La tesis central que motivó la publicación de la tercera entrega del informe ¿Dónde están mis datos?, realizado por Carolina Botero y Ann Spanger, investigadoras de la Fundación Karisma, es clara: la vida en internet no puede distinguirse de la vida en cualquier otro ámbito. “A través de la red producimos y compartimos nuestra información, nuestras opiniones, buscamos lo que nos interesa y nos comunicamos con otras personas. En este proceso, fragmentos de nuestra vida, tanto pública como privada, quedan flotando en el mundo virtual”, asegura el informe.

Por eso, y teniendo en cuenta que la información que los ciudadanos dejan en la web puede ser rastreada, registrada, acumulada o compartida por empresas privadas y gobiernos, la investigación de Karisma tuvo como propósito revisar si los proveedores de internet en Colombia están o no cumpliendo con los derechos humanos en el entorno digital.

Para hacer ese diagnóstico se analizaron las políticas de libertad de expresión, intimidad, inclusión, protección de datos y seguridad en siete compañías del sector de telecomunicaciones en el país: Claro, Movistar, Tigo-Une, ETB, Directv, Emcali y Telebucaramanga.

De acuerdo con las investigadoras, la información pública que las empresas evaluadas ofrecen en sus sitios web, y la publicidad, claridad, facilidad y accesibilidad de la misma, fueron el insumo principal para hacer el análisis y obtener los resultados.

A diferencia de otros años, en esta edición Karisma incluyó dos nuevos ejes de estudio. “Se agregó el eje de compromisos políticos, en el que, además de informes de transparencia, se incluyeron los criterios sobre políticas de género y accesibilidad, y el eje de seguridad digital que tuvo en cuenta la forma en que las empresas informan sobre brechas de seguridad y la adopción del protocolo HTTPS en las páginas web”.