza limpia. Tam­bién es importante consultar con un profesional de la salud para la va­loración, promoción y apoyo de la lactancia materna, contemplada en la Resolución 3280 de 2018, donde se encuentran los lineamientos téc­nicos y operativos de las rutas in­tegrales de atención para la Promo­ción y Mantenimiento de la Salud y para la población materno perina­tal”, expuso.

Finalmente, Cadena instó a las ma­dres a seguir las directrices de au­tocuidado en esta práctica: “lavado de manos con agua y jabón antes y después de tocar al bebé, y si se está contagiada, uso del tapabocas; lavar el pecho en caso de que haya tosido sobre él. Si no es el caso, no es ne­cesario que se lo laven cada vez que se alimente”.

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