Foto: elespectador.com

Más allá de enseñar a las personas mayores a manejar equipos tecnológicos, el reto está en que puedan adentrarse en una cultura que les permita ir en sintonía con lo que demanda la sociedad.

Carolina Castro Morales, Magíster en Educación, reconoce que en los últimos años el país ha mejorado en temas de conectividad y acceso a TIC y se ha logrado ser reconocidos internacionalmente por implementar alternativas que buscan disminuir la brecha digital; pero aún hay tela por cortar, en especial cuando se habla de la brecha digital marcada por la edad.  Se ha evidenciado que la población mayor de 60 años aún se encuentra lejos de ingresar por completo en la cultura digital, entendiendo esta no solo como las habilidades técnicas y aptitudes en el manejo de los dispositivos digitales, sino como un modo de vida de la sociedad contemporánea que propone otra lógica en la sociedad y las formas de relacionarse.

Puede existir una  brecha digital a la hora de no tener recursos para adquirir dispositivos electrónicos. Aunque generalmente las personas de más de 60 años, quienes a pesar de tener un ingreso fijo como la pensión puedan obtener “dichos aparatos”, pero no saben qué hacer con él y menos usarlo para su vida o mejorar las condiciones de su comunidad.

Estudios realizados por la Magíster demuestran que las personas mayores cada vez más se integran a comunidades virtuales por medio de redes sociales como Facebook o WhatsApp en donde, a diario, reciben y comparten mensajes e informaciones con familiares y amigos. El avance tecnológico en personas mayores las hace más inmune a robos constantes a través de páginas web con sus cuentas bancarias y demás desinformación que se pueda presentar en la red de navegación.

Foto: elespectador.com 

Desde la academia se han comenzado a promover espacios y generar acciones concretas que abran las puertas de la inclusión, no sólo a personas que presentan alguna discapacidad física sino para las diversas etnias y culturas. Haciendo efectivo el derecho a la educación, a la igualdad de oportunidades y a la participación.

Alexandra Velandia, subdirectora nacional de Orientación y Permanencia Estudiantil de la Fundación Universitaria del Área Andina afirma que: “la educación inclusiva consiste en que todas las personas de una determinada comunidad aprendan juntas, independientemente de su origen, sus condiciones personales, sociales o culturales, incluso de cualquier problema de aprendizaje o discapacidad.”

Las instituciones que se unieron a este proyecto de inclusión fueron: la Pontificia Universidad Javeriana, la Fundación Universitaria del Área Andina y la Universidad Sergio Arboleda. Promocionando una cultura incluyente y de formación, con capacitaciones para sus profesores, administrativos y estudiantes en diferentes temas de inclusión educativa.

La Universidad Sergio Arboleda es la única institución de educación superior que ofrece becas para las personas que tienen alguna discapacidad, un claro ejemplo de inclusión para la ciudadanía colombiana, se espera que más universidades en toda el país tomen estas medidas de inclusión con los nuevos estudiantes que anhelan una educación superior.

Por: María Verónica Degwitz.  Aleteia.org 

Aquí ciertos consejos para no educar “víctimas”

Lo vemos mucho a nuestro alrededor: padres que educan a sus hijos con la mentalidad del “pobrecito yo”. Para ellos, sus hijos han tenido que sufrir momentos muy duros y su labor educativa consiste en reparar este daño y salvarlos de cualquier otro que pueda presentarse. Normalmente estos padres educan desde sus propios complejos, y no con el bien objetivo del niño en mente.

Así nuestros hijos, hayan tenido que sufrir o no, lo importante es la intencionalidad con la que los educamos de cara al futuro.

Aquí ciertos consejos para no educar “víctimas”:

  1. No trates de quitar todos los obstáculos que le toca vivir: deja que él se enfrente a situaciones incómodas, que sea él quien llame si tiene que pedir un favor u ofrecer una disculpa. Deja que se enfrente a las consecuencias de sus actos y que pueda resolver problemas sin tu ayuda. Todas estas habilidades le ayudaran a crecer en fortaleza y a desarrollar su capacidad de resolución de problemas.
  2. No caigas en la frase: “tengo que darle lo que yo nunca tuve”: normalmente esta frase viene de la emocionalidad y de algunos complejos personales que arrastramos, y la mayoría de las veces se refiere a cosas materiales que nos faltaron en la infancia. Cuando educamos no debemos traspasar estos complejos a nuestro hijo, somos personas muy diferentes, y lo que a ti te faltó, tal vez él no lo eche en falta. 
  3. No sientas lástima por lo que le ha tocado vivir. No todos los sufrimientos son exageración de los padres: a algunos les ha tocado crecer en crisis, guerras o han sufrido enfermedades. Sin embargo, la lástima nos empuja a sobrecompensar y a tratar de borrar esas malas experiencias con abundancia de cosas que creemos que son buenas. En vez de sentir lástima hay que ayudarle a ser conscientes de lo que ha vivido, y a estar orgulloso de sus esfuerzos, sus luchas y de todo lo que ha podido superar.
  4. No le escondas lo que pasa: la película “La vida es bella” de Robero Begnini es hermosa y demuestra todo lo que puede hacer un padre para que su hijo no sufra. Pero en muchos casos, esta no es la respuesta. Si tratamos a nuestro hijo con respeto tenemos el deber, (siempre de acuerdo a su edad), de decirle la verdad sobre lo que está viviendo. No es cuestión de hacerlo sufrir sin necesidad, ni de ser exageradamente crudo, pero sí debemos tener la delicadeza de confiar en él y de ayudarlo a crecer en la realidad que le tocó vivir.
  5. No le conviertas en el centro del universo: un niño que cree que el mundo da vueltas alrededor de él, es incapaz de salir al encuentro de los demás y siempre será una víctima. El mejor antídoto contra la cultura del “pobrecito yo” es enseñarlos a pensar en los demás, a saber compartir y a poder entender que la felicidad es una puerta que abre hacia afuera.

Por: Dr. Oscar Marulanda Calixto

FUNDACIÓN VIRGILIO BARCO

Foto: ilsoeducacion.com 

Auto cuidado es el cuidado referenciado así mismo. Es una actitud del ser como tal. Es una actitud ética, es un acto de vida, voluntario para consigo mismo. Es una filosofía de vida asociado a la cotidianidad y a las redes familiares y sociales de apoyo. Es un estilo de vida saludable basado en los hábitos de bienestar y conocimiento de sí, con el fin de cuidarse así mismo. 

El estilo de vida saludable como veremos se usa para prevenir enfermedades cardiovasculares: infartos, accidentes cerebro vasculares, hipertensión arterial, enfermedades estas cada vez más frecuentes en personas jóvenes. 

Vale la pena recordar que el concepto de salud no es solo la ausencia de enfermedad, puesto que el ser humano tiene además de su componente orgánico, tres otros componentes importantes como son: EL ÁREA MENTAL, EL  ESPIRITUAL Y ANÍMICA. De ahí la importancia de participar en actividades lúdicas, recreativas, religiosas, deportivas y mantener hábitos saludables de alimentación. 

Existen fenómenos sociales tales como la exclusión social, el desempleo, la agudización de las inequidades, las migraciones, los desplazamientos forzados, el no acceso a servicios públicos o privados, la soledad, factores que producen un quebrantamiento significativo en el estado de salud del individuo; de ahí la importancia de las redes de apoyo familiares, religiosos y sociales tendientes a evitar la aparición de la enfermedad como tal. 

ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES 

ü  Para evitarlas se recomienda una dieta sana, equilibrada: carnes magras, abundantes frutas y verduras, pescado, hacer ejercicio físico diario por lo menos 30 minutos cada día y 60 minutos para mantener un peso normal. 

ü  Evite el consumo de cigarrillos, la exposición pasiva del humo del cigarrillo también es nociva. Consuma los alimentos bajos en sal y azúcar. 

ü  Mídase su presión arterial de manera periódica, mídase su azúcar sanguíneo, mídase su perfil lipídico. 

ü  Asista periódicamente a consulta médica, para mantener controlado estos factores.

ü  Si usted fuma cambie su rutina, si usted fuma después de comer, realice mejor un paseo corto. 

PAUTAS NUTRICIONALES SALUDABLES

ü  Consuma productos lácteos descremados, leche de soya, abundantes frutas. Restrinja el consumo de grasas saturadas. 

ü  La cantidad de alimentos que consuma que sea la adecuada, evite porciones muy grandes, aumente la actividad física. Evite el sedentarismo. 

ü  El consumo total de calorías diarias depende a que grupo de edad se pertenece; a menor edad mayor consumo de calorías. 

ü  Consuma granos integrales: arroz, frijoles, lentejas, preferiblemente en cremas; este detalle le garantiza a usted menor nivel de colesterol. 

En lo posible consuma pescado, consuma agua en lugar de bebidas azucaradas. Evite las grasas trans, consuma preferiblemente aceite de oliva. No consuma alimentos refinados, mantenga una actividad física moderada esto le garantizara a usted tener unos vasos arteriales sanos. Mantenga un peso corporal saludable, visite a su nutricionista. 

CÓMO PREVENIR UN INFARTO AGUDO DE MIOCARDIO 

  • Controle su nivel de estrés.
  • Controle su presión arterial (lo normal es menor de 140 /90).
  • No fume cigarrillos de manera activa o pasiva.
  • Controle su nivel de lípidos.
  • Evite el sedentarismo y la soledad.
  • Aléjese de personas toxicas.
  • Controle su peso corporal total.
  • Chequee su glucemia de manera periódica.
  • Ríase de usted mismo
  • Consuma muchas verduras.
  • Participe en actividades religiosas o sociales.
  • Participe en conversaciones agradables.
  • Camine 40 minutos diarios con tenis puestos y ropa adecuada.
  • Aleje de su mente pensamientos y sentimientos de rabia, odio o venganza. 

COMO PREVENIR UN INFARTO CEREBRAL

  • Evite el consumo de grasas saturadas.
  • Consuma aceite de oliva.
  • Consuma sal marina en pequeñas cantidades.
  • Controle su presión arterial.
  • Camine diariamente.
  • Evite la personas toxicas.
  • Absténgase de consumir sustancias psicoactivas o ilícitas.
  • Reduzca el estrés.
  • No fume. 

La enfermedad cardiovascular, las infecciones respiratorias inferiores, tales como la neumonía y los accidentes cerebrovasculares son las tres principales causas de muerte en el mundo según la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

CÓMO PREVENIR LA DIABETES: 

Debe realizarse modificaciones en su estilo de vida para prevenir la aparición de la diabetes: 

  • Realice actividad física diaria, por lo menos 40 minutos por día.
  • Aumente el consumo de verduras y frutas.
  • Fortalezca su área afectiva.
  • No consuma gaseosas.
  • Realícese un chequeo médico completo cada año.
  • Evite la soledad.
  • NO SE AUTO-MEDIQUE
  • No fume cigarrillos ni otras sustancias. 

El mejor antídoto contra toda enfermedad y de manera especial, contra la diabetes es el amor.

Por: Diego Eduardo Fonseca Pineda Pbro.

Subdirector Centro de Comunicaciones 

Durante los próximos días, la Diócesis de Cúcuta desde la labor que realiza la pastoral familiar, vive y celebra la semana de la familia. Es una actividad que desea en reunir del 10 al 17 de junio, a las familias de las parroquias o grupos eclesiales, para reflexionar acerca de temas que son de suma importancia y sobre todo que conduzcan a vivir con mayor entrega la fe católica desde el testimonio en el hogar. Ante lo anterior, la presente edición del Periódico La Verdad se ha unido a la semana de la familia, publicando esta serie de reflexiones y temas que buscan enriquecer los encuentros de las familias y así mismo enriquecer los valores, las hábitos y la fe vivida desde el hogar. 

Hemos escuchado en repetidas ocasiones, que la familia es base y núcleo de la sociedad. Ha sido una de las grandes proclamas de la Iglesia Católica a lo largo de los siglos, que destaca la importancia que tiene en el edificio de la sociedad, tener sólidas las bases o columnas de esta, es decir que esté muy sólida la institución de la familia. Eso implica, que la formación y la educación en los hogares es un tema plenamente indispensable de ejecutar, de manera que se logre conducir por el sendero del bien y de la fe a la iglesia doméstica, es decir a la familia, y a quienes la conforman. 

No se puede esperar tener familias sólidas si los padres entregan la formación integral de sus hijos a personas ajenas a la realidad familiar; es imposible recoger en los hijos los frutos del amor, la tolerancia, la comprensión, el amor y la rectitud de vida, si nunca lo han recibido o visto de sus propios padres. 

El Papa Francisco, con el deseo de fortalecer la institución sagrada de la familia, desde el amor al interior de esta, ha promulgado la exhortación apostólica “Amoris Laetitia”, como un documento oficial de la Iglesia Católica que tiene por objetivo iluminar el sendero actual que recorren las familias y que en ocasiones se ve tentada a abandonar la fe, la integridad y los valores, reemplazando todo esto por propuestas inertes que desdibujan el sentido pleno que el Creador ha asignado a las familias como sagrario de la presencia de Dios en la historia. 

Esta exhortación apostólica, esta compuesta por nueve capítulos, que van desde los desafíos de la familia y su vocación en Jesús, pasando por el amor en el matrimonio, los desafíos pastorales actuales y el fortalecimiento que debe tener en las familias la educación de los hijos. Este ultimo tema es el que queremos abordar en esta reflexión, como una invitación a vivir esta semana de la familia y recordar los compromisos que en torno a la educación tiene el componente familiar. 

Lo primero que hay que decir, es que no existe otro lugar más adecuado para que los hijos aprendan el comportamiento moral y ético, fuera de la familia. Aunque podríamos pensar que ante la realidad del trabajo desmedido de los padres, son las escuelas las encargadas de esta responsabilidad, es bueno aclara que éstas están diseñadas para reforzar las ideas y prácticas o enseñanzas que en casa han aprendido. Es por eso que la responsabilidad de enseñar la honestidad, el respeto, la tolerancia, el ejercicio de la caridad, la rectitud de vida, la transparencia y “el desarrollo de hábitos buenos e inclinaciones afectivas en a favor del bien”(AL #264) recaen únicamente sobre los padres. ¿Cómo hacerlo? Los padres que conocen a sus hijos en los detalles más mínimos sabrán en qué medida y con qué métodos sus hijos aprenden más fácilmente los comportamientos; afirma el Papa, que la educación moral “implica pedir a un niño o un joven sólo aquellas cosas que no le signifiquen un sacrificio desproporcionado, reclamarle sólo una cuota de esfuerzo que no provoque resentimiento o acciones puramente forzadas” (AL 271), eso lo saben los padres cuando han pasado mucho tiempo y muchas experiencias con sus hijos. En la medida de las posibilidades y según la edad se va exigiendo un comportamiento moral que forma la voluntad y la libertad. 

De otra parte, es en el recinto sagrado de la familia, donde se aprende con el ejemplo a reconocer a Dios como prioridad en la vida. Es decir, el primer contacto de los hijos con la fe, los viven con sus padres. Su primer contacto con Dios es a través de papá y mamá; es con ellos donde se vive con la convicción de agradar a Dios. No obstante cuando aparecen las equivocaciones propias de la edad y del desarrollo del ser humano, se debe con cariño y con la convicción de formar mejores cristianos y mejores ciudadanos, siempre y cuando se evite cualquier daño y resentimiento que cause antipatía en los hijos en años futuros. 

No debemos olvidar que es la familia el sostén y guía de sus miembros frente al ataque desintegrador que la sociedad de hoy en día quiere ejercer, de manera que al descomponer esta célula tan importante de la sociedad, sea más fácil, en la división y la falta de perspectivas, promover cuanta cosa “moderna” aparece, llevando a desdibujar el sentido sagrado que el Señor ha asignado a la familia. Ante esta realidad, los medios de comunicación en algunas ocasiones no contribuyen de manera positiva a fortalecer la institución de la familia, sino que por el contrario, propician una imagen equívoca de familia o una falsa idea de felicidad o de amor, procurando rebajar la inmensa bondad del amor, del construir un hogar y de todo lo que ello implica, a simplemente el placer hedonista del gozo momentáneo y de la primacía de lo material o de la tecnología como centro de las relaciones, lo que conlleva a una desintegración del diálogo, de la cercanía, y por ende a la división de la familia. Por ende es necesario que en casa se tenga reglas claras y convicciones serias acerca del manejo del tiempo frente a pantallas electrónicas (celulares, televisores y computadores) para que la tecnología no termine creando daños internos en las relaciones intrafamiliares; ya lo afirma el Papa en el número 278 de “Amoris Laetitia”: “el encuentro educativo entre padres e hijos puede ser facilitado o perjudicados por las tecnologías de la comunicación y la distracción cada vez más sofisticadas. Cuando son bien utilizadas pueden ser útiles para conectar los miembros de la familia pesar de la distancia… pero debe quedar claro que no sustituyen ni reemplaza la necesidad del diálogo más personal y profundo que requiere el contacto físico”. 

Finalmente se debe destacar que en la medida en que se refuercen todas las iniciativas para formar y educar más a las familia, en que se fortalezcan los canales de aprendizaje de lo verdaderamente importante con los hijos y se le asigne tanto el tiempo como la importancia debida a las familias en la sociedad, podríamos llegar a ver grandes cambios sociales ante los conflictos y ante la decadencia que esta sufriendo la humanidad de estos tiempos. Si tan sólo en nuestra familias se reforzara la fe, la comunicación, la enseñanza dedicada de lo que no se aprende en la escuela; el futuro de paz, de reconciliación y de justicia social que tanto anhelamos lo podríamos construir aportando nuestro granito de familia. 

Es un gran aporte al cambio social de nuestro mundo o de nuestro metro cuadrado, participar de los encuentros de la semana de la familia.