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Más allá de enseñar a las personas mayores a manejar equipos tecnológicos, el reto está en que puedan adentrarse en una cultura que les permita ir en sintonía con lo que demanda la sociedad.

Carolina Castro Morales, Magíster en Educación, reconoce que en los últimos años el país ha mejorado en temas de conectividad y acceso a TIC y se ha logrado ser reconocidos internacionalmente por implementar alternativas que buscan disminuir la brecha digital; pero aún hay tela por cortar, en especial cuando se habla de la brecha digital marcada por la edad.  Se ha evidenciado que la población mayor de 60 años aún se encuentra lejos de ingresar por completo en la cultura digital, entendiendo esta no solo como las habilidades técnicas y aptitudes en el manejo de los dispositivos digitales, sino como un modo de vida de la sociedad contemporánea que propone otra lógica en la sociedad y las formas de relacionarse.

Puede existir una  brecha digital a la hora de no tener recursos para adquirir dispositivos electrónicos. Aunque generalmente las personas de más de 60 años, quienes a pesar de tener un ingreso fijo como la pensión puedan obtener “dichos aparatos”, pero no saben qué hacer con él y menos usarlo para su vida o mejorar las condiciones de su comunidad.

Estudios realizados por la Magíster demuestran que las personas mayores cada vez más se integran a comunidades virtuales por medio de redes sociales como Facebook o WhatsApp en donde, a diario, reciben y comparten mensajes e informaciones con familiares y amigos. El avance tecnológico en personas mayores las hace más inmune a robos constantes a través de páginas web con sus cuentas bancarias y demás desinformación que se pueda presentar en la red de navegación.