Foto: Centro de Comunicaciones Diócesis de Cúcuta

El día sábado, jóvenes de diferentes parroquias de la Diócesis de Cúcuta, se dieron cita en el auditorio de la Parroquia San Antonio de Padua, para una jornada de socialización sobre los respectivos temas que adelantarán los Coordinadores de la Pastoral Juvenil en cada una de sus localidades.

El padre Jorge Andrés Suárez, delegado de la Pastoral Juvenil, animó el encuentro al que asistieron aproximadamente 60 jóvenes.

El desarrollo de los temas correspondió a los que se tratarán en los meses de julio y agosto, los cuales tienen por objetivo profundizar en el conocimiento de Dios y la Sagrada Escritura.

Foto: Centro de Comunicaciones Diócesis de Cúcuta

La Diócesis de Cúcuta que viene sirviendo a los migrantes venezolanos en la Casa de Paso ‘Divina Providencia’, donde se distribuyen diariamente más de 2.000 almuerzos, se acercó al  puente internacional Simón Bolívar (La Parada, Villa del Rosario), para donar a las Diócesis fronterizas 250.000 hostias, ante la escasez que se vive en el vecino país y la crisis política y social que se acentúa cada día más.

Gracias a la generosidad de esta Iglesia particular, de Monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid, Obispo de la Diócesis de Cúcuta, se provee a Venezuela la materia prima para la celebración de la eucaristía, debido a la carencia del Pan para la consagración y participación plena y activa de los fieles en este Sacramento.

Este gesto de solidaridad, que se suma a las acciones pastorales, materiales y espirituales de ayuda a la población venezolana, llega hasta las Diócesis de Barinas (estado de Barinas) y de Guanare (estado Portuguesa de Venezuela).

Ante la crisis, es importante responder también a las necesidades de la Iglesia, para colmar de fe a quienes pasan en estos momentos por situaciones de intranquilidad.  También el pasado 28 de marzo, Monseñor Víctor hizo entrega de 250.000 hostias, para que los hermanos de Venezuela pudieran celebrar las eucaristías correspondientes a la Semana Mayor.

Foto: Centro de Comunicaciones Diócesis de Cúcuta

La Diócesis de Cúcuta invitó a los jóvenes al campamento vocacional en la vereda Boyacá, en el municipio de Gramalote, desarrollándose del 25 al 29 de junio.

Atendieron la convocatoria 24 jóvenes con edades entre los 16 y 28 años, bachilleres y universitarios, inquietos por buscar cómo responder el llamado del Señor.  Acompañados por seminaristas y sacerdotes que estuvieron compartiendo charlas de motivación sacerdotal.

Los temas presentados en estas charlas fueron el proyecto de vida, cómo ser cristiano en este mundo actual y cómo vivir a los pies del Maestro.

El seminarista Carlos Pacheco, asistente al campamento, expresó que esta “fue una experiencia maravillosa, donde ellos (los jóvenes) poco a poco han buscado darle una respuesta al Señor.

Por otra parte, Jesús Fajardo, seminarista de año pastoral, les manifestó que “seguir a Cristo, no vale la pena, vale la vida”, además de afirmar que no deben tener miedo o considerarse incapaces de responder el llamado del Señor, porque “Él no llama hombres perfectos, él instruye a los que llama y los llama por su nombre”, concluye.

El proceso después de este campamento es continuar con los encuentros para seguir siendo orientados, seguidamente serán evaluados por medio del test psicológico y tendrán una entrevista con los padres formadores.

Foto: Centro de Comunicaciones Diócesis de Cúcuta

En la Casa de Paso Divina Providencia de la Diócesis de Cúcuta, además de alimentar diariamente a más de 2.000 migrantes de Venezuela, también tiene a disposición de ellos atención médica.

A la Casa de Paso asisten médicos voluntarios que ofrecen consultas primarias o prioritarias, a mujeres embarazadas, niños y adultos mayores.  Los profesionales de la salud realizan jornadas de atención mínimo dos veces a la semana.

Andrés Rozo, médico egresado de la Universidad de Pamplona, relata que llegó allí a través de una Brigada realizada por la ESE Hospital Regional Norte hace cuatro meses y desde entonces ha asistido a la Casa como voluntario y asimismo ha vinculado a colegas, convenciéndolos de apoyar esta obra de la Diócesis de Cúcuta.

La atención que se brinda primordialmente es de prevención, igualmente se atienden enfermedades que no sean de urgencia.  Diariamente se atienden 15 personas si solo hay un voluntario, pero en días de jornada de atención o en días como el de hoy, que habían 6 médicos disponibles, se recibieron para consulta aproximadamente a 100 personas.

Médicos internos, médicos rurales, estudiantes de últimos semestres de medicina se han comprometido con la Casa de Paso.  Los medicamentos y vacunas que suministran a los migrantes han sido donaciones del Ministerio de Salud, Cáritas Internacional y ONG’s, entre otras entidades.

Además, cuentan con consultorio y las herramientas básicas para una consulta médica.

Por: Martha Fernanda Cordero

Coordinadora proyecto Resolución de Conflictos Cospas-ACNUR

 

Con el apoyo y la  iniciativa de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados ACNUR, la Pastoral Social de la Diócesis de Cúcuta COSPAS, ha impulsado el proyecto de “Resolución de Conflictos Comunitarios”, que tiene como objetivo, impulsar la capacidad local de las comunidades desplazadas y vulnerables en la solución pacífica de los conflictos comunitarios para contribuir a la construcción de una cultura de paz a través de la divulgación e implementación de los Mecanismos Alternativos de Solución de Conflictos (MASC) en articulación con las instituciones públicas y privadas.

Este proyecto se desarrolla en las Parroquia la Visitación de Nuestra Señora (barrio Manuela Beltrán, Belén, María Gracia, Valles del rodeo), Nuestra Señora de los Dolores (Scalabrini y Camilo Daza, Crispín Duran, Caño Limón, Simón Bolívar), y la Parroquia Jesús Cautivo (Colombia uno, Brisas de la Hermita) parroquias y barrios insertos en medios vulnerables con población desplazada y víctima del conflicto armado perteneciente a las comuna 7 y 8 de Cúcuta.

Este proyecto  que  inició en febrero y terminará en diciembre, surge como una lección aprendida del  proceso que ACNUR y COSPAS han venido desarrollando desde hace más de 9 años en estos barrios. La dificultad para consolidar procesos sostenibles a causa de los conflictos interpersonales y organizacionales evidenció la necesidad de fortalecer las capacidades y habilidades comunitarias para la convivencia pacífica y el trabajo colectivo y solidario.

En este proyecto participan  líderes comunitarios, agentes de pastoral, catequistas,  Juntas de Acción Comunal, comisiones de convivencia y conciliación, organizaciones comunitarias: asociaciones de víctimas, mujeres, adulto mayor y jóvenes comprometidos en la construcción de una cultura de Paz. De cada  organización participan delegados que se forman como mediadores para la convivencia pacífica y que desde la pedagogía para la paz fortalecen capacidades para el afrontamiento en el manejo pacífico de los conflictos y la activación de rutas para el acceso al derecho a la justicia.

El proyecto se encuentra en la etapa de activación de rutas para la resolución pacífica de conflictos comunitarios que consiste en orientar a las personas sobre las instituciones que tienen como mandato la prestación del servicio de estos mecanismos, por esta razón se activan también procesos de acompañamiento a casos reales que se presentan en las comunidades, desde la convicción que la construcción de paz radica en la transformación de relaciones, la generación de espacios para el perdón y la reconciliación y la promoción del trabajo colectivo hacia una convivencia fraterna.