Por: Ángela Castro Claro. Estudiante en formación de psicología de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD).

 

Foto: internet

Es considerado un fenómeno social que no distingue condición económica, raza, edad o género; es una forma de maltrato, normalmente intencionado y perjudicial de un agresor o varios agresores hacia otro compañero. Generalmente buscan un niño o adolescente más débil al que convierte en su víctima  habitual.

Estos actos suelen ser persistentes, y pueden durar semanas, meses e incluso años, destruyendo el autoestima de los niños y jóvenes, generándoles, inseguridad, actos de vergüenza violenta, bajo rendimiento académico, deserción escolar, ansiedad, y depresión; lo cual este tipo de situaciones pueden derivar en consecuencias devastadoras como el suicidio.

El acoso escolar es antecedido por la existencia de una víctima indefensa, la mayoría de los acosadores actúan movidos por un abuso de poder y un deseo de intimidar y dominar, desencadenando un desequilibrio de poderes afectando de manera  física, psicológica o social y hace que la víctima no pueda defenderse facilmente por sí misma, sufriendo así este tipo de situaciones en silencio y soledad,  y por consiguiente  hace que la persona afectada no informe a un adulto lo que está sucediendo, ya que el agresor ejerce poder sobre éste, al cual somete bajo sus amenazas para conseguir un beneficio que los vuelve generalmente más fuertes física, psicológica o socialmente.

  •   El acoso escolar presenta tres características muy definidas:

-       La intención del acosador es lastimar a alguien.

-       El acosador por lo regular siempre ataca a la misma víctima repetidamente.

-       El acosador escoge víctimas que percibe vulnerables.

  •   Puede tomar varias formas como:

-       Físico: El acosador golpea, empuja, roba o daña las pertenencias de la víctima.

-       Verbal: consiste en insultar, amenazar, hacer comentarios discriminatorios.

-       Indirecto: Propagar rumores sucios; excluir a alguien del grupo social.

-      Cyber acoso:El acosador suele enviar en algunos casos de manera anónima mensajes de texto o subir videos, imágenes en facebook o instagram, entre otras redes sociales con la finalidad de afectar la dignidad de una persona con mensajes inapropiados e hirientes que son complicados de eliminar cuando estan publicados afectando la integridad emocional de la persona. La finalidad de este es que el acosador no tiene contacto directo con la víctima y le es más facil utilizar este método, ya que una vez subida la imagen y mensaje, muchos otros agresores pueden replicar dichos mensajes.

El Acoso escolar tuvo auge en Colombia en el año 2000, adquiriendo fuerza y permanencia con el uso de redes sociales, evidenciando la falta de políticas nacionales educativas para la atención e intervención del problema, al igual que el olvido de educación en derechos humanos y resolución pacífica de conflictos en los colegios.

Señales de alerta para identificar una posible víctima de acoso escolar:

  • Dicifultad para concentrarse, falta de atención, lo que genera un bajo rendimiento escolar.
  • Dificultad para dormir, generalmente por pesadillas.
  • Se aisla de la familia o de los amigos, apatía por las actividades que antes causaban satisfacción.
  • Irritabilidad, falta de apetito, cansancio, malestar general, lo que puede desencadenar en depresión.
  • Evitar ir al colegio o jugar con otros niños o compañeros.
  • Escaparse del colegio.
  • Llanto incontrolado o responder de forma extrema.
  • Aparecer con golpes que no tienen explicación o con daño en sus bienes escolares.
  • Miedo a estar solo, lo que puede causar temblores, nerviosismo, inquietud.
  • Por último y la más alarmante: deseo o intento de suicidio.

¿Cómo actuar?

Lo primero que se debe hacer es identificar si el niño o  adolescente presenta alguna de las alertas anteriores, para luego hablar con ellos y determinar el motivo. Es necesario saber escuchar con calma y sin juzgar, generándole confianza y tranquilidad; se debe tener cuidado de no reaccionar de forma agresiva o violenta, ya que esto puede generar que el niño o adolescente no quiera hablar, después de identificar la situación, se debe reforzar su autoestima, apoyarlo y crear instancias donde el niño se sienta valioso, luego se debe contactar a los profesores del colegio para poner en conocimiento y buscar una solucion al problema; ya que el manejo de este debe ser integral junto a los padres de familia, los profesores deben vigilar a los niños que estén implicados o en riesgo en estas situaciones y recoger información que sirva para identificar a los posibles agresores y las víctimas, para poner en conocimiento de la dirección o activar la ruta de atención que el colegio tenga para estos casos.

¡Piensa y educa! El acoso escolar no es un juego, este puede traer consecuencias emocionales a largo plazo generando que en la adultez las víctimas de este, tengan problemas emocionales, sociales y de confianza, o peor aún, que las víctimas se   conviertan en victimarios, lo que genere una cadena de acoso imposible de romper.

 

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