Por: Carlos Andrés Vera Aparicio, Médico Pediatra

Dentro de la alimentación adecuada de cada persona en todas las etapas de su vida se debe ingerir todo tipo de nutrientes entre ellos: proteínas, carbohidratos y grasas. Pero también existen otras sustancias como minerales; además se deben suplementar con sustancias como las vitaminas.

La vitamina D es una vitamina que se puede encontrar en alimentos y  suplementos, pero que requiere que se realice una actividad física con exposición a la luz del sol, para que ella tenga la capacidad de estar activa y así lograr un adecuado funcionamiento metabólico.

Alimentos que contienen Vitamina D de manera natural: Yema de huevo, queso e hígado de res.

Alimentos fortificados: Leche, cereales y jugo de naranja.

La deficiencia de esta vitamina D, es una de las patologías de más difícil diagnóstico ya que sus síntomas son inespecíficos como: nauseas, mareos y calambres. Pero es más fácil de sospecharlo cuando hay raquitismo, ya que hay fracturas de los huesos o su desviación del eje y signos de osteoporosis, ante lo cual no es normal que se pierda la capacidad de la estructura ósea limitando la movilidad.

También se puede presentar osteomalacia, que es cuando hay dolor intenso de los huesos y/o debilidad muscular.

La deficiencia de vitamina D conlleva a la reaparición de enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple y de enfermedades oncológicas como cáncer de seno.

Se debe tener en cuenta que al ser una vitamina que requiere del sol para su activación, el siguiente grupo de personas están en riesgo de tener valores muy bajo de vitamina D circulante:

  1. Trabajadores en minas, personas con enfermedad renal, pacientes oncológicos pacientes con VIH-Sida.
  2. Aquellos que son de horario nocturno o en oficinas también con poca luz solar puede sospecharse que hay una deficiencia.

La suplementación debe hacerse a cargo de un experto según la edad del paciente: un bebé en lactancia 200UI (Unidad Internacional); en niños en crecimiento 400UI; embarazadas 600UI y ancianos 800UI.

De igual forma, debe evitarse tener exposición a altos índices de vitamina D, ya que puede presentarse la aparición de cálculos renales y además afecciones como nauseas, vómito, estreñimiento y en ocasiones alteración de la conciencia.

Si una persona está muy delgada, o presenta una fractura sin traumatismo o factores de riesgo definidos, se deben realizar exámenes de sangre para medir el nivel de calcio en la sangre, además de los niveles de 25-hidroxi-vitaminaD.

Pero siempre hay que tener en cuenta que la mejor manera de incorporarle al cuerpo vitamina D, es consumir los alimentos de origen natural antes que los suplementos, y si estos se toman, deben ser temporadas cortas de consumo, y siempre vigilando no caer en hipervitaminosis. 

En la actualidad, en época de pandemia, los suplementos vitamínicos han tomado un gran auge, ya que ellos nos permiten consumir sustancias poco habituales como minerales y vitaminas, pero es fundamental entender que para que esto funcione se debe entremezclar con buen consumo de frutas verduras, carnes y de actividad física.

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