El Papa Francisco arribó al aeropuerto de Apiay, en Villavicencio, y se trasladó hacia Catama donde realizó un recorrido en el papamóvil y presidió la Santa Misa donde beatificó al Obispo Jesús Emilio Jaramillo Monsalve y al sacerdote Pedro María Ramírez Ramos.

“Nos, acogiendo el deseo de nuestros hermanos Jaime Muñoz Pedroza, Obispo de Arauca, y Fabio Duque Jaramillo, O.F.M., Obispo de Garzón, así como de otros muchos hermanos en el Episcopado y de numerosos fieles, después de haber escuchado el parecer de la Congregación de las Causas de los Santos, con Nuestra Autoridad Apostólica declaramos que los Venerables Siervos de Dios Jesús Emilio Jaramillo Monsalve, del Instituto de Misiones Extranjeras de Yarumal, Obispo de Arauca, y Pedro María Ramírez Ramos, Sacerdote diocesano, Párroco de Armero, mártires, que, como pastores según el corazón de Cristo y coherentes testigos del Evangelio, derramaron la sangre por amor a la grey que les fue confiada, de ahora en adelante sean llamados Beatos, y se podrá celebrar su fiesta cada año, en los lugares y en el modo establecido por el Derecho, el 3 y el 24 de octubre respectivamente. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. C. Amén”, pronunció el Santo Padre.

Bajo el lema ‘Reconciliémonos en Dios, con los colombianos y la naturaleza’, el Papa tuvo uno de los eventos más importantes con las víctimas del conflicto y pidió de manera especial por la protección del medio ambiente. 

En la misa multitudinaria celebrada en el recinto Catama en Villavicencio y dedicada a la reconciliación en Colombia tras 53 años de conflicto, Francisco, pronunció las siguientes palabras: “Es necesario que algunos se animen a dar el primer paso en tal dirección, sin esperar a que lo hagan los otros. ¡Basta una persona buena para que haya esperanza! ¡No lo olviden, basta una persona buena para que haya esperanza! ¡Y cada uno de nosotros puede ser esa persona!