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La prevención es importante porque se calcula que un tercio de la enfermedad por cáncer se evita controlando los factores de riesgo, con cambios en las políticas, en las condiciones comunitarias así como en el comportamiento individual. Un  ejemplo concreto es el tabaco y de hecho, según Carolina Wiesner, directora del Instituto Nacional de Cancerología, con las políticas anti tabaco que se adoptaron en el país, así como la decisión de los fumadores a dejar de fumar, se redujo la tasa de mortalidad de cáncer asociados a este consumo, como el de laringe cavidad oral, laringe esófago y pulmón.

Las acciones que disminuyen el riesgo de cáncer son:

  1. No fumar: está confirmado que el humo del tabaco aumenta el riesgo de ciertos tipos de cáncer como el del pulmón, el de esófago, cavidad oral y laringe.
  2. Vacunarse contra el VPH: el virus del papiloma humano es el causante del cáncer de cuello uterino. Por lo tanto vacunar las niñas y adolescentes contra este virus disminuyó de manera importante la probabilidad que se sufra de dicho mal en el futuro, pues la vacuna cubre dos de los 15 virus más frecuentes y agresivos.
  3. Vacunar contra la hepatitis B: otro virus que causa cáncer de hígado es el de hepatitis B. Pero existe una vacuna para evitar dicha infección.
  4. Hacer ejercicio: ayuda a regular el peso y a suprimir el estrés, entre otros beneficios.
  5. Comer balanceado: incluir en la dieta muchas frutas y verduras pues ellas ayudas a limpiar el cuerpo, También se recomienda reducir el consumo de carnes rojas y bajar la ingesta de alimentos ultra procesados.
  6. Tener peso acorde con su talla: la obesidad ha sido asociada con un riesgo mayor de cáncer y, junto a comer balanceado, es recomendado para no desarrollar otras enfermedades crónicas.
  7. Alcohol en moderación: Esta simple medida evita todos los tipos de cáncer.
  8. No a la exposición al sol: no exponerse a rayos en los momentos de máxima radiación y usar anti solares es la regla de oro para limitar el riesgo de cáncer de piel.
  1. Reducir la exposición al asbesto y otros carcinógenos ocupacionales: reducir el asbesto cosa que no se ha logrado pero esto previene unos.

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Las aplicaciones sobre salud o el mobile Health Market están revolucionando el paradigma sobre cómo prevenir enfermedades.

Según The New York Times, propuestas como Apple Healthkit y Google Fit junto con el reloj inteligente Apple Watch, han transformado la tecnología en temas de salud.

Según el diario norteamericano, “este tipo de tecnologías mejoran la atención médica en lugares donde escasean los especialistas. Además, funcionan como herramienta para el cuidado de la salud y la prevención”

Algunas APPS para la salud:

  • Medisafe: es una aplicación gratuita que emite recordatorios para tomar a tiempo la medicina. Se pueden sincronizar diferentes tipos de alarmas e ingresar datos como: peso, estatura y calorías consumidas.
  • Endomo: registra el número de calorías quemadas, según el tiempo, la distancia del recorrido y la velocidad sostenida durante la actividad física.
  • El círculo de la salud: permite calcular los factores de riesgo cardiovascular de  manera personalizada. El usuario tiene la posibilidad de realizarse un test cardiovascular con el fin de evaluar su nivel de padecer enfermedades relacionadas con el corazón.
  • My Headache Diary: con esta aplicación, el individuo puede registrar información sobre dolores de cabeza y migraña, teniendo presente la fecha en la que se presentan, duración y medicamentos tomados con el fin de prevenir esta afección.

¿En cuántos hogares de Colombia y Latinoamérica no hay un salero? Su ausencia en la mesa es difícil de imaginar, pero la necesidad de que no esté como medida preventiva es imperiosa, según las recomendaciones del Ministerio de Salud y la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de nuevos estudios que advierten sobre los riesgos del consumo en exceso de este ingrediente.

Una investigación publicada hace poco en la revista Nature Neuroscience determinó que el exceso de este condimento en la dieta puede incluso traer problemas asociados al rendimiento mental. En concreto, se encontró que un grupo de ratones que fueron alimentados a base de alimentos extremadamente salados presentó posteriormente un deterioro cognitivo y una disminución en el desarrollo cerebral.

Una lucha mundial

Desde hace nueve años, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en conjunto con las autoridades sanitarias de los países de la región, adelanta la política de ‘Prevención de las enfermedades cardiovasculares en las Américas mediante la reducción de la ingesta de sal alimentaria en toda la población’, a la que Colombia se adhirió en el 2011. 

Esta política parte de la base de que la sal proveniente de los alimentos preparados, industrializados y la agregada son la principal fuente de sodio en la alimentación, y el elevado consumo de este compuesto (más de 2 gramos al día, equivalente a 5 gramos de sal por día) y la absorción insuficiente de potasio (menos de 3,5 gramos por día) contribuyen a la hipertensión arterial y aumentan el riesgo de cardiopatía y accidente cerebrovascular, según la OMS.

Contra la hipertensión

La Liga Colombiana Contra el Infarto y la Hipertensión recomendó hace poco disminuir el sodio en algunos alimentos de consumo diario, con el objetivo de reducir la incidencia de enfermedades prevenibles como la hipertensión arterial, mal que tradicionalmente se asocia más a elevadas ingestas de sal/sodio y, a su vez, es el principal factor de riesgo para el desarrollo de patologías cardiovasculares y cerebrovasculares.

¿Cómo reducir el consumo?

La recomendación de la Liga Colombiana Contra el Infarto y la Hipertensión es retirar el salero de la mesa y así evitar añadir más de este ingrediente a preparaciones que ya lo contienen. Entre los alimentos comunes que contienen ‘sal oculta’ y toda persona lo debe saber están pan, fiambres y carnes curadas, comidas rápidas, sopas, quesos, pastas mezcladas, paquetes procesados y salsas en general. Otra buena recomendación es leer en las etiquetas de los alimentos industrializados el contenido de sodio. En todo caso, la Liga aconseja remplazar la sal con ajo, cebolla, jengibre, limón, cúrcuma, y hojas aromáticas, entre otros vegetales y frutos.

Por ahora no hay cura para el mal, que produce la muerte lenta de los árboles afectados.

La enfermedad del HLB (acrónimo de Huanglongbing o dragón amarillo), que afecta a los cultivos de cítricos, se está convirtiendo en una enorme preocupación para el sector agrícola y, en especial, para los productores de naranja, mandarina, limón y pomelo. 

Desde diciembre del año pasado, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) declaró una emergencia sanitaria por el incremento del insecto transmisor de la bacteria que mata este tipo de plantaciones, situación que ya afecta a los departamentos de La Guajira, Magdalena, Atlántico, Bolívar y Cesar, según la entidad. 

Por su letalidad, hablar del HLB es como referirse a la fiebre aftosa o a la rabia bovina para las vacas, la PC de la palma, el mal de Panamá del banano o a la roya del café.

Hasta ahora, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) no se ha identificado la causa de la diseminación del mal. 

A Colombia pudo haber ingresado en el 2007 por medio de aves migratorias, el comercio de bienes o, simplemente, el viento. 

Erradicar es la solución

Guillermo Trujillo, citricultor en Caldas y Risaralda, indicó a EL TIEMPO que la solución más efectiva es la erradicación de los árboles enfermos, particularmente los de La Guajira, donde hay unos 23.000 que deben someterse a este proceso. 

Tal cantidad de árboles son de traspatio, es decir, ubicados en solares de casas donde están plantados desde hace muchos años. Producen sus frutos, pero nadie está pendiente de temas como fertilización y control de plagas, bacterias o virus, por lo que son presa fácil de los insectos. 

“Por cada árbol erradicado pueda pagarse 90.000 pesos, por lo que la solución puede costar, unos 2.200 millones de pesos”, dijo Trujillo. 

Actúa como el colesterol en los humanos

La bacteria HLB, transmitida por el insecto llamado ‘Diaphorina’, hace una labor similar al colesterol en los humanos: bloquea los canales que llevan los nutrientes de las raíces a las hojas, flores y frutos. 

Ya infectado, el árbol comienza a perder su vitalidad, se le caen las hojas y los frutos no maduran, y le produce una muerte lenta.

Fuente: El Tiempo.

¿Sabe qué contiene ese pedazo de carne, ese pescado o esa fruta? Si la respuesta es negativa, debería leer con atención este artículo para que conozca algunas propiedades que pueden generar una dieta balanceada o, mejor, una alimentación consciente. 

Las vitaminas son sustancias que el organismo necesita para el metabolismo y su funcionamiento adecuado; pero no se producen en el cuerpo, hay que consumirlas de manera regular a través de la alimentación. Vale aclarar que solo la vitamina D es producida de alguna forma por el organismo y que pequeñas cantidades de vitamina K, B1, B12 y de ácido fólico son fabricadas por la flora intestinal. 

Las células utilizan las vitaminas como precursoras de enzimas que regulan las reacciones químicas que permiten su vida. Es como ayudar a transformar los alimentos en energía. Las vitaminas se dividen en dos grupos: liposolubles e hidrosolubles. Y así las puede encontrar en la dieta diaria. 

Vitamina A (Retinol)

Es una sustancia antioxidante, porque elimina radicales libres y protege a las células de su envejecimiento prematuro. Su función es mantener sana la piel, las mucosas, los dientes y los huesos. También interviene en la elaboración de hormonas sexuales. 

Su déficit puede ocasionar ceguera nocturna, sequedad en la piel y en los ojos. Su exceso altera los huesos, la menstruación y perjudica los glóbulos rojos. Fuentes: aceite de hígado de pescado, yema de huevo, aceite de soya, mantequilla, zanahoria, espinacas, perejil, leche, queso, tomate y lechuga. 

Vitamina D (Calciferol)

Es necesaria para la formación y protección de los huesos y los dientes, porque fija el calcio. Se activa en la piel por acción de la luz ultravioleta, proveniente del Sol. Su carencia produce malformaciones y fragilidad en los huesos, caries dental y osteoporosis. Exceder su consumo produce trastornos digestivos, vómito, diarrea y daños al hígado y al riñón. 

Fuentes: (provitamina D) leche, huevo, sardinas, atún, queso, hígado, cereales. Lo que comemos podría influir en nuestros estados de ánimo Vitamina E (Tocoferol) Útil para la formación de células sexuales masculinas, además de ser antioxidante y un protector del envejecimiento para las células. También favorece las funciones pulmonares de la contaminación, acelera la cicatrización, previene abortos espontáneos y promueve la formación de glóbulos rojos. 

Fuentes: aceite vegetal, chocolate, legumbres, verduras, leche, girasol, frutas, maíz, soya, hígado.

Vitamina K (Antihemorrágica o filoquinona) Forma parte de la protrombina, la proteína que participa en la coagulación de la sangre. Su deficiencia es muy rara y solo ocurre en personas con problemas para absorber las grasas. Su deficiencia produce hemorragias. 

Fuentes: legumbres, hígado de pescado, aceite de soya, yema de huevo y verduras. Los secretos de salud que guarda el aceite de oliva Vitamina C (Ácido ascórbico) Útil para producir el colágeno, que favorece la cicatrización, participa en la reparación de vasos, huesos, dientes, en el metabolismo de las grasas y la reducción del colesterol. Su déficit produce escorbuto (inflamación, hemorragias en las encías y caída de los dientes). También se le atribuyen efectos antioxidantes y de protección contra algunas infecciones virales. 

Fuentes: cítricos, frutas, carne, cereales, verduras, hortalizas y leche. 

Buscar el equilibrio

La alimentación bien equilibrada es la mejor fuente de todas estas vitaminas. Hay que disminuir el consumo de alcohol y eliminar el tabaco y suplementos de alguna de estas sustancias. Esto debe ser diagnosticado por el médico, quien tiene que formular las cantidades y el tipo de productos por consumir. No tome suplementos vitamínicos sin fórmula. 

Fuentes: Nohora Bayona, nutricionista de la Universidad Nacional; Unidad de Nutrición Clínica del Hospital de San Ignacio de Bogotá; Vitaminas.org.es; Rolando García, bioquímico de la Universidad de Buenos Aires.

 

CARLOS FRANCISCO FERNÁNDEZ

Asesor médico de EL TIEMPO