essays on aids http://www.jsira.com/distracted-child-homework.html distracted child homework Por: Pbro. Onofre Peñaranda

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how to write a science essay En el peregrinar de la vida por este mundo loco de remate, de pronto, se cae en cuenta que una segunda etapa nos espera. Muchos quisieran olvidar este campanazo que anuncia el otoño. Aparece, entonces, una nueva programación que comprende algún tipo de caída. En lo íntimo del ser se descubre que la vida no es, ni ha sido, una línea recta hacia delante. Es más que nunca pérdida y renovación, caos y sanación, salidas y entradas. El sufrimiento y el dolor se hacen necesarios y de algún modo inevitables. La muerte ronda a menos de un paso. La enfermedad y dolencias son parte de la vida. De igual manera la vejez llega aunque se le cierre la puerta en las narices y ya no se es tan piloso porque la pólvora se ha humedecido. Se entra a un calvario donde la cruz resplandece como la ley pareja para todos los mortales. Es como un pesado madero que se carga en las limitaciones como contradicción de todas las contradicciones. La cruz en la pobreza y miserias como la razón y sin razón del existir. En esta otra etapa de la vida se debe cargar con ella y hacerla camino hacia la madurez, medio seguro para vencer el pecado. Así la cruz se convertirá en bendición y alabanza, en gozo y oración, a pesar de los criterios personales que nos quieren hacer olvidar el ejemplo del maestro Jesús de Nazaret. Este viaje de la segunda mitad de la vida nadie puede hacerlo por nosotros. Hay que meterle el hombro aun cuando duela. Dejar a un lado toda agenda narcisista y pachanguera para dar paso a la cruz. Pero, no para quedarse en la cruz colgando como un tonto, sino tratando de resucitar a un mundo mejor y que otros abracen la cruz.