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En Cartagena se realizó el Tercer Congreso Nacional e Internacional de Simulación Clínica, donde se discute sobre la importancia de nuevos métodos para las ciencias de la salud.  El más conocido es una técnica que combina sofisticados softwares con modelos del cuerpo humano. Se trata de maniquís que, anatómicamente, se asemejan a la realidad y simulan con precisión los órganos internos.

“La simulación clínica (como es llamada en el argot médico esta tecnología) no reemplaza a los pacientes, pero sí permite desarrollar habilidades, de tal manera que cuando se enfrenten a un paciente real, ya cuenten con ellas”, dice Gustavo Orlando Álvarez Álvarez, de la Asociación Colombiana de Simulación Clínica en Ciencias de la Salud.

A sus ojos, estas nuevas herramientas hoy son claves tanto en universidades públicas como en privadas, pues en los primeros años de formación de los estudiantes es el mejor camino para reemplazar los escenarios hospitalarios con pacientes reales.

Los maniquís permiten desde practicar como se puede reanimar a una persona hasta ensayar cómo entubarla o ponerle catéteres.