go site http://www.oalth.gr/contract-law-dissertation/ contract law dissertation Por: Pbro Onofre Peñaranda

Las Santas Escrituras son inseparables de la cruz. La Biblia hace de la cruz un púlpito, su taller y su altar. Desde la Cruz como púlpito se anuncia la buena nueva. Allí se empieza a mirar al Señor. La Cruz es la cátedra que recoge el más profundo sentido de la salvación. “No he venido a ser servido sino a servir. El que quiera ser el primero, tome su Cruz y sígame. ” Desde la escuela de la Cruz Jesús nos invita a morir a todas las faltas de fe y caridad.

La cruz también hace las veces de taller. Desde allí empieza la construcción definitiva del reino de Dios que es amor y reconciliación. Toda la vida del nazareno estuvo marcada por la cruz. Son muchas las veces que el maestro enfrentó a todo tipo de personas y circunstancias. Era la misión encomendada por el Padre: El cuidado de los hombres, sobre todo, los menos favorecidos. Ese hacer la voluntad de Dios le trajo muchas cruces pesadas. De esta manera nos mostró que en la cruz termina la historia humana, no como una maldición sino como un nuevo comienzo de la vida eterna.

go site Pero ante dodo la Cruz aparece como el altar donde se entrega la vida. Allí se convierte en sacrificio nuestra misión. Si en los sacrificios de la ley antigua aparece siempre un animal que muere como ofrenda de comunión, expiación y reparación, Jesús en el altar de la cruz sustituye todos los anteriores sacrificios. Desde allí quedan invitados los discípulos misioneros a hacer de su vida un altar donde se da la vida para que otros tengan vida. La vida como el grano de trigo que muere y da fruto. Esto nos debe llevar a pensar que nuestra misión es la de ser sembradores más que pregoneros o predicadores. Estamos por la cruz comprometidos a ser testigos y no simples agoreros. Sembrar, regar y hacer brotar en las nuevas generaciones la fuerza de la Palabra por la cruz.