La reciente modificación de mutaciones en 142 embriones humanos volvió a poner sobre la mesa el debate ético sobre los límites de la ingeniería genética. 

Un hito en la ciencia. Así han calificado portales de noticias de todo el mundo la investigación liderada por profesores de la Oregon Health and Science University que fue publicada el pasado miércoles por la revista Nature. Los investigadores lograron corregir en embriones humanos la mutación de un gen asociada a una enfermedad hereditaria: la miocardiopatía hipertrófica, una condición que puede causar muerte súbita por infarto en jóvenes. 

De acuerdo con la bioquímica Jennifer Doudna, quien ayudó a sentar las bases para el estudio con la creación del CRISPR Cas9, este descubrimiento se siente como “uno de esos momentos de ‘un pequeño paso para una persona, un gran paso para la humanidad’”. Y es que la modificación genética exitosa de embriones humanos es algo que nunca antes se había logrado. 

Este avance científico, que fue apoyado por investigadores en universidades de California, China y Corea del Sur, no habría sido posible sin el uso de la novedosa herramienta de corta-pega genético CRISPR Cas9, una especie de “tijeras moleculares” que permite recortar determinados genes en las cadenas de ADN.

En Colombia, por ejemplo, habría que ahondar en la regulación del artículo 132 del código penal, que permiten la manipulación para fines de “tratamiento, diagnóstico, o investigación científica relacionada con ellos en el campo de la biología, la genética y la medicina”. 

Fuente: El Espectador