Foto: vaticannews.va

El Primer Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) y Obispo de la Diócesis de San Cristóbal, Monseñor Mario del Valle Moronta, emitió una carta abierta y pública al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. 

Monseñor dice que no es un secreto que Venezuela afronta la más terrible crisis y le pide a Maduro, que “abra la puerta” y se ponga a un lado. “La inmensa mayoría de los venezolanos está pidiendo que ya no siga al frente del Poder Ejecutivo”, manifiesta Moronta.   La carta, aunque es pública, es dirigida explícitamente al mandatario.

Moronta dirigió al líder político una invitación a una reflexión, afirmando que en esta situación no es posible “negar el deterioro de la calidad de vida de los venezolanos”, pues “hay hambre” y “muchas familias no comen lo necesario para poder alimentarse”.

En cuanto a la intervención que solicitó Maduro al Papa Francisco, Moronta expresa que “requiere del encuentro, del reconocimiento del otro y de la corresponsabilidad en los acuerdos y soluciones que se presenten”, y le recuerda:“Usted ha acudido nuevamente al Papa para que se garantice el diálogo. Además de no haberse cumplido con anteriores acuerdos, según lo indicaba el Cardenal Pietro Parolin en la misiva del  2 de diciembre del 2016, no vemos disposición para el auténtico diálogo. Y no me refiero al del entablado o al que se quiere volver intentar, con las élites políticas del oficialismo y de la oposición.

Monseñor  le pide a Maduro que permita el ingreso de ayudas humanitarias.  El Obispo reclacó que la mayoría de venezolanos padecen por la falta de alimentos y de medicinas y por “muhas otras calamidades”.

Lea la carta completa aquí.

Foto: elheraldo.co

Este jueves, 15 de febrero, la Santa Sede informó que el Papa Francisco aprobó el decreto que reconoce las virtudes heroicas de la religiosa colombiana María Berenice Duque Hencker, fundadora de la Congregación de las Hermanitas de la Anunciación en Medellín (Colombia).

La aprobación de las virtudes heroicas supone que la sierva de Dios vivió en grado heroico la fe, la esperanza y la caridad. De esta manera la causa queda a la espera de un milagro para la beatificación.

La Madre Berenice nació en Salamina, departamento de Caldas, el 14 de agosto de 1898. Fue la mayor de 18 hermanos, entre los cuales hubo otras tres religiosas y un sacerdote.

En 1917, a los 19 años de edad, ingresó a la Congregación de las Hermanas Dominicas de la Presentación donde hizo sus votos perpetuos en 1925. Allí sirvió como maestra de escuela y maestra de novicias, entre otros encargos.

Después de un proceso de discernimiento, acompañada del entonces Arzobispo de Medellín, Mons. Joaquín García Benítez, y de la superiora de la congregación a la que pertenecía, el 14 de mayo de 1943 fundó las Hermanitas de la Anunciación.

La Madre Berenice se caracterizó por “un intenso amor al Corazón Eucarístico de Jesús y María en el Misterio de la Anunciación”. Solía decir que “tan grandes son los pobres a los ojos de Dios que Jesús se encarnó especialmente por ellos”.

Las Hermanitas de la Anunciación están presentes en Colombia, Venezuela, Ecuador, Panamá, Uruguay, Perú, Nicaragua, Bolivia, España, Italia, Costa de Marfil, México, Estados Unidos y Filipinas.

Fotos: Centro de Comunicaciones Diócesis de Cúcuta

El Obispo de la Diócesis de San Cristóbal, Venezuela, Mario del Valle Moronta, aseguró que el pueblo es el “sujeto social del cambio” y que es quien debe asumir el protagonismo para que las fuerzas vivas estén de su lado.

Mons. Moronta estuvo en días pasados presidiendo en Cúcuta la Eucaristía de las exequias del padre Nepomuceno Pinzón Niño, natural de Santander, Colombia, quien prestó durante muchos años su servicio pastoral en Venezuela.  En la parroquia San Luis Gongaza, Monseñor concedió una entrevista al Periódico La Verdad, expresando cuál ha sido el papel de la Iglesia en medio de esta crisis política por la que atraviesa Venezuela.

El Obispo de San Cristóbal también destaca la ayuda que ha recibido su país, gracias a la generosidad de la Diócesis de Cúcuta y sus fieles.

Entrevista

Periódico La Verdad (PLV): Venezuela está buscando una salida a la crisis; el pasado 23 de enero Juan Guaidó se autoproclamó presidente interino de Venezuela, y está llamando a un cambio y muchos países latinoamericanos y europeos lo reconocen como tal. ¿Cree que es momento de la reconstrucción de Venezuela?

Mons.: Creo que desde hace varios años el pueblo de Venezuela está pidiendo un cambio de tipo social, político e incluso económico y el 23 de enero se demostró algo bien interesante, fue el pueblo el que decidió salir porque ya está cansado de tanta hambre, de tanta miseria y opresión.  Se evidenció que el pueblo es el verdadero sujeto social de un cambio; yo creo que este es un momento necesario y debe ser acompañado por todos los factores, aunque lamentablemente siempre hay dentro de estos factores, lo político, social y económico que quieren “pescar en río revuelto”, pero por eso la Iglesia en los últimos mensajes de la Conferencia Episcopal (venezolana) y en cada una de las Diócesis y circunscripciones ha insistido en que es el pueblo el que tiene que ser escuchado y que las fuerzas vivas deben estar con el pueblo y para el pueblo porque pertenece al mismo y están al servicio de él.

 

PLV: ¿La Iglesia cómo ve el liderazgo que ha asumido Guaidó?

Mons.: Más que el liderazgo de Guaidó, creo que vemos un liderazgo positivo es en el pueblo; eso no significa que le quitemos méritos a Guaidó y a otras tantas personas, pero yo creo que hay que insistir en que si hay un elemento positivo, es el deseo de asumir el protagonismo por parte del pueblo.

 

PLV: A comienzo de año sostuvieron una reunión el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó y miembros de la Conferencia Episcopal Venezolana por el  rescate y la reconstrucción de una mejor Venezuela.  En este momento, ¿cuál es el papel de la Iglesia en medio de la crisis política?

Mons.: La Iglesia siempre ha tendido puente y como ya lo hemos dicho, no está para construir  muros.  Estamos dispuestos a hacer todo lo que sea necesario para que primero haya una transición, o lo que se vaya a dar en Venezuela, pero que sea en beneficio del pueblo, con justicia y con mucha paz.

 

PLV: ¿Cómo articular a la comunidad internacional, a la Iglesia católica y al pueblo venezolano para resurgir de esta crisis?

Mons.: Primero que nada, la comunidad internacional tiene que respetar todo lo que es la soberanía nacional; en segundo lugar, mostrar que su verdadero interés es el bien común, no los frutos que puedan sacar de una posible reconstrucción; en tercer lugar, que se renuncien a los intereses particulares.  Hay muchos países, sobre todo en Europa, que quieren un cambio en Venezuela, pero tienen también muchos intereses en acciones que hace el gobierno de Maduro.

 

PLV: ¿Qué está haciendo propiamente la Iglesia para atender la crisis humanitaria?  ¿Tienen puntos de atención de algún tipo? ¿Qué servicios prestan?

Mons.: Hay tres cosas qué destacar:

  1. Precisamente como la Iglesia está con el pueblo, con los pobres, ha ido realizando acciones concretas en cada Diócesis, desde las parroquias realizamos miles de acciones.  Esto, con el interés que la gente pueda obtener una mejor calidad de vida.
  2. La Iglesia está promoviendo con diversas comunidades no sólo acciones, sino una toma de consciencia sobre qué necesidades hay y cómo mejorar la situación; también apoyar a los líderes sociales, que apuntan al desarrollo integral del país.
  3. Yo creo que una de las cosas que ha maravillado al mundo es la comunión que ha existido entre las diversas Iglesias de América Latina, particularmente, la de Colombia en Cúcuta, que ha apoyado la Iglesia de Venezuela, con el fin de que la gente pueda adquirir una mejor calidad de vida y todo aquello que sea necesario.  Lo cual demuestra algo que el Papa Francisco hace dos o tres años dijo: “La Iglesia no tiene fronteras porque es la madre de todo”, creo que esto es más que nada, un signo que le da garantía a muchas personas.  En este momento contamos con comedores y algunos puntos de atención.

 

PLV: ¿Cómo se sostienen estos puntos de atención?

Mons.: Con la generosidad de la misma gente.  Primero, agradecimiento fraterno a la Iglesia de Cúcuta, a su pastor (Monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid), sacerdotes y laicos; no sólo por las Casas de Paso, sino por la atención digna.  Hemos recibido alimentos para ser distribuidos en Venezuela.  Esta iniciativa de la  Diócesis de Cúcuta, es un claro ejemplo de lo que  la Iglesia Universal nos enseña, su razón de ser.  Hemos organizado centros de atención a lo largo de toda la Diócesis de San Cristóbal, en algunas partes son comedores, también hay centros de atención e información, para la gente que ha sufrido abusos de las mafias.

 

PLV: ¿Qué mensaje le daría al presidente Nicolás Maduro?

Mons.: Que abra los ojos, los oídos, para que le dejen ver y escuchar el clamor de un pueblo que  quiere paz y equidad.

 

PLV: Un mensaje para el pueblo venezolano

Mons.: Junto con la Iglesia y mucha gente, el pueblo de Venezuela es el que puede y debe realizar los cambios porque es el sujeto social.

Foto: es.zenit.org

Este miércoles 13 de febrero, el Papa Francisco en la Audiencia General de cada semana, siguió con la catequesis sobre el Padrenuestro para “aprender a rezar cada vez mejor. La verdadera oración es la que se realiza en el secreto del corazón; es un diálogo silencioso, como un cruce de miradas entre dos personas que se aman: Dios y el hombre”, afirmó el Santo Padre.

El Papa Francisco explicó cómo Jesús nos enseña a rezar con el “tú”, y no con el “yo”; porque la oración cristiana es confidencial pero también es diálogo. “En la oración del Padrenuestro decimos: "Sea santificado tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad". Y en la segunda parte pasa al “nosotros”: "danos el pan de cada día, perdona nuestras deudas, no nos dejes caer en la tentación, líbranos del mal". La oración cristiana no es individualista, sino que es un diálogo con Dios, desde y con la comunidad de hermanos y hermanas”.

Concluyendo la catequesis el Pontífice quiso plasmar esta enseñanza en los corazones y llamó a hacernos una pregunta: "¿Cuándo rezo, me abro al grito de tantas personas cercanas y lejanas? ¿O pienso en la oración como en una especie de anestesia para poder estar más tranquilo?". Y tras hacer presente que “ese nosotros que Jesús nos enseñó", nos hace sentir responsables de nuestros hermanos y hermanas, aseguró: “Santos y pecadores, somos todos hermanos amados por el mismo Padre”.

La Santa Sede ha publicado el video-mensaje del Papa Francisco y su intención de oración para el mes de febrero.  El Santo Padre pide orar por la acogida generosa de las víctimas de la trata de personas, de la prostitución forzada y de la violencia.

El Papa Francisco asegura que “aunque tratemos de ignorarlo, la esclavitud no es algo de otros tiempos”.  Y que ante esta “trágica realidad, no podemos lavarnos las manos si no queremos ser, de alguna manera, cómplices de estos crímenes contra la humanidad”.