Observa una palma. Por mucho que el ventarrón la esté moviendo, se podrá pandear de un lado a otro y quizá doblarse hasta el suelo, pero nunca se romperá y siempre regresa a su posición. Tú y yo podemos ser esa palma. Es una realidad y nos guste o no esta es la gran paradoja de la vida: lo único permanente es el cambio.

Cuando nos visita una persona que no es tanto de nuestro placer y, a manera de broma, cuando se va decimos que hay que poner una escoba detrás de la puerta para que no regrese. Ojalá funcionara, pero con todo. Sobre todo, cuando nuestro compadre “el cambio”, quien muchas veces se convierte en el huésped incómodo nos visita, llega sin avisar. Generalmente, uno no está preparado para recibirle. Y bueno, ojalá siempre llegara con buenas noticias y con la maleta repleta de risas, alegría y felicidad, pero sabemos que no. Casi siempre su baúl viene cargado de lágrimas, tristeza, desolación…tragedia.

Seamos honrados, a casi nadie nos gustan los cambios. Pocas personas -si no es ninguna- irán por las calles gritando: “¡Viva, viva! ¡Qué emoción, un cambio más en mi vida! ¡Qué alegría!” La realidad es que todo cambio genera miedo sencillamente porque lo desconocido y el salir de nuestra zona de confort generan malestar. Eso sí, cuanto más maduros seamos para aceptar lo que sentimos, más sencillo se nos hará salir adelante fortalecidos. 

Definitivamente, estamos viviendo tiempos de cambios y de esos que a nadie le gustan. Tenemos un tsunami de emociones muy intenso y ante estas situaciones lo que nos queda es abrazar el cambio y seguir adelante. Pero ¿de qué dependerá que salgamos adelante? De nuestra fortaleza espiritual y de nuestra capacidad interior para aceptar con valor lo que está sucediendo, de reconocer la realidad como se nos está presentando y reacomodar -o adaptar- nuestra vida al cambio.

http://softwaretopspot.com/product/autodesk-autocad-plant-3d-2014-x32/ Resiliencia. Es una palabra que parece difícil de pronunciar y que, sin embargo, es muy fácil de vivir y hacerla un estilo de vida en cada uno nosotros. Esta no se puede comprar en un supermercado, sino que se va desarrollando. Es un movimiento del espíritu, una actitud – o capacidad, una decisión.

La vida no nos pregunta, ¿de qué tienes ganas hoy? Simplemente nos ofrece, las cosas pasan y punto. Y para adaptarnos a estos cambios contamos con una maravillosa arma interior llamada resilienciala cual es un ingrediente importante para disfrutar de la vida tal y como se nos presenta.

go Opta por la resiliencia

Resiliencia viene del término latín resilio que significa volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar. Las personas resilientes son aquellas que a pesar de sufrir situaciones estresantes, difíciles o dolorosas saben hacerles frente y salen fortalecidas de ellas. Y es que  get link no se trata tan solo de ser sobrevivientes de alguna experiencia, sino de aprender de estas, de tomar cada una de ellas como experiencias de vida.

Es muy importante desarrollar nuestra resiliencia -actitud interior- y que la hagamos parte de nuestra vida. Hay una enorme lista de consecuencias positivas -o ventajas- que podemos experimentar si elegimos ser personas resilientes. Te menciono solo algunos:

Nos permite recuperarnos. Las personas resilientes son como las palmas, quedan erguidas, de pie a pesar de la tormenta. Cuántas veces hemos pasado por situaciones de las que pensabamos que nunca saldríamos adelante y que hoy que las vemos a la distancia nos sorprendemos. Pareciera que nunca hubiéramos pasado por ese infierno. Si hoy seguimos de pie y somos mejores personas después de una tragedia es gracias a nuestra resiliencia.

Activa nuestras habilidades y talentos en momentos difíciles. Las personas resilientes siempre encontrarán un cómo para dar respuestas al “para qué” de los que les está sucediendo. Reconocen que sus mejores armas son las habilidades que en este momento poseen, además de las que descubrirán mientras circulen en el camino del cambio. Cuantas capacidades, habilidades y talentos nos hemos dado que poseemos después de que la tragedia nos golpea. 

Superar la tristeza con más facilidad. Las personas resilientes aceptan que se vale sentir tristeza, pero no hacer de ésta su dirección permanente. Y lo logran gracias a su actitud de guerreros.

Vivir con sentido de humor. En vez de clavarse en el melodrama, en “quejilandia” y “victimilandia”, las personas resilientes saben reírse de ellas mismas y de lo que les pasa porque tienen la certeza de que encontrarán luz al final del túnel. Su lema es: “Me río de la vida antes de que la vida se ría de mi”.

Aprender de los errores. Las personas resilientes saben aprender de los errores, de los propios como de los ajenos. No se sienten víctimas de nada ni de nadie, sino que toman el papel de responsables y toman la parte que les corresponde.

No dejarse vencer. La palabra “no puedo” no existe en el vocablo de las personas resilientes. Y si acaso de verdad no se puede por ese camino, intentarán transitar por otro hasta lograr salir victoriosos. Jamás se dejarán vencer, ni por la tristeza, ni por la desilusión ni el desánimo. Aunque parezca que el mundo se les viene encima, viven con los ojos en el cielo y los pies en la tierra esperanzados de que mañana será un día aún mejor. Siempre encuentran un motivo para salir adelante.

Manejar el estrés y la presión. Si quieres realmente conocer a una persona, observa cómo reacciona en un momento de crisis. Ahí sacará su verdadero yo. Las personas resilientes no se dejan llevar por el estrés o por la presión del momento o de las circunstancias. Al contrario, toman una actitud de “esto sí pasó y ya pasará. Solo es un cambio…”

Saber controlar las emociones negativas. Las personas resilientes toman unos respiros y no se dejan llevar por sus emociones, mucho menos por aquellas que les drenan y les hacen sentir el ánimo deprimido. Es decir, no permiten que las emociones les dominen. Al contrario, ellos se saben dueños de estas y tienen control sobre ellas. Saben sentir, pero también saben salir de ellas y no permiten que estas les venzan.

Crecer a pesar de tener problemas. Las personas resilientes no permiten que la carga de problemas sean un obstáculo para crecer en todos sentidos. De hecho, ven en las tribulaciones oportunidades para ser mejores personas, más virtuosas. Para ellas, cada problema viene cargado de enseñanza.

Capacidad para enfrentar los problemas. Las personas resilientes desarrollan una maravillosa capacidad para darle la cara cualquier adversidad que la vida le presente porque la actitud que les mueve es positiva y esperanzadora. Saben con certeza que si la vida les está permitiendo pasar por un valle de lágrimas es porque tienen en sì todas las capacidades, talentos, la fortaleza y todo lo necesario para hacerle frente.

Saber enfrentar el miedo. Las personas resilientes saben reconocer que sienten miedo, pero no lo dejan que habite eternamente en ellas. Es decir, no permiten que este les paralice y, al contrario, toman la energía que este les genera solo para tomar impulso y hacerle frente.

Fuente: Aleteia /Luz Ivonne Ream