Foto: Centro de Comunicaciones Diócesis de Cúcuta

El domingo 08 de abril en el coliseo del colegio Sagrado Corazón de Cúcuta se celebró el Domingo de la Divina Misericordia, con una Eucaristía presidida por el Obispo de la Diócesis de Cúcuta, Monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid, quien en su homilía recalcó la incredulidad de algunas personas, pues hay quienes piensan que son cristianos desde hace mucho tiempo y sin embargo esto no cambia nada, repiten siempre los mismos pecados.

“Reconocer al Señor es un signo de misericordia, pues así como se es residente en pecar, se debe ser del mismo modo en pedir misericordia, descubrimos entonces que la fuerza de la vida es recibir el perdón de Dios y seguir adelante”.

Monseñor añadió que la Pasión que vivió Jesucristo por nosotros fue un inmenso sufrimiento, la cual tenía una razón, la justicia, pues su misericordia siempre ha sido y será inmensa y eterna “con la capacidad de tener un corazón inmenso donde se manifiesta la salvación”. El Antiguo Testamento en el segundo libro de las Crónicas enseña que Dios es justo, fiel y clemente.

Resalta también cómo se debe de entender a cada hombre y cada mujer a lo largo de la historia, tiene que pedir a Dios y aceptar la misericordia de lo contrario no podrá tenerla en su vida. Monseñor recordó a los fieles que en cada perdón somos renovados ante el Señor y no se debe sentir vergüenza, pues el peor camino es la resignación y la mayor belleza del mundo es la de Cristo y su evangelio.