“En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt. 25,40)

El 28 de noviembre se vivió la santa misa en acción de gracias y reconocimiento de las Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación de la Santísima Virgen, por sus 113 años de servicio abnegado y entrega, en favor de los niños más pobres y necesitados de la ciudad de Cúcuta, la Eucaristía estuvo presidida por Monseñor, Víctor Manuel Ochoa Cadavid, obispo de la Diócesis de Cúcuta.

Tras muchos años de trabajo, la comunidad de religiosas de las Hermanas de la Presentación, están seriamente comprometidas con el desarrollo integral de los niños y niñas; a través de acciones concretas de formación, salud, instrucción, camino en crecimiento en la fe, valores humanos cristianos, que los preparen para ser personas positivas, emprendedoras y que proyecten bienestar a quienes lo rodean.

Gracias a la participación generosa de los ciudadanos cucuteños se ha logrado ayudar a esta obra, benefactores, instituciones como el ICBF, se ha logrado auxiliar a la población infantil; el carisma de esta comunidad es la educación, la salud, el trabajo en parroquias y las obras sociales.

La Fundación Asilo Andresen es una entidad sin ánimo de lucro, destinada al cuidado, promoción y protección de la niñez más necesitada de San José de Cúcuta, las Religiosas Dominicas de la Presentación, han tenido a su cargo la administración de esta Institución.

La fundación estuvo dirigida durante los últimos 7 años, por su directora, la Hermana María Elvira Dallos Vargas, quien es la representante legal de la Fundación Asilo Andresen, hasta el próximo 30 de noviembre del presente año. El objetivo de esta institución es proteger los derechos de los niños y niñas y adolescentes de la ciudad de Cúcuta.

“El asilo no se termina, las hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación de la Santísima Virgen, no somos eternas, nuestra casa es el mundo, la fundación continúa, porque favorecer a los niños, niñas y adolescentes es nuestra misión, ayudar a los niños que sufren y son vulnerados, de los barrios periféricos de la población cucuteña”; “Sólo se acabaría el Asilo si el corazón de los cucuteños se enfría frente al servicio social” enfatizó, la Hermana María Elvira Dallos Vargas.

Durante la homilía en acción de acción y reconocimiento, Monseñor Víctor Manuel Ochoa, enfatizó: “Tenemos que dar gracias a Dios por la vida, el trabajo, la caridad de tantas religiosas, Superioras y Directoras, que aquí han gastado su vida y lo mejor de sus vidas para servir a los niños en el Asilo Andresen.  Hemos querido dejar un recuerdo grabado en la piedra, de gratitud para las Superioras y las Hermanas que atendieron durante tantos años a las necesidades de los niños, como madres espirituales. Gracias, Gracias, Gracias. Que en esta Casa se recuerde siempre el trabajo abnegado de las Hermanas de la Caridad de la Presentación de la Santísima Virgen”.

En la ceremonia también estuvo presente la Hermana Superiora Provincial, Carmen Cecilia Flórez Montaño, quien manifestó “Fueron 113 años de presencia y entrega diaria en este lugar, quisimos encarnar para todos ustedes, el Carisma de Nuestra Fundadora Marie Poussepin, ella supo ver en los otros verdaderos hermanos, miembros del Reino, por eso la Iglesia la reconoce como el “Apóstol Social de la Caridad”.

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