http://sacredsourcework.com/?writing-my-paper Por: Pbro Onofre Peñaranda

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click Llega Navidad y año nuevo. Tiempo valioso para pensar en la vida como el valor más importante, no para rumbear o andar con escrúpulos de monja. Buena oportunidad para hacer un alto en el camino y experimentar un cambio verdadero. No te des por vencido. Si Dios te ha dado la vida es porque sabe que puedes con ella. Anímate hasta el punto se ser capaz de dar todo por conservarla dignamente. No cantes victoria, antes de dar la pelea. Estarás permanentemente amenazado por la muerte que ronda aun paso. Trata por tanto, de darle sentido, convirtiéndola en un preciso jarrón y no en un estropajo. La vida una oportunidad, una escuela de aprendizaje y un juego que debes aprender. No la conviertas en un castigo o maldición, llena de temores y miedos, sino en fuente de bendición y paz. No tomes la vida como un problema a resolver o una preguntar a responder. No te eches con las petacas. En Navidad junto al pesebre piensa la vida como un misterio a contemplar y admirar, querer y disfrutar. Recuerda allí que la vida es un juego con el corazón y no con las zancas. Con un corazón limpio y alegre, saluda el año nuevo. Verás que todo te saldrá bien. Deja de pensar en culebras de pelo y alacranes con plumas. No olvide que Dios no te da otra vida distinta a esta sino que salva esta tu propia vida. Revitalízala y dale sentido y profundidad, paz y felicidad. Pues una vida sin dicha es un largo camino sin posada. No se puede ser el mismo en todas las estaciones y como torero puedes tener una mala tarde. Con estos apuntes van mis deseos por una ¡FELIZ NAVIDAD!.