essay editor service

custom resume writing quiz Perdonar al hermano “no solo siete veces sino setenta veces siete” es uno de los pocos “mandamientos” que Jesús dio a sus discípulos. Y Jesús, al dar este mandamiento, lo relaciona con la necesidad que todos tenemos de pedir y recibir el perdón de Dios: ¿Cómo podríamos reclamar perdón a nuestro Padre del cielo y al mismo tiempo negarlo a un hermano? Este mandamiento de Jesús se inscribe en la ley nueva que Él vino a anunciar. 

http://akada.org/paper-on-abortion/ paper on abortion Esta “ley nueva” de Jesús supera (aunque no deroga) la “ley antigua”, la que Moisés recibió en el Sinaí. Se trata de la ley del amor, que Jesús ofrece como auténtica liberación al ser humano. La antigua ley, sin dejar de ser verdadera, no ofrecía liberación al ser humano, sino que este “permanecía en su pecado” (Jn 9, 41; 1Cor 15, 17). 

http://www.ashoksom.com/thesis-writing-services-in-mumbai/ thesis writing services in mumbai Esto sigue siendo así en nuestros días. La ley que normalmente se entiende es la ley antigua, uno de cuyos principios básicos se encuentra formulado en la ley del talión: “Ojo por ojo, diente por diente”. Es la ley de la retribución proporcional: una especie de “venganza controlada”. En gran medida la convivencia en el mundo civilizado se basa en esta ley: El que cometió un error, que lo pague. Y esto, claro está, no carece de sentido. 

http://www.siliconp.de/?professional-writing-service-for-final-college-papers professional writing service for final college papers Sin embargo, lo que Jesús vino a predicar, el Reino que Él vino a anunciar es distinto y el mundo difícilmente lo entiende o acepta: ¿Cómo es posible que yo deba presentar la otra mejilla al que me da una bofetada? ¿Cómo será posible vender todo lo que se tiene y darlo a los pobres para luego seguir a Jesús? ¿Cómo amar a los enemigos? ¿Porqué al organizar una fiesta debería yo invitar no tanto a mis parientes y amigos, sino más bien a los pobres, que no tienen como retribuirme? Y así podríamos continuar con una serie de extrañas propuestas que Jesús hace a sus discípulos... Desde ámbitos no creyentes surgirán las preguntas: ¿No es esto contrario a la razón? ¿No es contrario a la justicia? ¿No es todo esto un “sinsentido”? 

critical thinking games kids La ley nueva que Jesús predica se diferencia de la antigua no solo en el sentido que ya no se trata de un código, es decir, una lista de mandamientos universales, válidos para todos, sino también y sobre todo se diferencia en su forma. Esta “forma” podríamos denominarla “discipulado” o, con mayor precisión, “la vocación al discipulado”. ¿Qué es esto? Se trata del modo como Jesús propone su ley. Fijémonos bien: Jesús no se limita a presentarnos un frío código legal al que debamos atenernos, sino que más bien nos llama a hacer la opción de seguirlo, de hacernos sus discípulos. 

http://www.todayandsunday.com/?writing-college writing college Jesús no quiere poner sobre nuestros hombros un nuevo yugo “duro y pesado”, sino que, sabiéndonos cansados y agobiados, nos ofrece un yugo “llevadero” (Mt 11, 28 - 30). El que se decida a seguirlo encontrará la experiencia del amor y este amor actuará en él como una inmensa fuerza que hará llevaderas actitudes incluso heroicas que Jesús eventualmente le propondrá. 

El discipulado es una relación personal. Inaugura un ámbito existencial nuevo. Ya no estoy yo solo frente a una ley “difícil de cumplir”, sino que he encontrado a alguien que me invita a estar siempre con Él. Jesús comienza por decirnos: “... si quieres ser discípulo mío” y luego propone su “mandamiento”: “... haz tal cosa”. Si el discípulo acepta, en adelante estará con Él, vivirá con Él, ya no estará solo. Así “funcionan” los mandamientos de Jesús: Se necesita “oírlos” de “su voz” (Jn 10, 3), como una invitación que me es dirigida personalmente en el “aquí y ahora” de mi vida. 

http://www.townandcountryinteriors.com/persuasive-essay-on-addiction/ persuasive essay on addiction De este modo, cuando una persona se encuentra con Jesús, una de las experiencias que seguramente Él le propondrá a cierta altura del discipulado, será la experiencia del perdón. Pedir perdón y perdonar. Pasiva y activamente. Es difícil decir qué es más costoso, si pedir perdón o perdonar…pero en el marco de la experiencia del amor crístico, nacerá desde lo hondo del corazón la necesidad de pedir perdón por las ofensas cometidas, y también desde dentro nacerá la capacidad de perdonar a todos y de todo, sea cual sea la ofensa sufrida, sea lo que sea que haya ocurrido. 

http://mystically.fr/research-papers-medical/ research papers medical El amor de Dios manifestado en Jesús es sin medida, por eso no cabrá argumentar: “¿También hay que perdonar al sujeto que sin piedad violó, mató, descuartizó... al que cruelmente derramó sangre inocente en su ansia de poder? ¿También a ese?” Jesús responderá: “Si (tu hermano) peca contra ti siete veces al día, y otras tantas vuelve a ti diciendo: ‘me arrepiento’, le perdonarás”. (Lc 17, 4). 

http://www.ngocacr.com/where-to-buy-essays/ where to buy essays En el texto citado se hace referencia al arrepentimiento. Si bien, claro está, es muy de desear tal arrepentimiento, quien ha encontrado a Jesús ofrecerá el perdón a su ofensor gratuitamente y sin condiciones: Así nacerá de su corazón. El ofendido experimentará la liberación completa al perdonar gratuitamente. En cambio, el ofensor permanecerá atado a su crimen mientras no se arrepienta. 

http://www.phaseii.com/editing-college-papers-online/ editing college papers online El perdón tampoco está en dependencia de una eventual “reparación” o “penitencia” que pueda ser requerida por razón de la justicia. Cuando el Papa San Juan Pablo II perdonó a su agresor Alí Agca, esto no significó la excarcelación del mismo, al menos inmediatamente. Un ofensor sinceramente convertido por el encuentro con Jesucristo y arrepentido de su vida pasada, deseará reparar de algún modo, aún insuficiente ¿Cómo se repara una vida perdida?, la falta o crimen cometido. La oportuna penitencia se presentará en su corazón nuevo como una necesidad. 

http://upliftservice.org/dj-objective-resume/ dj objective resume Si el Evangelio no hubiese sido predicado no habría liberación posible, no habría esperanza ni futuro para quien pecó, quien hirió o cometió un error grave. Quedaría la mera “ley del talión”, con su carga amarga de simulada venganza, que fácilmente llevaría al círculo vicioso e interminable de retribuciones. Y es lo que lamentablemente constatamos tantas veces en el ámbito de matrimonios mal avenidos o simplemente en el ámbito familiar. 

a research paper on pearl harbor Pueden pasar años en los que no se hace sino reaccionar ante mutuas agresiones. La llegada de Jesús a la vida de esas personas representa la, que considero, única esperanza y posibilidad de romper ese círculo. Conocer y experimentar ese amor suyo, conocerlo a Él, quien fue el primero en perdonarnos incondicionalmente, abrirá la posibilidad de dar y recibir el perdón al semejante y del semejante. Solo esta experiencia permitirá salir del círculo esclavizante de las retribuciones y reacciones. Con ella puede llegar un día la reconciliación y la paz.

 

Por: Pbro. Francisco Javier Vergara, PSS.

http://www.milsud.com/goals-essay/ goals essay *Texto publicado originalmente en el periódico diocesano La Verdad, edición 780.

александр лобановский