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El Cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio fue elegido como Sucesor de Pedro un día como hoy hace 5 años.  Un 13 de marzo de 2013 se anunciaba al primer Papa latinoamericano, sobre las 19:05 horas empezó a salir humo blanco por la chimenea de la Capilla Sixtina, lo cual indicaba que ya el cónclave había alcanzado la mayoría de dos tercios necesaria para elegir a un nuevo sumo pontífice.  Seguidamente sonaron las campanas, era un hecho,  la Iglesia Católica ya tenía Máximo Jerarca.

Eligió tomar el nombre de Francisco y es el primero con el nombre de Francisco de Asís, ciertamente es el primero en muchos temas; fue el primero en casi mil años en elegir el nombre de un santo y no el de otro papa, el primero que rechaza hospedarse en el Palacio Apostólico, es el primer Papa jesuita y primero procedente de América latina. Inmediatamente el Papa Francisco pidió que se abandone un estilo defensivo y negativo, de pura condena, para proponer la belleza de la fe, que es encontrar a Dios. “Comenzamos este camino de la Iglesia de Roma, obispo y pueblo, juntos, en hermandad, amor y confianza recíproca. Recemos unos por otros, por todo el mundo, para que haya una gran hermandad. Este camino debe dar frutos para la nueva evangelización", dijo el Papa, en su primera aparición ante los fieles después de su nombramiento.

Su gestión ha tenido fuertes críticas, porque con su estilo sencillo y desprendido habla claro de cualquier tema y se aleja del prototipo radical de algunos sectores. Se ha destacado por sus llamados a evitar la discriminación y a servir a la sociedad.

Algunas frases del Papa Francisco:

Padre, ¿cuál es el problema? El problema es que nosotros nos cansamos de pedir perdón.

No olvidemos jamás que el verdadero poder es el servicio y que también el Papa para ejercitar el poder, debe entrar siempre más en aquel servicio que tiene su vértice luminoso sobre la cruz.

No se dejen caer nunca en el desaliento.

La nuestra, no es una alegría que nace del poseer tantas cosas, sino nace de haber encontrado a una persona: Jesús, que está en medio de nosotros.  Nace del saber que con Él no estamos nunca solos.