Por: Pbro. Álvaro Gómez

Párroco Nuestra Señora de Belén

No solo el nuevo año nos llena de inquietudes y retos en el ámbito de lo laboral o profesional. También quienes están en la etapa de formación, el estudiar o pensar que se va estudiar se constituye en un reto o desafío que no en pocas ocasiones es fácil de asumir, ya que no solo juega papel importante lo que me gusta sino también lo productivo y competitivo frente al mercado y sus demandas.

Aquello que nos gusta, o que nos hace sentir bien, se puede constituir como un llamado o vocación, pues Dios siempre nos llama al servicio y a encontrarnos con nuestra propia realización en el amor a los hermanos, por tal motivo no se puede pensar en vocación solo como llamado a la vida sacerdotal o consagrada. Por eso aquí al relacionarlo con la espiritualidad de la persona debemos relacionarlos con los anhelos, deseos y sueños que la persona quiere alcanzar, a través de esa profesión.

Hace algunas décadas, los alumnos entraban a estudiar una carrera pensando en su vocación para ejercer en el futuro una ocupación relacionada con ésta. Se interesaban por los contenidos y materias que guardaban relación con la carrera para tener mejor preparación.

Cuando finalizaban sus estudios superiores, inmediatamente se incorporaban al mundo laboral ya que había una relación directa entre cursar una carrera universitaria, tener preparación y encontrar un trabajo asociado a su formación.

Sin embargo, esto ha ido cambiando paulatinamente y se ha visto que el mercado laboral no ha podido dar respuesta a la gran cantidad de egresados universitarios de las últimas décadas.

No podemos desconocer la realidad de muchos que habiendo hecho una elección en el proceso o desarrollo, que habiendo tenido acceso a un cupo en la universidad, terminan dándose cuenta que no era lo que deseaban y simplemente abandonan su proyecto. O quienes se dejan llevar solo por la capacidad de producción o solo por el gusto, convirtiéndose definitivamente en una frustración en la vida profesional y del mismo proyecto de vida.

En este sentido, los estudiantes al ingresar a las universidades entran con diferentes expectativas respecto al tipo de educación y al futuro laboral que tendrán. Las expectativas muchas veces no son realistas, ya que los motivos por los que entran difieren bastante de las motivaciones que tenían los estudiantes de otras generaciones (Pichardo, García- Berben, de la Fuente y Justicia, 2007).

Una elección en la vida debe estar motivada por la totalidad de la vida del ser humano, lo que implica un proyecto de vida claro, que permita a la persona, conocer sus limitaciones, cualidades, destrezas. Un conocimiento adecuado de sí mismo se hace necesario para realizar una elección acertada. Hay que saber en dónde se encuentra, “cuál es su ubicación”, algo así como un “GPS”. Que sería como decir, ¿En dónde está?, para que el siguiente paso sea ¿A dónde quieres ir? Y con esta información se comienza a dibujar la ruta que le lleva a la meta deseada.

La llegada a la universidad es un gran cambio en el desarrollo de la personalidad de los adolescentes, debido a que ahora ellos tendrán que desenvolverse en un ambiente más informal y con mayor autonomía de sus actos, donde tendrán que establecer horarios de estudio poco habituales a los que estaban acoplados en el colegio.

Este gran paso del colegio a la universidad es un giro bastante radical que afecta las normas y los controles estrictos a los que ya estaban acoplados. Es fundamental que los padres generen espacios de conversación con los muchachos con años de anticipación, para que este nuevo mundo no les ocasione un desequilibrio emocional y ellos conozcan el nivel de responsabilidad que tiene la educación superior. Por tanto es importante tener en cuenta:

► Incorporar pedagogías de autoaprendizaje en los primeros años del bachillerato, fomentando las habilidades necesarias para llevar a cabo trabajos de formación con el fin de medir los puntos débiles del estudiante.

► Permitir que el adolescente se familiarice con el ambiente universitario. Se recomienda que asista a preuniversitarios o cursos preparatorios.

► La orientación profesional debe hacerse con más énfasis durante el bachillerato. La elección de la carrera de acuerdo con los gustos y las capacidades del alumno, determinará su éxito profesional.

► Despertar la motivación de los alumnos en cuanto al logro de objetivos por esfuerzo y dedicación.

Dicho lo anterior no podemos negar que es evidente que para estudiar cualquier carrera, es necesario un mínimo de interés, de gusto, de apreciación, conocimiento, tanto por la carrera elegida en si, de las profesiones para las que puede habilitarnos esa carrera, como de si mismo; cuestión que puede ayudar al estudiante a superar muchas de las barreras y obstáculos que aparecen en las carreras y las profesiones, proporcionando un bienestar de realización integral en la persona.


Por: Rafael Sierra

Docente Instituto Técnico

Alejandro Gutiérrez Calderón.

Cúcuta, N de S. 

La sociedad o el mundo están cambiando a una velocidad asombrosa, si se compara con otras épocas, este hecho marca ya un punto de partida para entender como padres de familia y educadores, cuál es la responsabilidad para la crianza o educación de los pequeños hijos e hijas.

El desarrollo infantil trae consigo mismo unos factores inalterables determinados por la genética, pero a la vez van apareciendo otros que son modificables, tales como la actitud que se debe tomar antes las diferentes circunstancias que exige la vida. Y es ahí donde la labor de los padres y maestros tiene el rol más preponderante, ya que desde su estado de consciencia frente a dicha realidad se iniciará un proceso pedagógico desde su propia concepción hasta llegar a tomar sus frutos, en las diferentes etapas de desarrollo de sus hijos.

¿Cómo educar a los pequeños hijos o hijas en medio de hogares disfuncionales? ¿Cómo educar hacia el logro de objetivos cuando en el actual contexto existen crisis de valores y por ende circunstancias adversas?

Lo anterior llevará a encontrar quizás para unos una lista de excusas para no asumir el compromiso como padres o educadores, pero para otros desde su nivel de amor y consciencia van a encontrar en la adversidad de la vida, razones para educar a sus hijos con bases sólidas y así asumir ellos su existencia con el carácter de que todo es posible superarse en un mundo tan cambiante y moderno.

Todo este accionar pedagógico se inicia tempranamente, desde el momento en que la madre se entera de su estado de embarazo, y dicho estado debe estar cargado de una gran dosis de amor por su criatura, amor que se debe reflejar en sus pensamientos y actitudes, donde ese pequeño ser, lo percibirá y lo irá registrando en su subconsciente ya que este hecho resultará determinante en su futuro.

Afortunadamente en medio de tanta información que trae la actual época, con respecto al tema aquí en cuestión, podemos encontrar referentes bibliográficos como el caso de Deepak Chopra, y su libro: “Las siete leyes espirituales para padres” en un pequeño pero poderoso manual de “Cómo guiar a sus hijos hacia el éxito y la realización personal”, con un lenguaje sencillo y claro, Chopra orienta o educa sobre los principios que contienen las leyes básicas de la vida a padres de familia y a educadores.

Al leer el poema de kahlil Gibran: "Tus hijos no son tus hijos / son hijos e hijas de la vida / deseosa de sí misma. / No vienen de ti, sino a través de ti / y aunque estén contigo / no te pertenecen". La percepción del mensaje contextualiza la misión y visión de la educación infantil y la aleja de todo egoísmo al momento de criar o formar los hijos e hijas.

Dentro del desarrollo infantil y aprendizaje temprano siempre se debe como padres y maestros, animar a sus pequeños niños y niñas hacia la realización de sus sueños, aprendiendo a definir sus propósitos en la vida, de esta forma la relación con los pequeños niños y niñas se convierte en una aventura con altas y bajas, pero sin perder de vista aquella grandeza que Dios otorga a cada ser humano para encontrar lo sublime y trascender con grandes ideales.

Para lo anterior, se sugiere la lectura o estudio del libro de Ken Robinson, “El Elemento” que ilustra lo sorprendente que puede resultar el descubrir las capacidades que existen en el interior de cada persona y el cómo desarrollarlas para alcanzar objetivos grandes en la vida.

También encontramos una de las mejores fuentes de sabiduría para educar a grandes y a chico, dicha fuente está en el libro de Proverbios, donde el pensamiento del Rey Salomón trasciende los tiempos y pone al alcance de cualquier papá, mamá, maestra o maestro los grandes principios para educar o criar hijos e hijas. Con Proverbios se sugiere leer o estudiar cada capítulo del libro, empezando por el día uno del mes y dedicando así cada día un capítulo hasta terminarlo, dejándose permear con las bendiciones que Dios deja a sus hijos.

En conclusión, la responsabilidad de los adultos para orientar el desarrollo infantil y el aprendizaje temprano, requiere un férreo compromiso por alcanzar una sociedad más justa y feliz, pues en la medida en que se sumen más seres humanos a la causa de desaprender, reaprender, mejorar y así ver crecer unas hijas e hijos igualmente realizados y felices.

Por: Pbro. Carlos Alberto Escalante 

Comenzamos un nuevo año y con él retomamos la gran tarea de educar a nuestros hijos. Viene nuevamente la preocupación de los padres por continuar ofreciendo a los hijos la mejor educción a pesar de las grandes limitaciones económicas y condiciones culturales de nuestra época, que obliga a replantear la manera como estamos educando a nuestros hijos desde la familia, el ambiente de la escuela y la sociedad.

La era que transitamos actualmente se ha denominado como postmoderna y lleva consigo una serie de trasformaciones en la manera como se transmite el saber. A su vez, implica una serie de modificaciones económicas y políticas para la sociedad, que han llevado a hacer un replanteamiento del papel de mucho de lo ya instituido, como son las estructuras organizativas, las interacciones sociales, los procesos de producción tanto de bienes como de servicios y hasta la misma educación.

La vida de las personas, los procesos educativos, las formas culturales y de estructuración de la sociedad han sido tocados de forma radical por la globalización y los fenómenos mercantilistas y materialistas que nos invaden. En este contexto, por educación no debe entenderse solo lo que se imparte en las escuelas, sino el proceso que se desarrolla en la interacción diaria con la sociedad civil, instituciones, medios de comunicación, a través del intercambio cotidiano de información, de intercambios, de modos de organizarnos, de entender el mundo y nuestro papel en la historia de la humanidad.

Hoy afrontar los retos de la educación supone mantenernos en una constante reflexión sobre el fenómeno educativo e innovación permanente. Vale la pena plantearnos la pregunta sobre ¿cuál debe ser la base para un buen ejercicio educativo en un contexto globalizado?

Partimos del hecho de que la globalización ha aparecido en nuestras vidas, estamos inmersos dentro de diferentes imaginarios y redes de conectividad que han trasformado nuestra manera de ser, de relacionarnos y estar en el mundo. Así la globalización ha introducido en nuestra cultura diversos aspectos culturales como:

La sociedad de la información. En nuestros días los adelantos tecnológicos son abismales. Todo cambia rápidamente y se reemplaza por opciones más perfeccionadas de los aparatos y técnicas de trabajo. Estos adelantos han favorecido la producción de bienes y servicios, pero ante todo, han proporcionado la construcción, procesamiento y difusión de la información. Vivimos en la sociedad de la información que ciertamente se ha convertido en una forma de poder.

La sociedad del conocimiento. Nuestra sociedad actual se caracteriza por su gran capacidad de producir conocimiento. La construcción y uso del conocimiento es un hecho cultural. La producción del conocimiento gracias al desarrollo tecnológico hace posible el consumo sin límites de contenidos, que nos invaden por todos lados.

Procesos de hibridación cultural. Al abrirse las fronteras a pobladores, mercancías, medios de comunicación e información vía internet, se da paso a lo que se llama hibridación cultural. Abundan cada vez más complejas transformaciones de las costumbres, que cruzan fácilmente las fronteras, generando mezclas y procesos de interacción que integra diversos elementos y características de las expresiones culturales de los pueblos. Se generan procesos de encuentro y mezclas que interactúan hasta perder la identidad propia.

Desterritorialización. La globalización ha generado la eliminación de las fronteras y de los espacios a la hora de comunicarnos. Es posible compartir información desde cualquier parte del mundo. Un globo interconectado en donde fácilmente podemos cambiar de lugar y entrar en relación con culturas desconocidas.

La sociedad del consumo. Hoy en día nuestra sociedad consume más debido a la cantidad de ofertas de mercancías, servicios y productos puestos que circulan en el mercado y mueven al consumidor a adquirir mayor cantidad de productos actuando como mecanismos seductores y aparentes, gracias al manejo estratégico de la imagen.

Instauración de una racionalidad pragmática. Es el resultado de la instrumentalización de la razón, que sirve a ciertos fines y termina cosificando el individuo y haciendo de las cosas meros objetos desechables para ciertos fines meramente mercantilistas y prácticos.

 

En este contexto actual postmoderno, mercantilista, utilitarista, cambiante y complejo, se hace necesario a partir de una reflexión filosófica y social, ir a la esencia de la educación para hacer frente a los fenómenos que en nuestros días hacen de la tarea de educar, una actividad cada vez más difícil y comprometida.

En palabras de Paulo Freire, “para ser un instrumento válido, la educación debe ayudar al hombre, a partir de todo lo que constituye su vida, a llegar a ser sujeto”. Esto significa según el autor, ayudar al hombre a situarse en el mundo, a comprometerse con él, a través de la reflexión sobre su situación en éste, examinando y criticando los actos diarios que se hacen por rutina, para elegir libremente su relación con el mundo, con los otros y consigo mismo. En otras palabras, la educación debe ayudar a que el joven se entienda como una persona ubicada en el mundo donde bebe orientar con sentido y libremente su propia vida en relación con quienes le rodean.

Edgar Morin, dice que “transformar la especie humana en verdadera humanidad se vuelve el objeto fundamental y global de toda educación”. Esto es, que la educación debe orientarse a propiciar el que se entiendan las implicaciones de un ser humano, y la toma de conciencia acerca de lo que implica la convivencia en una comunidad local y global, lo cual conlleva un compromiso: se requiere entender la unidad y la diversidad, propiciar la autonomía pero también la complementariedad.

Ante este panorama, es determinante apostarle a una educación humanística de la persona humana que logra su verdadera humanidad a través del contacto con los otros, es un ser fundamentalmente relacional, que vive y da sentido a su existencia humana en el mundo que le rodea, asumiendo unos valores y principios que le ayudan a trascender más allá de las condiciones existenciales y ser y obrar de acuerdo a la dignidad que le corresponde como ser humano.

Una educación humanista que a decir de Yurén, es “aquella cuyo horizonte y criterio último es la dignidad humana y cuya vía de consecución es el esfuerzo de realización de los valores que contribuyen a satisfacer las necesidades más radicales de la persona”.

La educación humanista tiene como objetivos

• Generar condiciones didáctico-curriculares para que el educando sea capaz de construir su personalidad y su proyecto de vida como un sujeto libre y responsable.

• Favorecer que el educando eleve su nivel de conciencia y autoconciencia, fomentando en él el asombro, la curiosidad, el deseo de descubrir y la capacidad de interpretar, explicar y criticar.

• Contribuir a que el educando desarrolle las competencias que le permitan interactuar comunicativa y cooperativamente con otros para entenderse con ellos, para coordinar las acciones que permitan resolver problemas y satisfacer necesidades colectivas y desarrollar lazos afectivos.

• Hacer partícipe al educando de forma creativa en la producción, reconstrucción y transformación de la cultura.

• Contribuir a que cada educando construya conscientemente su propia identidad y la identidad de la comunidad, reconociendo tanto a las otras personas como a sí mismo como miembros del género humano y parte de la naturaleza (Yurén, 2000: 49).

Ahora bien, teniendo presente a David Fernández, dice que, “para ser verdaderamente humanista, la educación ha de situarse históricamente dentro de las contradictorias relaciones humanas”. (Fernández, 2000: 4).

Es decir, para lograr una práctica educativa humanista, es fundamental comenzar por convencernos de que todos, como conciudadanos, somos educadores y para ello, es necesario generar espacios y estrategias que posibiliten construir y reconstruir nuestra conciencia ético-antropológica y social, posibilitar el situarnos históricamente dentro de esas relaciones humanas; involucrarnos en procesos de continua reflexión y análisis de formación permanente.

Finalmente diría, el ser humano debe estar continuamente reinventándose a sí mismo, evitando quedar atado en las tradiciones del pasado y obrando con entera libertad para ser lo que debe ser: un ser que todos los días se está construyendo a sí mismo en la realización de las infinitas posibilidades de su existencia humana. El ser humano todos los días deber ser rediseñado y perfeccionado mediante la tarea educativa.

Referencias:

Revista Iberoamericana de Educación

(ISSN: 1681-5653)

FERNÁNDEZ, David S.J. Nuevos paradigmas para una educación humanista.

YURÉN, María Teresa. Formación y puesta
a distancia. Su dimensión ética.

MORÍN, Edgar. Los siete saberes necesarios a la educación del futuro.

Navidad es una fiesta que está bajo un ataque tremendo en estos últimos tiempos. Santa Claus ha tomado el lugar de Jesús-niño y el mal o el centro comercial ha tomado el lugar del templo. Qué triste que el Domingo antes de Navidad los estacionamientos de las Iglesias estén vacíos y en los centros comerciales sea una hazaña encontrar un lugar donde estacionar el automóvil. Dice la Palabra de Dios: "Donde está tu tesoro, allí está tu corazón" (Mt 6,21) ¿Dónde está tu corazón? ¿En un centro comercial?…. ¿Cuando lleguen las dificultades a tu vida, a donde vas a ir a buscar consuelo y paz? ¿Al centro comercial?

Navidad es una fiesta de cumpleaños donde se le compran regalos a todos menos al niño que se festeja. Donde se hace una fiesta y no se invita al homenajeado, donde hoy -tristemente- se trata de que no se mencione el nombre del niño que nació, su nombre es Jesús.

Los cristianos no celebramos fechas, celebramos hechos. Nosotros nos alegramos y celebramos el hecho de Aquel que no cabe en el universo quiso nacer de una virgen en este pequeño planeta del inmenso universo para reconciliar al hombre con su Creador.

Este es el verdadero sentido de la Navidad, cuyo centro es Jesús y no un evento comercial o una fiesta pagana. Rescatemos la Navidad para Cristo y cantemos con los ángeles de Belén: "Gloria a Dios en las alturas y Paz en la tierra a los hombres que confían en Él."

¿Hemos de limitarnos a llenarnos de signos exteriores, como hermosos adornos, guirnaldas y enormes árboles de navidad?, ¿hemos de limitarnos a servir opulentas cenas y entregar costosos regalos?, ¿hemos de limitarnos a arreglarnos y vestirnos lo mejor que podamos?, todo eso tan sólo son adornos para el exterior.

Recordemos lo que el Señor Jesús nos dijo:

"Cuiden de ustedes mismos, no sea que la vida depravada, las borracheras o las preocupaciones de este mundo los vuelvan interiormente torpes y ese día caiga sobre ustedes de improviso..." Lucas 21, 34; La dureza de la expresión es significativa, porque el que se concentra tan sólo en lo exterior, está irrespetando a Dios, siendo que lo sensato es preparar nuestro corazón para que el Señor venga, hacer renovación de nuestro interior, renovación que no es posible sin el Señor. 

La Navidad es la solemnidad que recuerda el nacimiento de Jesucristo, Dios hecho hombre para salvar a la humanidad, y para vivirla correctamente y profundizar en su significado, la Iglesia elaboró una serie de recomendaciones.

1.-Profundizar en el don otorgado por Dios

La Santa Sede exhortó a profundizar que la Navidad es un “don que es expresión del amor infinito de Dios que ‘tanto amó al mundo que nos ha dado a su Hijo único’”.

Por ello, en esta solemnidad se debe valorar la “solidaridad con el hombre pecador, por el cual, en Jesús, Dios se ha hecho hombre” y que “el Hijo de Dios ‘siendo rico se ha hecho pobre’ para enriquecernos ‘por medio de su pobreza’”.

2.-Reflexionar sobre el valor de la vida

La Santa Sede recordó que en la Navidad se destaca “el valor sagrado de la vida” y “el acontecimiento maravilloso que se realiza en el parto de toda mujer, porque mediante el parto de María” nació el Salvador del mundo.

3.-Celebrar con sencillez

En el Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia, el Vaticano recomienda vivir esta celebración en un “clima de sencillez, y de pobreza, de humildad y de confianza en Dios, que envuelve los acontecimientos del nacimiento del niño Jesús”.

Indicaron que es importante profundizar en el valor religioso de la Navidad para que esta “no se convierta en terreno abonado para el consumismo ni para la infiltración del neopaganismo”.

4.-Cantar villancicos

En el texto, la Santa Sede subrayó que los villancicos son “instrumentos muy poderosos para transmitir el mensaje de alegría y paz de Navidad” y por ello recomiendan cantarlos en Nochebuena.

5.-Leer en familia el relato del nacimiento de Jesús

El documento vaticano indicó que Nochebuena es “una ocasión de oración de toda la familia” y recomendaron leer “la narración del nacimiento de Jesús según San Lucas”.

También exhortaron a entonar “los cantos típicos de la Navidad y se eleven las súplicas y las alabanzas, sobre todo las de los niños, protagonistas de este encuentro familiar”.

6.-Rezar ante el árbol de Navidad

La Santa Sede invitó a que las familias recen entorno al árbol de Navidad porque “independientemente de su origen histórico” es “hoy un signo fuertemente evocador, bastante extendido en los ambientes cristianos; evoca tanto el árbol de la vida, plantado en el jardín del Edén, como el árbol de la cruz, y adquiere así un significado cristológico”. “Cristo es el verdadero árbol de la vida, nacido de nuestro linaje, de la tierra virgen Santa María, árbol siempre verde, fecundo en frutos”, precisó.

7.-Dar regalos a los pobres

En el documento, la Iglesia Católica indicó que “entre los regalos colocados bajo el árbol de Navidad no deberían faltar los regalos para los pobres: ellos forman parte de toda familia cristiana”.

8.-Compartir juntos la cena de Navidad

Otro gesto que sugirió el Vaticano es realizar una cena de Navidad porque en ella “se manifiestan con toda su fuerza la firmeza y la alegría de los vínculos familiares”.“La familia cristiana que todos los días, según la tradición, bendice la mesa y da gracias al Señor por el don de los alimentos, realizará este gesto con mayor intensidad y atención en la cena de Navidad”, aseguraron.

9.-Asistir a Misa

La Santa Sede invitó a los fieles a asistir a la Misa de Nochebuena porque esta “tiene un gran sentido litúrgico y goza del aprecio popular”.

Destacaron que al inicio de la Eucaristía se entona “el canto del anuncio del nacimiento del Señor, con la fórmula del Martirologio Romano”, en el momento de “la presentación de los dones para el ofertorio siempre habrá un recuerdo concreto de los pobres” y la “oración de los fieles deberá asumir un carácter verdaderamente universal, incluso, donde sea oportuno, con el empleo de varios idiomas como un signo”.