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http://www.ldjcleaning.com/homework-help-hotlines-in-nyc/ homework help hotlines in nyc Con frecuencia muchas personas se acercan al sacerdote, pidiendo su bendición. Una costumbre que ha ido desapareciendo en las familias. Los hijos al salir o al entrar entonaban: “Bendición papá, bendición mamá”. Con este gesto de bendición querían reconocer la relación que tienen las personas con Dios y hacerlo sentir presente a Él en todas las realidades humanas. Un acto sencillo y humilde con el cual se hacen portadores de vida a todos los bienes que se han recibido de lo alto. Entre tantos, la salud y el trabajo, la amistad y el respeto como expresiones de la generosidad celestial. Son muchas las circunstancias de la vida en las cuales se nos invitan a levantar las manos y el corazón para dar gracias al Señor. Agradecer es un acto generoso de bendición que busca en cada instante la protección divina. Se quiere sencillamente quedar tocados por la omnipotencia infinita. Pedir la bendición es un maravilloso ritual de las personas sencillas. Bendecir e imponer las manos es parte de un apostolado misionero como la hacía Jesús. De igual manera, cuando los fieles piden bendición sobre sus iconos, rosarios y escapularios. Un bonito momento de encuentro con la gente. Una oportunidad para abrirnos al evangelio. Con una acogida sincera, una sonrisa y una voz de aliento. Así se encontrará detrás de una bendición un campo de la pastoral de la presencia y de la cercanía, de oración y escucha. Ojalá que las bendiciones del Papa Francisco en la visita a Colombia caigan en tierra fértil, sobre el proceso de paz y sobre nuestra deprimida frontera, azotada por los bandazos del vecino petrolero.

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