Según la Confederación Comunal Nacional, las regiones donde más han asesinado a los líderes comunales son Cauca, Antioquia, Santander, Chocó y Arauca.

Alejandro Rivera (centro), director de la Comisión Conciliadora de la Federación de Acción Comunal de Bogotá. Nidia Acevedo - Federación de Acción Comunal de Bogotá​

El fin del conflicto armado con la guerrilla de las Farc no es la primera vez en que Colombia ha tratado de dejar atrás la violencia. En la década de los cincuenta, el Frente Nacional significó una nueva esperanza de paz para las generaciones de entonces, que habían vivido décadas de sangrientos enfrentamiento entre liberales y conservadores.

Uno de los instrumentos que se crearon en 1958, durante el gobierno del presidente Alberto Lleras Camargo, para la reconciliación y convivencia entre liberales y conservadores en las regiones de Colombia fueron las juntas de acción comunal, donde unos y otros ayudarían a tomar las decisiones de sus comunidades.

A esos líderes comunales, que son los directos interlocutores de las regiones, los están asesinando, en un momento en que Colombia se encuentra en una situación de posconflicto.

Según la Confederación Comunal Nacional, las regiones donde más se presentan estos crímenes son Cauca, Antioquia, Santander, Chocó y Arauca.

Tan solo en los inicios de octubre fueron asesinados cuatro líderes sociales y comunitarios: José Jair Cortés (Tumaco, Nariño); Liliana Astrid Ramírez Martínez (Coyaima, Tolima); Eliécer Carvajal (Puerto Guzmán, Putumayo); y Liliana Patricia Cataño Montoya (Medellín, Antioquia).

El director de la Comisión Conciliadora de la Federación de Acción Comunal de Bogotá, Alejandro Rivera, habló con la Agencia Anadolu sobre los más recientes asesinatos y amenazas que enfrentan los líderes comunales en Colombia, durante la conmemoración de los 59 años de la creación de las juntas de acción comunal.