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Desde el primer momento de su Pontificado, el Papa Francisco se ha mostrado sensible ante este tema, ya que el sufrimiento de niños y adolescentes es mundial, y en repetidas ocasiones ha hablado de ello pidiendo a los demás que actúen en favor de los niños que pueden ser víctimas.  Francisco apostó por una cultura del encuentro contra el bullying, es decir, el acoso psicológico o acoso moral, un fenómeno que se presenta en las escuelas y colegios.

"Lamentablemente, el bullying es un ‘aire’ que nuestros chicos respiran a menudo y el remedio es hacer que puedan respirar un aire distinto, más sano, más humano. Para este objetivo es muy importante la alianza con los padres”, así lo afirmó el Santo Padre.

Destacó la importancia de la alianza con los padres y los hijos, así como la de los padres y los maestros, para poder renovar el compromiso que se tiene ante los jóvenes, renunciando a pensar solamente en uno mismo y más bien enfocándose a comprender al otro como persona diferente.  La apuesta que se tiene es la de formar niños y jóvenes abiertos libres de cualquier prejuicio, en donde la escuela debe ser uno de los principales aliados en el proceso.

Por último, el Papa Francisco recalcó que “del mismo modo que cuando tenemos el deseo de hacer una buena obra, una obra de caridad, decimos que es el Espíritu Santo el que me inspira a hacerlo, cuando sentimos dentro de nosotros ese deseo de agredir al débil, no hay duda: es el diablo. Porque es una obra del diablo agredir al débil”.