El Obispo de la Diócesis de Tibú, Monseñor Omar Sánchez Cubillos, se pronunció a través de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), para visibilizar la situación que está atravesando el Catatumbo.

Monseñor Omar describe la violencia en la que se ve directamente afectada toda la población civil a causa de los enfrentamientos entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Ejército Popular de Liberación (EPL).  Expresa además, que es una confrontación con demasiados componentes y que lo que la opinión pública lee o de lo que se informa es inferior a lo que realmente sucede.

Explica también que el reciente paro armado decretado por el EPL es inusual, ya que anteriormente cuando se realizaban este tipo de cese de actividades impuestas por las FARC o el ELN, tenían una fecha de inicio y fecha de cierre, pero que este es un paro armado que se abre, pero no saben hasta cuándo lo van a terminar.

“En este momento estamos confinados”, afirma Monseñor, porque los actores armados son quienes tienen la última palabra sobre qué hace, lo cual asegura que es la desdicha de territorios como el Catatumbo.

Igualmente, la Diócesis de Tibú, a través de su Pastoral Social, se pronunció por medio de un comunicado, en el que manifiestan su disposición para participar en escenarios de control de manera articulada con organizaciones internacionales y los organismos institucionales y/o privados que avancen con la ayuda humanitaria para esta zona.

Lea aquí el comunicado de la Diócesis de Tibú.

Imagen tomada del video que enviaron los captores.

La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) ha comunicado que están dispuestos a interceder en medio de la situación que se está viviendo actualmente en la frontera colombo-ecuatoriana.

Monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social de la CEC, expresó que la Iglesia Católica está en disposición de colaborar, desde que sean llamados por el Gobierno Nacional, los actores armados y la familia de los ecuatorianos que actualmente están secuestrados en la frontera.

El martes, se produjo los secuestros de una mujer y un hombre identificados como Vanesa Velasco Pinargote y Oscar Efrén Villacís Gómez, naturales de Ecuador y privados de su libertad aparentemente en una población de Tumaco, Colombia.

La Iglesia se encuentra preocupada, ora por las víctimas y sus familias e invita a tomar el camino del diálogo.

Foto: caracol.com.co

El padre huilense, Pedro María Ramírez Ramos, nació en el año de la ‘Guerra de los mil días’ (1899) y murió al siguiente día del ‘Bogotazo’ (10 de abril de 1948), nació y murió en tiempos violentos.  Pero en su muerte sí estuvo fuertemente ligado a la guerra, ya que en las revueltas posteriores al crimen del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, la turba lo acusó en ese momento de proteger a los conservadores y acusaban a la iglesia católica de ser cómplices de la muerte del líder liberal.

Esa noche, el cuerpo desnudo e inerte del Padre fue tirado en la plaza. A la media noche los asesinos lo llevaron a las afueras del cementerio donde lo dejaron abandonado. Hasta el día siguiente permitieron que fuera enterrado, pero sin misa, sin ataúd  y desnudo. Una semana después cuando las autoridades tomaron el orden del pueblo, lograron darle la cristiana sepultura. Su familia lo reclamó y lo llevó desde Armero hasta la Plata (Huila), donde hoy están sus restos en el mausoleo familiar. En la Plata existe un museo con pertenencias del padre recolectadas por su familia.

El año pasado en la ciudad de Villavicencio, Meta, el Sumo Pontífice realizó la ceremonia litúrgica reconociendo al Padre Pedro María como un beato por su martirio, milagros y entrega a su vida religiosa que fue certificada por el Vaticano.

Poco tiempo antes de morir, en la casa cural, presintiendo su muerte, escribió su última voluntad y se la entregó a la Madre Miguelina de Jesús, Superiora de las religiosas eucarísticas residentes en Armero, encomendándole que se la hiciera llegar al Obispo:

Santísima Trinidad: De mi parte deseo morir por Cristo y su fe.  Al Excelentísimo señor Obispo, mi inmensa gratitud, porque sin merecerlo, me hizo ministro del Altísimo, sacerdote de Dios, y párroco, hoy del pueblo de Armero, por quien quiero derramar mi sangre.  Especiales memorias para mi orientador el santo Padre Dávila. A mis familiares, que voy a la cabeza para que me sigan el ejemplo de morir por Cristo. Con especial cariño los miraré desde el Cielo.  Profundamente agradecido con las Madres Eucarísticas, desde el cielo volaré por ellas, sobre todo por la Madre Miguelina. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. 
Amén.

Pedro Maria Ramirez Ramos Pbro.
Armero, 10 de Abril de 1948.

También le encargó a la Madre, le dijese al Obispo que de sus bienes de la Plata le diera mil o dos mil pesos a Pola (una de sus servidoras) y que lo demás lo dejaba para el Seminario y los Padres Jesuitas.

La Semana por la Vida se celebra del 9 al 15 de abril y la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), por medio del Departamento de Promoción y Defensa de la Vida, ha preparado un material en el cual se pueden encontrar talleres, información, tema para cada día y una novena adjunta para vivir esta semana con aprendizaje, espiritualidad y compromiso.

Se trata de una cartilla, la cual desarrolla tres ejes fundamentales: la oración, la formación y la solidaridad.  La CEC invita a toda la comunidad a hacer partícipe con esta propuesta pastoral, de celebrar la vida humana y fortalecer las pastorales de promoción y defensa de la vida de cada jurisdicción eclesiástica en Colombia. 

Puede descargar aquí su cartilla de la Semana por la Vida.

Foto: www.cec.org.co

El Episcopado colombiano se lamenta por la firma de la Resolución N° 825 del 9 de marzo, por parte del Ministerio de Salud y Protección Social, que reglamente la eutanasia en niños, niñas y adolescentes.

Por medio de un comunicado los Obispos católicos hacen saber su desacuerdo ante esta aprobación.  En el manifiesto lamentan que se haya hecho caso omiso a las múltiples voces de rechazo de numerosas instituciones y del pueblo colombiano que defiende la vida.

Los prelados afirman su compromiso con promover el respeto a la vida e invitan a apoyar la “Marcha Nacional por La Vida”, que se dará el próximo 5 de mayo.

Lea el comunicado completo aquí