Foto: eluniversal.com

Un histórico encuentro que protagonizó el líder de ese país, Kim Jong Un, y el presidente surcoreano, Moon Jae In, y reconoció que en el comunicado final las dos naciones se comprometían a "conseguir una Península libre de armas nucleares por medio de la desnuclearización", una inusual admisión en un país donde su arsenal atómico casi ha adquirido el rango de dogma religioso inamovible.

Los dirigentes de las dos Coreas se comprometieron este viernes a trabajar por la desnuclearización de la península y por una paz permanente, durante una cumbre histórica en la zona desmilitarizada.

Corea del Sur y Corea del Norte confirman el objetivo común de obtener, a través de una desnuclearización total, una península coreana no nuclear”, dice la Declaración de Panmunjom, publicada tras la reunión. Tras firmar el texto, que proclama que “no habrá más guerra en la península de Corea”, Kim y Moon se dieron un abrazo, poniendo fin a una jornada de declaraciones de amistad. 

En una ceremonia de despedida, los dos hombres vieron imágenes de su encuentro reproducidas en un espectáculo de luz y sonido, parados y agarrados de la mano durante varios minutos. Después de eso, Kim volvió a cruzar la frontera, de regreso a Corea del Norte. En imágenes transmitidas por televisión se lo vio saludando desde su vehículo a sus anfitriones en la zona desmilitarizada. 

Ambos vecinos aseguraron querer reunirse con EE. UU. y tal vez también con China firmantes del armisticio que puso fin a la guerra hace 65 años, con vistas a declarar el fin de la guerra y establecer un régimen de paz permanente y sólido en la península.