Por: Ayuda a la Iglesia que Sufre

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Hoy, en pleno siglo XXI, hay personas que son discriminadas e incluso perseguidas hasta la muerte por su fe. El 61% de la población mundial vive en países donde no hay libertad religiosa.

La libertad religiosa es un derecho fundamental que no es reconocido ni respetado en muchos países del mundo y donde está en retroceso. Ayuda a la Iglesia Necesitada, con su Informe de Libertad Religiosa en el Mundo 2018, pide su protección y su defensa en todos los países del mundo.

Los derechos fundamentales del hombre son los mismos en todas las latitudes: poco importa el lugar de nacimiento, la raza a la que pertenece o la filiación religiosa. No obstante, entre estos derechos, el de la libertad religiosa ocupa un lugar preeminente pues concierne a la relación humana más importante, la relación con Dios. Este derecho es, pues, la roca firme donde se asientan sólidamente el resto de derechos humanos, ya que dicha libertad manifiesta de modo particular la transcendencia de la persona y la absoluta inviolabilidad de su dignidad.

En los dos últimos años, sin embargo, la libertad religiosa se ha deteriorado en más de la mitad de países que ya padecían graves violaciones. Los regímenes autoritarios se erigen como la peor amenaza a la libertad religiosa al afectar al mayor número de personas en el mundo. A pesar del retroceso de los grupos terroristas de corte islámico en Oriente Medio, el radicalismo islámico continúa vulnerando la libertad religiosa en 22 países. Los nacionalismos hostiles a las minorías religiosas han empeorado pudiendo tildarse de ultranacionalismos.

Ante este grave retroceso, el Informe de Libertad Religiosa en el Mundo 2018 de Ayuda a la Iglesia Necesitada quiere ser un grito para derribar el muro de indiferencia tras el cual sufren las comunidades religiosas más vulnerables. Pedir el respeto y la promoción de la libertad religiosa no significa implorar privilegios ni concesiones del Estado, del sultán o de las castas sino sentar las bases para un desarrollo verdadero de las sociedades y un progreso auténticamente humano.

El informe revela graves violaciones contra la libertad religiosa en 38 países, clasificadas en dos categorías: Discriminación y persecución.  Seis de cada diez personas vive en lugares donde se superan las formas relativamente moderadas de intolerancia para constituir una vulneración esencial de los derechos humanos para la libre práctica de su fe. 

Hay discriminación cuando:

  • Las leyes marginan a un determinado grupo religioso y no a todos.
  • Limitaciones al acceso laboral y cargos públicos.
  • Incapacidad de comprar o reparar propiedades.
  • Imposibilidad de vivir en un determinado barrio.
  • Imposibilidad de llevar determinados símbolos religiosos.
  • Las víctimas sólo pueden recurrir a la comunidad internacional.

Hay persecución cuando:

  • Existe una campaña activa con el fin de exterminar, expulsar o someter a un determinado grupo de personas por su religión por parte del estado o de otros grupos.
  • Las víctimas son discriminadas, desposeídas e incluso asesinadas legalmente.
  • La persecución tiene un carácter sistemático, no circunstancial.
  • Las minorías sociales pueden ser objeto de asesinato, expropiación de propiedades, robo, deportación, exilio, conversiones forzosas, matrimonios forzados, acusaciones de blasfemia… Todo de manera legal, según las leyes nacionales y por tanto los que cometen los delitos no suelen ser castigados.

Según el informe, India entra de nuevo en la lista de países calificados de “persecución”.  Su situación ha empeorado, como consecuencia del creciente nacionalismo hindú que desde los grupos extremistas de presión ha llegado a permear hasta las altas esferas del gobierno.

La buena noticia es la evolución en positivo de la libertad religiosa en Siria e Irak.  Una vez derrotado el mal llamado Estado Islámico, las minorías religiosas han empezado a respirar.  Aunque la seguridad no está del todo consolidada, el hecho de que en Irak, los cristianos desplazados en el Kurdistán hayan emprendido el retorno a sus hogares, es resaltable.

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