Foto: cortesía

El día de hoy, Monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid, Obispo de la Diócesis de Cúcuta, presenció la misa en Casa Santa Marta, la cual fue presidida por el Papa Francisco, quien hoy además, celebra su Audiencia General como cada miércoles. 

Monseñor Víctor tuvo un encuentro allí con el Sumo Pontífice, y también se reunió en las horas de la mañana con dos sacerdotes de esta Iglesia Particular de Cúcuta en la ciudad de Roma, Italia, que están viviendo experiencias parroquiales.

El grato encuentro fue con los padres Daniel Bolívar y Víctor Rojas, quienes también adelantan estudios en Derecho Canónico y Teología Bíblica, respectivamente.

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En su paso por Roma, Monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid, Obispo de esta Iglesia Particular que peregrina en la frontera colombo-venezolana, ha tenido un fraterno encuentro con los sacerdotes y seminaristas de la Diócesis de Cúcuta que adelantan su preparación sacerdotal en la capital italiana.

Monseñor Víctor aprovechó la oportunidad para animar a los vocacionados a seguir con dedicación sus estudios, sirviendo fervientes al Señor.

Invitamos a los equipos de fútbol diocesanos a participar de la quinta edición de la Copa de la Fe de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), que se jugará este año en la ciudad de Cúcuta.

Inscríbete ingresando a los portales de la CEC (www.cec.org.co),  la Diócesis de Cúcuta (www.diocesisdecucuta.com), o en la página oficial del torneo: www.copadelafe.cec.org.co.

Con el lema “La fraternidad no tiene fronteras”, la Diócesis de Cúcuta realizará, del 1 al 5 de octubre, la quinta versión de Copa de la Fe.

Este campeonato de fútbol, que congrega centenares de sacerdotes de distintas Jurisdicciones Eclesiásticas de Colombia y de otros países, nació en 2013 en el contexto del ‘Año de la Fe’ promulgado por el Papa Benedicto XVI, y se ha convertido en un signo visible de la pastoral sacerdotal y de la evangelización a través del deporte.

La jornada, liderada por la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), ha tenido como sede a Bogotá, Cali y ahora Cúcuta. La elección de esta ciudad, explicó monseñor Óscar Urbina, presidente de la CEC, responde al deseo de los obispos colombianos de manifestar cercanía fraterna y ayuda a la población colombo – venezolana presente en la frontera debido a la crisis social, política y económica que vive el hermano país.

En este sentido se espera, además de brindar un espacio de encuentro fraterno, sano esparcimiento y fomento de valores humano – cristianos, motivar acciones a favor de los hermanos migrantes y visibilizar la compleja situación que se registra en la zona.

Por su parte, monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid, obispo de Cúcuta, manifestó que esta diócesis recibe con gran alegría “el voto de confianza al encomendarnos la realización de la Copa de la Fe 2018, que se constituye en signo de caridad de una Iglesia sin fronteras”. “La caridad de Cristo nos urge”, insistió.

Los equipos diocesanos de sacerdotes, interesados en participar en este torneo, pueden inscribirse a través de los sitios web de: Conferencia Episcopal de Colombia (www.cec.org.co), Diócesis de Cúcuta (www.diocesisdecucuta.com) o en el portal oficial del evento (www.copadelafe.cec.org.co), donde se encuentra información detallada de la jornada.

La fecha límite de inscripción es hasta el 15 de julio.

Foto: Centro de Comunicaciones Diócesis de Cúcuta

El domingo 08 de abril en el coliseo del colegio Sagrado Corazón de Cúcuta se celebró el Domingo de la Divina Misericordia, con una Eucaristía presidida por el Obispo de la Diócesis de Cúcuta, Monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid, quien en su homilía recalcó la incredulidad de algunas personas, pues hay quienes piensan que son cristianos desde hace mucho tiempo y sin embargo esto no cambia nada, repiten siempre los mismos pecados.

“Reconocer al Señor es un signo de misericordia, pues así como se es residente en pecar, se debe ser del mismo modo en pedir misericordia, descubrimos entonces que la fuerza de la vida es recibir el perdón de Dios y seguir adelante”.

Monseñor añadió que la Pasión que vivió Jesucristo por nosotros fue un inmenso sufrimiento, la cual tenía una razón, la justicia, pues su misericordia siempre ha sido y será inmensa y eterna “con la capacidad de tener un corazón inmenso donde se manifiesta la salvación”. El Antiguo Testamento en el segundo libro de las Crónicas enseña que Dios es justo, fiel y clemente.

Resalta también cómo se debe de entender a cada hombre y cada mujer a lo largo de la historia, tiene que pedir a Dios y aceptar la misericordia de lo contrario no podrá tenerla en su vida. Monseñor recordó a los fieles que en cada perdón somos renovados ante el Señor y no se debe sentir vergüenza, pues el peor camino es la resignación y la mayor belleza del mundo es la de Cristo y su evangelio.