Otro de los aspectos que debemos tener en cuenta es que los tiempos han cambiado. Hoy somos testigos no de una época de cambios sino de un cambio de época que nos obliga a tomar acciones en beneficio de nuestra familia.

Muchos de los lectores de este texto vienen de un mundo monocromático, monotemático y totalmente unidireccional, en donde eran simples consumidores de contenidos mediáticos (radio, TV, prensa escrita). Ellos, nosotros, quienes nacimos antes de los años noventa hemos sido denominados “inmigrantes digitales”, es decir, venimos de un mundo muy diferente al que nos hemos visto obligados a adaptarnos.

Y ese nuevo mundo es multicromático, multitemático, digital, táctil y bidireccional. Y quienes vienen naciendo de los años noventa hacia acá, parte de ese mundo recién descrito, han sido denominados “nativos digitales”. Ambos términos fueron acuñados por el profesor Marc Prensky, para intentar denominar dos generaciones marcadas por la entrada de la era digital. Agregaríamos que además de lo descrito, vivimos un momento de tanta carga informativa (contenidos audiovisuales, visuales, sonoros, impresos, chats, mensajes, etc.) que hemos entrado en un estado de “infoxicación”, es decir, totalmente intoxicados de información las 24 horas del día, los 7 días de la semana, los 365 días del año.

¿Debemos educar a nuestros hijos “nativos digitales” para que usen adecuadamente los entornos tecnológicos? La respuesta es un sí. 

Internet y las redes sociales

No podemos desconocer los grandes beneficios que ha traído la web y las denominadas redes sociales. Información, interacción, comunicación, participación, entre otras, son tan solo algunas de las ventajas que nos ofrecen.

Sin embargo, también debemos conocer que existen riesgos: pornografía infantil en línea (un negocio muy lucrativo…), Grooming (actividad en la cual un adulto se hace pasar por un menor de edad para engañar a un infante y obtener material y favores sexuales…), Sexting (práctica en la cual dos personas intercambias vía mensajería de texto imágenes eróticas o sexuales…), ciberacoso, entre otras, que han prendido las alarmas de muchos padres de familia, educadores y hasta de las autoridades.

Por eso se deben tomar medidas: nunca el computador o la tableta en la habitación de los niños, instalar aplicaciones de control parental, no permitir que un menor de 15 años tenga redes sociales y sobre todo dejar claras las normas de uso de dispositivos, páginas y redes. Recuerde: las normas no coartan la libertad, las normas ayudan a organizar la libertad. 

Los videojuegos, más que realidad

Los tiempos han cambiado, como ya dijimos, pero pareciera que no nos damos cuenta ante ciertos aspectos, como los videojuegos.

Hace tiempo dejamos atrás Pac-man y Marcianitos, y vivimos unos juegos digitales de un realismo impresionante, en donde somos capaces de hacer lo que en la vida real no podríamos. Además, estos juegos generan competencia, desafíos, actividad mental que sanamente utilizada puede ser muy útil.

Sin embargo, cuando no se manejan de forma adecuada se corren grandes riesgos: videojuegos inadecuados para su edad (hay que ser cuidadosos con la clasificación, que se encuentra en la caratula del juego), ausencia de normas de uso de la consola, no manejo del tiempo, entre otros, generan inactividad social, falta de apetito, falta de sueño, dependencia, mal genio, caída del rendimiento académico, entre otros que deben ser tratados por un especialista.

Recuerde: las normas son primero. Si no hay normas, somos responsables de las consecuencias. 

Los celulares

Estos dispositivos, que nos facilitan la vida, también se han convertido en objeto de deseo y estatus. Pero realmente están diseñados es para que nos comuniquemos más fácilmente.

Hoy día, los niños son quienes más piden un celular, y muchos padres de familia les regalan uno más por quedar bien delante de otros padres, o por satisfacción personal, por una real necesidad.

Antes de comprarle un celular a su hijo, debe responder el siguiente cuestionario:

  1.     ¿Para qué lo necesita?
  2.     ¿Será responsable con su uso y las normas que se coloquen?
  3.     Si existe alguna falta, ¿cuál será la sanción?
  4.     Si definitivamente se le va a regalar uno, ¿qué tipo de celular?

Ya con un panorama más claro, se puede tomar la decisión. Y se deben tomar acciones para evitar problemas como la Nomofobia (la fobia a no tener el celular) que, según estudios clínicos y sicológicos genera los mismos síntomas de abstinencia de un adicto a las drogas. No en vano en Asia a los celulares les denominan la “heroína electrónica”… 

Planes de acción

Dentro de lo mencionado, entra en buena parte la televisión, en donde debemos tener en cuenta que ya no es exclusiva del aparato que denominamos televisor. Hoy, cualquier pantalla es un televisor.

Por eso, para no ser testigos del desarrollo de una generación de “huérfanos digitales”, es necesario seguir las siguientes pautas generales para enfrentar los desafíos que tiene la familia en la era digital:

  1. La familia debe formarse para estar al día y así cumplir su fin educativo.
  2. Ser críticos de lo que se ve, oye, navega, juega.
  3. Mejor enseñar que prohibir
  4. Recordar que las pantallas no son neutras y siempre tendrán una intención comunicativa.
  5. Vivir grandes tiempos de familia: dialogar, comer juntos, jugar, abrazarse, amarse. Que la tecnología no sea un escondite por falta de afecto.
  6. Las pantallas no son las “niñeras digitales” de los niños.
  7. Respetar decisiones y gustos, y para eso hay que formar y forjar personalidades fuertes y consistentes.
  8. Trabajo conjunto de todos los miembros de la familia.
  9. Los padres de familia y educadores deben dar ejemplo.
  10. Aprovechar la tecnología de forma positiva. 

Finalmente, recordemos que la tecnología, por muy avanzada que sea, jamás reemplazará a la persona humana, al otro, a la sensibilidad por las necesidades de los demás, al amor por la naturaleza, a los sentimientos, ni al amor. Que eso prevalezca siempre.