Por: Samuel J. López Cotamo

Psicólogo

Celular: 3132237026

Egresado de la Universidad Simón Bolívar

Foto: es.wikihow.com

Las etapas de vida en el ser humano, niñez, adolescencia, adulto joven, adulto mayor, se experimentan hechos maravillosos que generan aprendizajes, cambios emocionales, oportunidades. No óbstate, es en la adolescencia, donde se inicia entre los 10 a 13 años de edad dependiendo de su desarrollo biológico, emocional, sexual, genético, entorno sociocultural y nutricional; genera diferencias, estilos, identidades, inclusos tensión y conflicto en los padres. Uno de los problemas que se aqueja generando controversia y discusión, en esta época en los adolescentes es la “moda” en algunos casos a realizar prácticas de “moda” los cual son muy generadas en redes sociales o medios de comunicación. Por eso hoy hablaremos de ‘cutting’.

¿Qué es ‘cutting’?

Llamado también ‘risuka’, ‘self injury’. Es una práctica que consiste en una autolesión, lo cual jóvenes y adolescentes tienen en su finalidad es liberar dolor psicológico o físico, enojo o como llamar la atención, realizando heridas superficiales cortando la piel con objetos filosos, cuchillas, hojillas de afeitar, ocasionados en brazos, muñecas, piernas, convirtiéndose en una moda o un hábito.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

Este acto compulsivo es generado en personas con baja autoestima, inestabilidad emocional, depresión trastorno bipolar, esquizofrenia, epilepsia, trastorno por consumo de alcohol o drogas, demencia, conflicto interpersonal, abuso de sustancias alucinógenas, violencia por compañero íntimo, violencia intrafamiliar, maltrato físico o sexual, pérdidas resientes, enfermedad somática o dolor crónico, Bullying escolar, trastorno por estrés, trastorno del espectro autista, ansiedad, depresión, trastornos de alimentación. Según las organizaciones internacionales; esta conducta se genera entre los 12 años y jóvenes entre dieciocho (18) a veinticinco (25) años. Algunos casos niños de cinco (5) años.

¿Cuáles son sus síntomas?

Los adolescentes y jóvenes pueden encender sus alarmas de algún faltante de su autoestima, es por esto que sus prácticas suelen realizar heridas con frecuencia, arañazos, hematomas, marca de mordeduras, frotamientos excesivos en un área específicas lesionadas por quemaduras, raspones, morderse los dedos, labios o brazos, dificultad en las relaciones interpersonales, inestabilidad en el comportamiento emocional, impotencia, desesperanza, falta de valor. En posibilidades extremas, huesos rotos, amputación, castración, suicidio.

¿Cuáles son sus formas de autolesión?

Puede ocurrir de distintas formas en ritual controladamente. Golpes, perforaciones de la piel, quemaduras con fósforos, cigarrillos, grabación de símbolos, figuras, palabras, esto lo hacen en un lugar solo (habitaciones, baños) acompañado en algunos casos de música con letras poco motivantes. 

¿Por qué prestar atención a esa práctica?

Generalmente los adolescentes y jóvenes cambian su forma de vestir, utilizado accesorios como manillas, collares, camisas manga larga, buzos, pantalones. Esta forma de autodestrucción hace inicio al suicidio, por eso es importante que los padres y cuidadores estén atentos a este tipo de conducta, ya que se desconoce su anatomía, lesionando alguna arteria lo cual puede generar pérdida de sangre y no lograr hacer una intervención quirúrgica a tiempo. Además, las desagradables cicatrices, que generan dificultad para conseguir empleo o pareja, aceptación social.            

¿A quien debo acudir en caso que se esté presentando el ‘cutting’ en adolescente y jóvenes?

El diagnóstico es basado en una evaluación física y mental, aunque no existen una prueba evaluativa para el ‘cutting’, existen tipos de tes y pruebas para evaluar otros tipos de trastornos que relacionan este padecimiento. Se debe consultar un profesional en salud mental, que pueda evaluar y analizar si padeces de algún trastorno de salud mental, relacionado con la autolesión, en el cual puede incluir algunos baterías de tes o/y pruebas psicológicas.

Importante

Preste atención a síntomas que ocurre con los adolescentes y jóvenes, compartan, disfruten con sus hijos, no cuestione la situación, pues esto será un factor determinante ante la solución del problema, acompáñelo a sus compromisos. Invítelo a participar de actividades lúdicas; música, deporte, baile, pintura, gimnasia. Elimine o guarde lo objetos que puede producir la autolesión. El apoyo familiar, la psicoterapia, la vigilancia a las redes sociales, lograra tener un mejor tratamiento. Mantenga al tanto de la problemática a las instituciones educativa donde asiste, pueden ayudar en tratamiento de adolescente o joven que este con este padecimiento.   

Referencias web.

Autolesones/cortes https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/self-injury/diagnosis-treatment/drc-20350956

Guía para sobrevivir a la adolescencia de su hijo https://kidshealth.org/es/parents/adolescence-esp.html

Tratamiento contra el ‘cutting’ en adolescentes https://www.saludymedicinas.com.mx/centros-de-salud/salud-mental/articulos/’cutting’-tratamiento.html

Evaluación de la posibilidad de daño autoinfligido o intento de suicidio en personas con trastornos prioritarios mentales, nerviosos o por abuso de sustancias https://www.who.int/mental_health/mhgap/evidence/suicide/q1/es/

Que es ‘cutting’? http://espectaculos.televisa.com/tu-vida/que-es-el-’cutting’/

Vanguardia https://vanguardia.com.mx/’cutting’practicausadaporjovenesparasustituireldolorsicologicoporelfisico-1705536.html

Instituto de neurociencias ¿por qué los adolescentes se producen autolesiones?  https://www.institutoneurociencias.med.ec/component/k2/item/15021-sindrome-’cutting’-adolescentes-autolesiones

Por: José Vicente López M. Pbro

Foto: Centro de Comunicaciones Diócesis de Cúcuta

La migración es un componente importante de la naturaleza humana, es un fenómeno que, con el transcurrir de los años, ha ido tomando rumbos altamente complejos. La dirección de la migración desde sus inicios ha estado condicionada por la necesidad de la búsqueda de recursos, herramientas y lugares propicios para el desarrollo de la vida de los seres humanos; sin embargo, en una fase superior ha estado marcada por intereses de expansión territorial, intereses económicos y políticos, que han marcado enormemente en los últimos años los rumbos migratorios.

La migración implica en primer lugar, una ruptura a nivel de la composición familiar, pues muchas veces los padres y madres se ven obligados a dejar solos a sus hijos en sus lugares de origen; y en segundo lugar, propicia un panorama psicológico donde el miedo, la soledad y la nostalgia generan en los sujetos migrantes, en especial en la niñez, inseguridades; además de lidiar con los procesos de aculturación que en muchos casos se da de manera brusca, lo cual repercute en las relaciones interpersonales y sus formas de aprendizaje.

Este fenómeno migratorio trae sus beneficios con el enriquecimiento mutuo (raizales – migrantes) en muchos aspectos (espiritual, económico, cultural, científico, etc.). Sin embargo y a pesar de todo, el migrante, en no pocos casos, es percibido como un problema de la sociedad, alguien que viene a dañar la armonía o la estructura ya establecida en un lugar. Esto permite que muchas veces no se le reconozca como persona y como hijo de Dios.

La migración tiene sus raíces bíblicas

Nuestros antepasados en la fe (Abraham y Sara, Isaac y Rebeca, Jacob y Raquel, José y Moisés) fueron nómadas y migrantes; el mismo pueblo de Israel conoció la dura, y al mismo tiempo sugestiva experiencia de la migración en Egipto y se formó en el camino hacia la tierra prometida y en el sufrimiento del exilio.

Fue justo a partir de esta vivencia que Yahvé mandó a su pueblo no explotar ni oprimir a los inmigrantes que se establecían entre ellos sino cuidarlos para que pudieran vivir dignamente a pesar de su situación de vulnerabilidad. Uno de los textos que expresan clara y radicalmente este compromiso es el Levítico 19, 33-34: “Cuando un forastero resida junto a ti, en vuestra tierra, no le molestéis. Al forastero que reside junto a vosotros, le miraréis como a uno de vuestro pueblo y lo amarás como a ti mismo; pues forasteros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto. Yo; Yahvé, vuestro Dios”.

El mismo Jesús, según las narrativas de su infancia en Mateo, se lee que: recién nacido se tiene que refugiar con su familia en Egipto para huir de la persecución de Herodes; el suyo es un misterio itinerante entre los pueblos y ciudades de la tierra, y en su descripción del juicio final, Jesús se identifica con el extranjero que pide acogida.

Con razón un biblista alemán observa: “La biblia, desde la migración de Abraham… hasta el niño que nació en un pesebre, es en sus líneas principales la historia del ser humano que se pone en camino, que sale de su país en busca de pan, tierra, protección, y que anda de un lado a otro y que por fin regresa”.

La Iglesia es portadora de la memoria histórica del caminar del pueblo de Dios, contenido en la Biblia. En ese orden de ideas, puede decirse que la Biblia ha nacido y crecido en el contexto de una migración milenaria, de permanente movilidad, de arraigo y desarraigo, de deportaciones y exilios, de expulsiones y refugios. Este contexto, ha permitido al pueblo de Israel expresa más que una teoría, una experiencia: ningún pueblo está más autorizado para hablar de migración y diáspora que el pueblo bíblico, del que también es parte Jesús y su Iglesia.

El documento del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes - Erga migrantes caritas Christi - (aprobado por el entonces papa Juan Pablo II el primero de mayo del 2004), define las migraciones como un signo de los tiempos, como expresión del acontecer del Reino de Dios, que lleva a la misma Iglesia a despertar su verdadera identidad de peregrina, de estar en camino.

La tarea de la Iglesia en particular ante éste pueblo anónimo es la de acogerlo y ayudarlo, restaurarle su dignidad y humanidad. La Iglesia debe trabajar para que éste grupo flotante de humanidad sea reintegrado socialmente, sin perder sus propios valores.   

Es también necesario que las acciones de la Iglesia sean dirigidas de tal forma que aquéllos sin raíces y aquellos marginados de la sociedad en nuestros tiempos, no se conviertan permanentemente en ciudadanos de segunda clase, ya que tienen los mismos derechos que otros, y aspiraciones sociales legítimas merecedoras de un cuidado pastoral, de acuerdo a los documentos pontificios y las pautas propuestas en las reuniones Latino Americanas sobre el cuidado de los migrantes.

La migración de Venezolanos hacia Colombia es uno de los signos de los tiempos para lo cual Dios tiene su mensaje y así lo ha entendido la Iglesia particular de Cúcuta en la persona del Señor Obispo, Monseñor Víctor Manuel Ocho Cadavid, y lo ha traducido en ayuda material (comedores, medicina, pasajes) y la ayuda espiritual proporcionándoles asistencia religiosa (profética, sacramental) y asistencia psicológica por medio del departamento de consejería.

Dar posada al peregrino, reza una de las obras de misericordia. Llevemos a la práctica este mandato apoyando los programas sociales que tiene la Diócesis de Cúcuta en orden a mitigar las necesidades del migrante venezolano.

¡Hoy por ti, mañana por mí!

Por: Ayuda a la Iglesia que Sufre

www.ayudaalaiglesianecesitada.org

Hoy, en pleno siglo XXI, hay personas que son discriminadas e incluso perseguidas hasta la muerte por su fe. El 61% de la población mundial vive en países donde no hay libertad religiosa.

La libertad religiosa es un derecho fundamental que no es reconocido ni respetado en muchos países del mundo y donde está en retroceso. Ayuda a la Iglesia Necesitada, con su Informe de Libertad Religiosa en el Mundo 2018, pide su protección y su defensa en todos los países del mundo.

Los derechos fundamentales del hombre son los mismos en todas las latitudes: poco importa el lugar de nacimiento, la raza a la que pertenece o la filiación religiosa. No obstante, entre estos derechos, el de la libertad religiosa ocupa un lugar preeminente pues concierne a la relación humana más importante, la relación con Dios. Este derecho es, pues, la roca firme donde se asientan sólidamente el resto de derechos humanos, ya que dicha libertad manifiesta de modo particular la transcendencia de la persona y la absoluta inviolabilidad de su dignidad.

En los dos últimos años, sin embargo, la libertad religiosa se ha deteriorado en más de la mitad de países que ya padecían graves violaciones. Los regímenes autoritarios se erigen como la peor amenaza a la libertad religiosa al afectar al mayor número de personas en el mundo. A pesar del retroceso de los grupos terroristas de corte islámico en Oriente Medio, el radicalismo islámico continúa vulnerando la libertad religiosa en 22 países. Los nacionalismos hostiles a las minorías religiosas han empeorado pudiendo tildarse de ultranacionalismos.

Ante este grave retroceso, el Informe de Libertad Religiosa en el Mundo 2018 de Ayuda a la Iglesia Necesitada quiere ser un grito para derribar el muro de indiferencia tras el cual sufren las comunidades religiosas más vulnerables. Pedir el respeto y la promoción de la libertad religiosa no significa implorar privilegios ni concesiones del Estado, del sultán o de las castas sino sentar las bases para un desarrollo verdadero de las sociedades y un progreso auténticamente humano.

El informe revela graves violaciones contra la libertad religiosa en 38 países, clasificadas en dos categorías: Discriminación y persecución.  Seis de cada diez personas vive en lugares donde se superan las formas relativamente moderadas de intolerancia para constituir una vulneración esencial de los derechos humanos para la libre práctica de su fe. 

Hay discriminación cuando:

  • Las leyes marginan a un determinado grupo religioso y no a todos.
  • Limitaciones al acceso laboral y cargos públicos.
  • Incapacidad de comprar o reparar propiedades.
  • Imposibilidad de vivir en un determinado barrio.
  • Imposibilidad de llevar determinados símbolos religiosos.
  • Las víctimas sólo pueden recurrir a la comunidad internacional.

Hay persecución cuando:

  • Existe una campaña activa con el fin de exterminar, expulsar o someter a un determinado grupo de personas por su religión por parte del estado o de otros grupos.
  • Las víctimas son discriminadas, desposeídas e incluso asesinadas legalmente.
  • La persecución tiene un carácter sistemático, no circunstancial.
  • Las minorías sociales pueden ser objeto de asesinato, expropiación de propiedades, robo, deportación, exilio, conversiones forzosas, matrimonios forzados, acusaciones de blasfemia… Todo de manera legal, según las leyes nacionales y por tanto los que cometen los delitos no suelen ser castigados.

Según el informe, India entra de nuevo en la lista de países calificados de “persecución”.  Su situación ha empeorado, como consecuencia del creciente nacionalismo hindú que desde los grupos extremistas de presión ha llegado a permear hasta las altas esferas del gobierno.

La buena noticia es la evolución en positivo de la libertad religiosa en Siria e Irak.  Una vez derrotado el mal llamado Estado Islámico, las minorías religiosas han empezado a respirar.  Aunque la seguridad no está del todo consolidada, el hecho de que en Irak, los cristianos desplazados en el Kurdistán hayan emprendido el retorno a sus hogares, es resaltable.

Por: Jesús Alonso Rodríguez Veloza Pbro. Vicario Catedral San José de Cúcuta.

Imagen: Internet

“¿No es el hijo del carpintero? ¿No se llama María su madre? ¿No son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas, ¿No están todas viviendo entre vosotros?” (Mt 13, 55-56).

“Oye, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están afuera y preguntan por ti” (Mc 3, 32).

“Después de esto, Jesús bajó a Cafarnaúm y con él su madre, sus hermanos y sus discípulos” (Jn 2, 12).

“Todos ellos perseveraban en la oración y con un mismo espíritu, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos” (Hch 1, 14).

“Pero no vi a ningún otro apóstol, sino a Santiago, hermano del Señor.” (Gal 1, 18).

Con las citas anteriores cualquier cristiano puede caer en el error de creer que María tuvo más hijos, si no se está bien fundamentado doctrinal y bíblicamente. Ahora llega el momento de mostrar la verdad.

“Y dio a luz a su primogénito” (Lc 2, 7). Esto deja ver con claridad que no existía antes ningún hijo de María y después del nacimiento de Jesús tampoco encontramos en ningún pasaje nada que haga referencia a otro hijo de María.

La cultura judía es una cultura patriarcal. En ella prima la autoridad paterna, y esta autoridad toma atribuciones lingüísticas tales que al referirse a un hermano de sangre toque aclarar: los hijos de mi padre, ya que decir hermano solamente pude referirse a cualquier grado de parentesco como: tío, sobrino, primo, etc. Esto ocurre porque en la lengua hebrea no existe la palabra tío, primo u otra. Veamos algunas referencias bíblicas:

"Abram tomó a Saray, su esposa, y a Lot, hijo de su hermano" (Gn 12, 5). Aquí se ve claro que Abram es tío de Lot; sin embargo, más adelante lo llamará su hermano:

"Así pues, Abram le dijo a Lot: Mira, es mejor que no haya peleas entre nosotros, ni entre mis pastores y los tuyos, puesto que somos hermanos." (Gn 13, 8).

Existe un ejemplo en Deuteronomio, que puede iluminar sobre la diferencia gramatical entre hermanos de sangre.

"Maldito el que se acuesta con su hermana, hija de su padre o de su madre" (Dt 27, 22). El autor tiene que especificar “hijo de” ya que decir solamente “hermanos” no indica ningún grado de consanguinidad específico.

Lleguemos a conocer quién es la madre de estos cuatro hermanos.

En  Mateo, lleguemos al momento de la cruz: “Estaban también allí, muchas mujeres... de las cuales eran María Magdalena, y María madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo” (Mt 27, 55.56).

No se hace mención de María la madre Jesús. Se menciona una María, madre de José y Santiago. Se menciona la madre de los hijos de Zebedeo: Santiago y Juan (Mt 10, 3). De esto, vemos que Santiago el "hermano" de Jesús no es el mismo Santiago, hermano de Juan. ¿Pero esta madre será María? Ya en Mateo, esta mujer se presenta a Jesús, a pedirle los primeros puestos para sus hijos (Mt 20, 20-28). Vemos que no le dice hijo a Jesús, ni presenta a sus hijos como hermanos del mismo. Esta María no es la Virgen María.

Si Jesús tuvo más hermanos, debió entregarles a María a estos hermanos; pero lo que hace es dársela a Juan, hijo de Zebedeo. En la cultura judía, una mujer no debía quedar sin marido ni hijo, y si esto pasaba, alguien debía acogerla. En la cultura judía, un hermano menor no podía aconsejar a uno mayor, y a Jesús, sus hermanos le aconsejan que vaya a Jerusalén (Jn 7, 3), siendo que él es el primero. En la anunciación, María no sabe cómo concebirá a Jesús, pues ella dice: "¿Cómo será esto, pues no conozco varón?" (Lc 1, 34) Si María hubiera pretendido tener relaciones matrimoniales con José o con cualquier otro hombre más adelante, esta pregunta sería absurda. María desde siempre pensó en ofrecerle su virginidad a Dios, pues de lo contrario, al decirle el ángel que daría a luz, ella se hubiera imaginado tenerlo con José; pero su respuesta demuestra su firmeza en mantenerse virgen.

Miremos el caso de Sara: cuando Dios le promete un hijo en su vejez, ella no pregunta cómo sería eso, pues obviamente ella supuso que lo tendría con Abraham; mientras que María no pensó así. Al contrario preguntó porque su ideal era ser virgen por amor del Reino de Dios (Mt 19, 12).

Esta doctrina fue explicitada en forma de dogma en el Concilio de Letrán en el año 649, donde se expresa: "María fue virgen antes del parto, durante el parto, y después del parto". También expresa el Concilio Vaticano II: (…) cuando la madre de Dios, llena de alegría muestra a los pastores y a los magos a su Hijo primogénito, que lejos de disminuir consagró su integridad virginal. (Lumen Gentium, cap. 8, 57).

“Todas las generaciones me llamarán bienaventurada" (Lc 1, 48): "La piedad de la Iglesia hacia la Santísima Virgen es un elemento intrínseco del culto cristiano" (MC 56). La Santísima Virgen «es honrada con razón por la Iglesia con un culto especial. Y, en efecto, desde los tiempos más antiguos, se venera a la Santísima Virgen con el título de "Madre de Dios", bajo cuya protección se acogen los fieles suplicantes en todos sus peligros y necesidades (...) Este culto (...) aunque del todo singular, es esencialmente diferente del culto de adoración que se da al Verbo encarnado, lo mismo que al Padre y al Espíritu Santo, pero lo favorece muy poderosamente" (LG 66); encuentra su expresión en las fiestas litúrgicas dedicadas a la Madre de Dios (SC 103) y en la oración mariana, como el Santo Rosario, "síntesis de todo el Evangelio” (CIC. 971).

Por: José Vicente López M. Pbro. Diócesis de Cúcuta

Foto: Centro de Comunicaciones Diócesis de Cúcuta

Con el trascurso del tiempo, los ritos religiosos propiamente de la Semana Santa, en especial los referentes al triduo pascual (jueves, viernes. sábado), fueron organizándose mejor y cobrando una importancia clave en la vida religiosa del creyente. La universalización de estas celebraciones creció en sintonía con el aumento de la presencia de la Iglesia en el mundo.

Pero, cuando hemos iniciado el siglo XXI ¿tienen razón de ser estas celebraciones? Sí. El Señor ha venido a salvar lo que estaba perdido. Todos llevamos una pregunta en nuestro interior: ¿Todavía puedo cambiar? ¿No es demasiado tarde para rehacer una vida que, en buena parte, he echado a perder?

Podemos decir que todo el mensaje de Jesús es una llamada al cambio.  Algo nuevo se ha puesto en marcha con su venida. Dios está cerca. Desde ahora mismo, hay que creer en esta buena noticia. Hay que reaccionar y vivir de manera nueva, como hijos de un mismo Padre, como hermanos de todos los hombres.

Se nos pide dar un paso decisivo. Se nos llama a despertar todas las posibilidades que se encierran en cada uno de nosotros. Se nos anima a reavivar la capacidad de generosidad, desinterés y fraternidad, adormecidas quizá en nuestro ser.

Siempre nuestra vida puede volver a empezar. Nunca estamos perdidos del todo. Podemos conocer de nuevo la alegría interior.

Los hombres y mujeres que escuchan esta llamada comprenden que ya no podrán vivir como antes.  Por ello, es necesario reavivar la fe y emprender una vida que honre las enseñanzas de Jesús.

La vida cristina consiste en conocer, amar, preferir y seguir a Jesucristo. Pero también es una llamada a crecer como personas, un estímulo a crear siempre una vida más humana.

Es importante teorizar sobre el "ser cristiano", pero también Io es, saber sobre "el que-hacer" del cristiano. Sigamos la siguiente hoja de ruta.

Romperás de una vez por todas con Io que tú bien sabes que Dios no quiere, aunque te agrade mucho, aunque te cueste "horrores" dejarlo.

Compartirás tu pan con el hambriento, tus ropas con el desnudo, tus palabras con el que vive en soledad, tu tiempo y consuelo con el que sufre en el cuerpo o en el alma, tu sonrisa con el triste, tu caridad con todos.

Dedicarás un buen tiempo todos los días para estar a solas con Dios, para hablar con Él de corazón a corazón. Será un tiempo de agradecer, de pedir perdón, de alabarle y adorarle, de suplicar por la salvación de todos. Confiarás en Dios a pesar de tus pecados y miserias. Él ha muerto en cruz para salvarte de tus pecados.

Mirarás sólo a Dios y a tus hermanos. Mirarte tanto te hace daño, porque te envaneces viendo los dones que nos son tuyos o te desalientas viendo sin humildad tus miserias.

Mira a Jesús y habrá paz en tu corazón. Mira las necesidades de tus hermanos y ya no tendrás tiempo de pensar en ti; te harás más humano, más cristiano.

Ayunarás de palabras vanas: Hablarás bien de los demás.

Ayunarás de malos pensamientos: Serás puro de corazón.

Ayunarás de acciones egoístas: Serás para los demás.

Ayunarás de toda hipocresía: Serás veraz.

Ayunarás de lo superfluo: Serás pobre de espíritu.

Perdonarás una y mil veces a quien te ha herido, con causa o sin ella, justa o injustamente, esté arrepentido o no. Un perdón que no será sólo tolerar o soportar sino que ha de brotar del amor sincero y sobrenatural. Los perdonarás uno por uno, primero en tu corazón y luego, si te es posible, también con tus palabras. No permitirás que el rencor ni el resentimiento envenenen tu corazón. “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen" (Lc 23, 34).

Ofrecerás sacrificios agradables al Señor. Los harás en silencio, sin que nadie se dé cuenta. Buscarás con ello reparar por tus pecados y los de todos los hombres.

Las normas morales son importantes porque regulan la convivencia de hombres y mujeres, pero la vida cristiana va mucho más allá, dado que no es Io mismo cumplir que confiar.

Decía el Padre Bernard Háring, que la moral cristiana es el seguimiento de Jesucristo y la ley de Cristo es el amor. El Padre Ranher decía: En la iglesia sólo existe un criterio de moral: El amor. Y San Agustín decía: "Ama y haz lo que quieras".

Los invito en esta Semana Santa a encontrarnos el Dios del amor, de perdón, la salud, Ia vida y a vivir la esperanza cumplida de su Resurrección.

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