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Para empezar, la osteoporosis, o pérdida de masa ósea, es una enfermedad que se ha asociado con personas mayores y mujeres en edad menopáusica. Sin embargo, ya es hora de entender que la salud de los huesos de los adultos depende en gran parte de los cuidados que se tienen desde la infancia, período de prevenir.

La semana pasada, la Asociación Colombiana de Osteoporosis y Metabolismo Mineral (Acomm) realizó un curso de salud ósea en pediatría y entre las conclusiones que presentó una cifra llamó la atención: antes de los 18 años, la mitad de los niños y el 40 por ciento de las niñas se han fracturado.

No es para sorprender, porque según una investigación de la Sociedad Internacional de Densitometría, estas lesiones son patrimonio normal de los menores, sin tener en cuenta que hay factores como genética, alimentación y hábitos que influyen en la calidad ósea.

Los especialistas explican que el diagnóstico de osteoporosis o debilidad de los huesos debe sospecharse siempre que un niño presente al menos dos fracturas en menos de diez años o tres antes de los 17 años. Estas situaciones obligan a tomar una densitometría ósea, que es el examen de rigor, para el diagnóstico. 

También afirman que si se encuentra una fractura en columna, significa, casi siempre, que el menor tiene osteoporosis.

La dieta equilibrada es la base para una salud plena, incluida la de los huesos. Las fuentes de calcio y vitamina D son elementos que no pueden faltar en la alimentación de los menores, porque son indispensables para el desarrollo estructural y funcional de los huesos.