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http://www.townandcountryinteriors.com/buy-dissertations/ buy dissertations Con frecuencia muchas personas se acercan al sacerdote, pidiendo su bendición. Una costumbre que ha ido desapareciendo en las familias. Los hijos al salir o al entrar entonaban: “Bendición papá, bendición mamá”. Con este gesto de bendición querían reconocer la relación que tienen las personas con Dios y hacerlo sentir presente a Él en todas las realidades humanas. Un acto sencillo y humilde con el cual se hacen portadores de vida a todos los bienes que se han recibido de lo alto. Entre tantos, la salud y el trabajo, la amistad y el respeto como expresiones de la generosidad celestial. Son muchas las circunstancias de la vida en las cuales se nos invitan a levantar las manos y el corazón para dar gracias al Señor. Agradecer es un acto generoso de bendición que busca en cada instante la protección divina. Se quiere sencillamente quedar tocados por la omnipotencia infinita. Pedir la bendición es un maravilloso ritual de las personas sencillas. Bendecir e imponer las manos es parte de un apostolado misionero como la hacía Jesús. De igual manera, cuando los fieles piden bendición sobre sus iconos, rosarios y escapularios. Un bonito momento de encuentro con la gente. Una oportunidad para abrirnos al evangelio. Con una acogida sincera, una sonrisa y una voz de aliento. Así se encontrará detrás de una bendición un campo de la pastoral de la presencia y de la cercanía, de oración y escucha. Ojalá que las bendiciones del Papa Francisco en la visita a Colombia caigan en tierra fértil, sobre el proceso de paz y sobre nuestra deprimida frontera, azotada por los bandazos del vecino petrolero.

help for research papers http://www.tempus-help.uns.ac.rs/?data-analysis-in-dissertation data analysis in dissertation Por Mons. Víctor Manuel Ochoa Cadavid

http://www.progress-plongee.fr/need-help-writing-a-narrative-essay/ need help writing a narrative essay Colombia se dispone con gozo a la Visita Apostólica del Papa Francisco. Faltan pocos días para su llegada y todos nos vamos preparando de muchas formas para aprovechar espiritualmente esta gran gracia que comparte su visita. Cuatro ciudades, pero también todos nosotros con gozo e ilusión esperamos escuchar sus palabras y compartir con él, los cinco días que nos ha querido regalar.

research proposal tips En un clima de esperanza y de alegría, el Sucesor de Pedro emprende su camino para traernos el mensaje del Evangelio y para confirmarnos en la fe, ayudándonos a DAR EL PRIMER PASO, en un camino de consolidación de la PAZ DE CRISTO.

http://www.funnychan.net/english-paper-jokes/ english paper jokes En la figura de Pedro encontramos un gran contenido espiritual, que se transmite a su Sucesor como Obispo de Roma, el Papa FRANCISCO. Desde los comienzos de la Iglesia encontramos a Pedro llevando la Buena Noticia de la Salvación. Para ello podríamos leer con fe los capítulos iniciales de los Hechos de los Apóstoles en los que aparece Pedro visitando las Iglesias, acompañando la Evangelización. Pedro es la Roca (Mt 16, 18), la piedra sobre la cual el Señor construye su Iglesia y la fortalece, él es llamado a confirmar a sus hermanos en la fe (Lc 22, 32).

http://www.thammyvienthucdoan.com/call-to-action-persuasive-essay/ call to action persuasive essay Colombia necesita esta presencia gozosa y llena de esperanza. La Iglesia de Colombia en la que todos los bautizados tenemos una misión, unos carismas, unas llamadas específicas, sabe que cuando viene el Papa FRANCISCO, trae consigo la gracia de la verdad, la alegría de la paz, la presencia amorosa de Cristo Buen Pastor, la fuerza del Espíritu Divino que alienta las tareas y el navegar de la Iglesia. Tenemos la gracia de un Papa cercano, que con sus gestos, con sus palabras, con su testimonio nos alienta a vivir en sintonía con Jesús, llevándonos a tener la experiencia del Evangelio en nuestras familias y comunidades.

http://augustform.com/mba-admission-essay-buy-graduate-school/ Mba Admission Essay Buy Graduate School Pedro, el Pescador de Galilea, fue llamado por el Señor para que sirviera a sus hermanos presidiéndolos en la caridad, para que los confirmara en la fe y para que les mostrara el camino hacia Jesús. El Señor le dijo claramente “Tu, Sígueme” (Jn 21, 22).

http://www.mainframechina.com/dnb-thesis-submission-last-date/ Dnb Thesis Submission Last Date La visita del Papa FRANCISCO es, entonces, la perpetuidad de esta llamada al apóstol que se concreta en nuestra tierra, en nuestros corazones, en nuestra vida de Iglesia que cree, espera, ama, trabaja, sirve y quiere seguir construyendo la esperanza en esta tierra bendita.

Cheap Dissertation Writing Service Law Cuando Pedro viene en la persona queridísima del Papa FRANCISCO, nos compromete. Dios nos necesita a todos en las tareas del Reino. El Papa nos preside en esta misión evangelizadora que necesita el mundo atormentado por la violencia, necesitado de la misericordia que se vuelve el único camino para restaurar el corazón de la humanidad.

http://seattlebusinesscapital.com/m-d-phd-essay/ M D Phd Essay Muchos vamos a participar en los distintos encuentros y momentos de la Visita Apostólica de Papa FRANCISCO en Colombia. Los modernos medios de comunicación social nos acercan al Papa, a su voz, procuremos escucharlo y sintonizarnos con sus discursos, materialmente, pero también espiritualmente. ESCUCHEMOS Y HAGAMOS VIVA LA PALABRA DEL PAPA.

Order Research Paper Viene Pedro para continuar la tarea de los que le precedieron en su ministerio. En Colombia recordamos al Beato Paulo VI que vino en 1968 y nos dejó como legado una Iglesia dinámica y gozosa que daba respuesta a la urgencia de valores y de luces claras que vivió el mundo por aquellos tiempos, durante el Congreso Eucarístico Internacional. Su huella quedó marcada en los campesinos, en las personas que le escucharon con atención.

San Juan Pablo II, con La PAZ DE CRISTO POR LOS CAMINOS DE COLOMBIA, nos llamó a la reconciliación y a la búsqueda de caminos de perdón y de esperanza. Dejo su huella de vitalidad, de su sonrisa y su santidad en los rincones de nuestra patria.

FRANCISCO, nuestro Papa de hoy, viene también PARA DAR EL PRIMER PASO en un renovado camino de misericordia y de alegría para la Iglesia de Colombia. El será un gran peregrino de la evangelización, del anuncio de Cristo, la invitación a asumir un compromiso pastoral y evangelizador para todas nuestras comunidades.

Nuestra Diócesis de Cúcuta acoge con gozo su presencia y, con la fuerza admirable de la oración y con nuestras actitudes, sabrá decirle siempre al Papa FRANCISCO: bendito el que viene en nombre del Señor.

El Papa FRANCISCO tocará con su mano, como lo hace habitualmente, el cuadro de NUESTRA SEÑORA DE CHIQUINQUIRÁ, signo de amor de la Madre de Cristo para nuestra Patria y para Venezuela. Pidamos a ella que nos conceda el don de una gran renovación pastoral y pastoral en nuestras comunidades y a ella pidamos también por el Pueblo Venezolano que la ama, la quiere y la venera en una gran parte de su territorio.

http://www.originalmediadesign.com/essay-revising-services/ essay revising services ¡Alabado sea Jesucristo!

Post Scriptum: Tengo que agradecer profundamente a todos los movimientos apostólicos, las parroquias, a los sacerdotes, diáconos, religiosas, laicos, el testimonio de Caridad que estamos viviendo en la Casa de paso LA DIVINA PROVIDENCIA, en los Comedores de caridad de siete parroquias, el Centro de Migraciones, por la atención de más de 105.000 personas, hermanos venezolanos necesitados de nuestra ayuda. Que alegría que nuestro servicio sea noticia, que nuestra caridad resplandezca. Vivamos con humildad este don de Dios, con la seguridad que serán bendiciones abundantes del Señor para toda nuestra comunidad.

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En el peregrinar de la vida por este mundo loco de remate, de pronto, se cae en cuenta que una segunda etapa nos espera. Muchos quisieran olvidar este campanazo que anuncia el otoño. Aparece, entonces, una nueva programación que comprende algún tipo de caída. En lo íntimo del ser se descubre que la vida no es, ni ha sido, una línea recta hacia delante. Es más que nunca pérdida y renovación, caos y sanación, salidas y entradas. El sufrimiento y el dolor se hacen necesarios y de algún modo inevitables. La muerte ronda a menos de un paso. La enfermedad y dolencias son parte de la vida. De igual manera la vejez llega aunque se le cierre la puerta en las narices y ya no se es tan piloso porque la pólvora se ha humedecido. Se entra a un calvario donde la cruz resplandece como la ley pareja para todos los mortales. Es como un pesado madero que se carga en las limitaciones como contradicción de todas las contradicciones. La cruz en la pobreza y miserias como la razón y sin razón del existir. En esta otra etapa de la vida se debe cargar con ella y hacerla camino hacia la madurez, medio seguro para vencer el pecado. Así la cruz se convertirá en bendición y alabanza, en gozo y oración, a pesar de los criterios personales que nos quieren hacer olvidar el ejemplo del maestro Jesús de Nazaret. Este viaje de la segunda mitad de la vida nadie puede hacerlo por nosotros. Hay que meterle el hombro aun cuando duela. Dejar a un lado toda agenda narcisista y pachanguera para dar paso a la cruz. Pero, no para quedarse en la cruz colgando como un tonto, sino tratando de resucitar a un mundo mejor y que otros abracen la cruz.

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Al atardecer de la vida te examinarán del amor” decía San Juan de la Cruz en uno de sus escritos, aludiendo al Evangelio de San Mateo (25, 35-45) en el que se nos advierte que el pan compartido, el techo ofrecido, el amor entregado, serán nuestra corona en la gloria.

Con un gran esfuerzo de laicos de los movimientos diocesanos, de fieles de las parroquias, de donantes generosos, muchos de ellos personas simples y pobres,  con la generosa entrega de sacerdotes, estamos atendiendo a los hermanos venezolanos que sufren. La casa de paso, La Divina Providencia y siete parroquias, además del Centro de Migraciones, ayudan con el pan y el techo a los hermanos venezolanos.

Dios ha querido que un mismo cielo cobije dos naciones que antes fueron un solo pueblo. Las circunstancias dolorosas de la hermana Venezuela nos han permitido la oportunidad de activar de modo admirable la misericordia que, movida por la fe, se vuelve acción caritativa y acogida fraterna. La Iglesia de Cristo bajo un mismo cielo, en dos naciones diversas.

Hemos asumido el reto de la misericordia, porque lo nuestro es poner en acción los mandatos del Señor. La Iglesia ha liderado siempre esta tarea, es nuestra por origen y por convicción y va más allá de un afán filantrópico porque está sustentada en la fe.

 También hemos recibido y con generosidad, porque hemos ganado en convicción, en certeza de que nuestra vida solo será plena si compartimos con amor, si nos damos de verdad, si vemos en el hermano, no una mano extendida sino un corazón abierto para hallar allí el mismo rostro de Jesús. Es el Señor el que ha tocado a nuestra puerta y le hemos podido recibir con amor. La Diócesis de Cúcuta ha tenido el don de poder vivir la caridad.

Dando desde el alma, entendemos que somos hermanos y que esa fraternidad hace posible el encuentro de vidas, culturas, esperanzas. Es esta la gran experiencia que estamos viviendo justamente cuando el Santo Padre Francisco nos pide que, a la oración fervorosa por nuestros hermanos, unamos las iniciativas de fraternidad cristiana que hemos emprendido con gozosa diligencia y con comunión de fe y de esperanza.

La Iglesia es una comunidad viva. Su nombre será siempre comunión y su meta, que es la gloria, se empieza a alcanzar cada vez que se hace vivo el gesto de amor que vence fronteras, la alegría de la fe que tiende puentes donde tantos quisieran construir trincheras de dolor y de amargura.

Detrás de todo este amor entregado hay una intervención segura e indudable que nos ha hecho posible compartir con amor: Jesús, el Señor de la gloria encontró techo en el hogar de María y José.

Allí las manos de Nuestra Señora amasaron el pan del amor y las manos de San José procuraron lo necesario con el honesto trabajo de cada día. Ellos son los que nos están ayudando para que no cese la oportunidad de ver en el que sufre el mismo rostro del Señor que ellos contemplaron en Nazaret.

 La Iglesia que peregrina en Cúcuta sabe que Dios le ayudará a ser la puerta de la esperanza para que cada hermano que viene a nosotros se vea asistido por el único amor que no espera recompensas porque las tiene ya seguras en el corazón de Dios. Pidamos a Dios por el hermano pueblo de Venezuela, por sus necesidades y que nosotros podamos seguir ayudándolos con la generosa intervención de la Divina Providencia.

¡Alabado sea Jesucristo!

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Si se quiere una convivencia mejor, no hay duda, tenemos que ir más allá de la entrega de armas. La dejación de las armas por parte de la FARC es un hecho significativo. Una invitación a ponernos en el curso de los caminos necesarios y urgentes para lograr una paz duradera. Un llamado a todos los colombianos a desarmar también los corazones y la mente que llevan a levantar la mano.

Dejar a un lado los sentimientos de venganza para poder estar en paz con nosotros mismos y salvar a una nación que se acostumbró a la violencia. Hay que romper con la corrupción a todo nivel. No se puede seguir vendiendo la conciencia a los políticos de turno por un plato de comida y permanecer como víctimas de una diligencia inepta, sin responsabilidad y grandeza. Unos dirigentes que nos enseñaron a pensaron en pequeño y a desfallecer en el trabajo y en la lucha por una nación libre.

Esta búsqueda de la paz debe iniciarse en la familia estructura básica de la sociedad, si se quiere, una paz valedera. Hay que dejar el miedo y salir a defender los valores del hogar. Aquí se aprende que la paz verdadera no es un ideal ni una meta. Es sencillamente enseñar a los niños que no se debe herir o matar ni aplastar la libertad del otro, ni pensar que los otros son el infierno.

Allí en el hogar aprendemos a dominar ese monstruo que habita en nuestro ser. Se dejan a un lado las ocurrencias de los picaros. Así la familia será el centro de nuestra atención y llevará desarmar todo aquello que atente contra este signo del reino tal como el divorcio y la anticoncepción, la esterilización y la mal crianza de los hijos.